jueves, 5 de octubre de 2006

De cómo me convertí en un teórico conspirativo de los cantos deportivos

A propósito de la Cumbre del ALCA celebrada en Mar de Plata, Argentina en noviembre de 2005, hubo en esos días numerosas manifestaciones de personas que se fueron a las calles de esa ciudad a protestar. Quienes participaron en estas protestas coreaban sus cánticos y consignas característicos para todo aquél que quisiera escuchar (o no tuviera más remedio que hacerlo).

Vi someramente algunos enlaces noticiosos en la televisión, de los cuales me llamó particularmente la atención uno que mostró a la gente coreando el nombre de: ¡Venezuela! ¡Venezuela! ¡Venezuela! No tanto porque lo hicieran (sobre todo porque Chávez atendía en ese momento la alternativa Cumbre de los Pueblos que se celebró simultáneamente en otro escenario de la misma ciudad) sino por cómo lo hicieron.

"Venezuela" es una palabra grave de cuatro sílabas. Los Venezolanos preferimos corear el nombre de nuestro país en un tiempo de 3/4 entre Andante y Moderato (entre 104 y 116 bpm - beats por minuto). Lo que para efectos gráficos pudiera verse de la siguiente forma:
| vene | zue | la | vene | zue | la |
"Argentina" también es una palabra grave de cuatro sílabas, pero los argentinos prefieren apoyar a su país en un ritmo de 2/4 andante (100bpm). La cosa va así más o menos (hay que poner bastante énfasis en la sílaba "ti"):
| argen | tina | argen | tina |
No es de extrañar entonces que los manifestantes en cuestión cantasen de forma similar:
| vene | zuela | vene | zuela |
¿A qué se debería esta diferencia? ¿Por qué a los venezolanos nos habrá dado por hacer coro de una forma y a los argentinos de otra?

Ciertamente que esta es una de esas tonterías con las que gusto embasurar mi cerebro y desde entonces empecé a estar pendiente de la forma como cada país celebra su gentilicio. Pudiera decirse que prácticamente me volví un teórico conspirativo de los cánticos deportivos. Cada palabra con su ritmo y velocidad, luego el misterio a partir del número de sílabas que tiene "Bolivia" o "Panamá" o "República Dominicana" y por último las respectivas sumas o restas según las reglas de acentuación estrófica (1): "Bolivia" tiene tres sílabas y es palabra grave por lo que le va bien un ritmo 3/4, pero en cambio "Panamá", siendo que tiene tres sílabas, es palabra aguda por lo que, 3 + 1 = 4, le va mejor un 2/2 o un 4/4. En mi cabeza la cosa se iba complicando aún más, porque algunos cánticos se salían del patrón regular, los chilenos, por ejemplo, tienen su característico ¡chi chi chi! ¡le le le! ¡viva Chile! mientras que los australianos arengan a sus equipos al grito de ¡Aussie! ¡Aussie! ¡Aussie! ¡Oi! ¡Oi! ¡Oi!

Esta es seguramente una de esas cuestiones que nunca tendrán una respuesa certera, aunque me atrevo a lanzar mi propia conjetura, partiendo del hecho de que las personas suelen identificarse con lo que les resulta familiar. En Grecia, por ejemplo, hay muchas danzas con ritmos que a nosotros los venezolanos nos pueden parecer un poco extraños - 5/8, 7/8, 9/8 - y que a los griegos seguramente les parecerán de lo más común (2). En Venezuela la mayoría de nuestras manifestaciones musicales (el joropo, los golpes del centro-occidente, las gaitas, el cumaco, los valtzes) tienen una métrica basada en el 3: 3/4, 6/8, etc. ¿Será acaso este el motivo detrás del ritmo de nuestro querido vene-zue-la, vene-zue-la?

(1) Elementos de la versificación española. http://www.cord.edu/faculty/gargurev/anapoe2.html
(2) Onimarou - Ballet de Danzas Folklóricas Griegas. http://www.oniramou.com.ar/oniramou/danzas2.asp

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