domingo, 8 de octubre de 2006

La ranchificación de Venezuela en cuatro actos


Acto I
A finales de 1990 regresé a Venezuela luego de vivir un par de años en los EEUU con mi familia. Debido a nuestra ausencia prolongada no fuimos testigos cercanos del "Caracazo" ni de los tiempos convulsionados que le siguieron.
Algunas de mis primeras impresiones a mi llegada fueron bastante truamáticas. Recuerdo que me impresionó que el avaro portugués de la cuadra hubiera enrejado el frente de su abasto, lo cual resultaba extraño puesto que aún hoy esa zona alta de El Limón mantiene su placidez, bajo el cobizo del parque Nacional Henry Pittier, en la frontera norte de la ciudad de Maracay. Ya no volvimos a ir allá porque aparte de que no podíamos recorrer los pasillos y comparar precios, teníamos que conformarnos con los tomates que él mismo escogía (que no siempre eran los mejores). Una conseguencia aún más significativa fue que ese abasto definitivamente se convirtió en una prisión para sus moradores, quienes se fueron haciendo viejos a la espera de algún atraco o alguna nueva explosión social.
"Mira yo te digo Venezuela es otra" me decían mis primos entre en serio y en broma y ya en mi niñez yo poco a poco comenzaba a comprender el significado de esas palabras.

Acto II
Unos años después, en 1994, visité por primera vez la ciudad de Medellín, que recién salía de una cruenta guerra entre el gobierno central y el despiadado gobierno paralelo instaurado por los capos de la droga. Recuerdo que Medellín no era como ninguna ciudad de Venezuela: Cualquier muro en la calle tenía púas metálicas para que los indeseables no se pudieran sentaran todo el día a mendigar y los vendedores ambulantes anunciaban los resultados de al menos dos docenas de loterías regionales.
Hubo algo más que recuerdo vívidamente. En algún momento dos niños se subieron al autobús donde nos desplazábamos y, repartiendo caramelos, empezaron a decir en su siseante e casi ininteligible acento paisa: "Buenas tardes señores pasajeros, permítanme que les quite un minuto de su preciado tiempo..." Ante nuestra cara de sorpresa nuestra guía se apresuró a advertirnos: "No destapen los caramelos que ahorita se los van a venir a cobrar".
Supongo que a los niñitos de Medellín les fue tan bien que decidieron expandir su negocio, porque un par de años después empezaron a aparecer franquicias de vendedores ambulantes con la misma línea introductoria en todas las líneas de autobuses del país.

Acto III
A finales de 1998 hice unas pasantías en una empresa muy cerca del Big Low Center, en la ciudad de valencia. Recuerdo la sensación de satisfacción que sentía al llegar, siendo un chamo todavía, vestido de traje y corbata todos los días al centro empresarial en donde quedaba esa empresa, justo al lado de un consesionario de vehículos de lujo y algunas otras instalaciones con serias pretensiones jerárquicas.
Mi pasantía terminó a su debido momento y la vida me llevó por otros rumbos. Unos años después, ya calmadas las aguas que desembocaron en el paro general del 2003 volví a pasar por esas mismas calles y el contraste fue devastador. La empresa donde antes había trabajado ya no existía y en el frente ahora se desplegaba orgulloso un inmenso cartel con una inscripción en rojo y amarillo casi cabalística: "999". Allí ahora se ofertaban una variedad de porquerías "Made in China" a precios irrisorios.

Acto IVMi primo Ramsés y su prometida alemania vinieron a pasarse un mes en el país. Acusando un shock similar al que yo hubiera sufrido tres lustros antes me dijo tajante: "Date cuenta, el país se ha 'ranchificado', por todos lados hay basura, inseguridad. Nada funciona como tiene que funcionar".

Epílogo
"Ranchificación" es un término interesante que para mí abarca un conjunto amplio de cosas que van desde la decadencia de los espacios públicos y la inundación de basura, hasta el irrespeto a las leyes y la pérdida de identidad nacional.
La gente ahora hace turismo en Centros Comerciales y sabe más de teléfonos celulares que de gramática castellana. La sobresimplificación de cualquier acto sencillo de pensamiento y la imposibilidad de tener una noción sistémica sobre la naturaleza de algún fenómeno, son señales claras de "ranchificación" a mi manera de entender las cosas. Todos somos borregos de la moda, bien sea que nos queramos parecer al cantante de Reik o uno de los del crew de Daddy Yanky.
Para mi, "ranchificación" aplica tanto al que bota un vaso de plástico a la calle desde una camionetica como el que mete su rústico en un río y abre una trocha en medio de la selva; al que no le importa ver una película fusilada en VCD con todo y las carcajadas y las siluetas oscuras de los espectadores en la sala de cine; al que se sabe los nombres de todas las finalistas del Miss Venezuela pero no las capitales de los estados de Venezuela.
Pero bueno, ese soy yo. Seguramente que yo también llevo mi rancho por ahí conmigo en algún momento. El que esté libre de pecado que lance la primera piedra. Lo que sí es cierto es que la "ranchificación" del país no es nueva y de seguro la culpabilidad de que ocurra no recae exclusivamente en los sospechosos habituales.

Jc.Rey dijo...
Que palabras tan ciertas, lamentablemente y por desgracia somos un pueblo increiblemente IGNORANTE.... las razones?
bueeeee....
9:47 AM
Consuelo dijo...
Lo que considero mas grave es la perdida de identidad nacional, eso nos impide el querer detener tanta ranchificación (se dice asi) ... nadie escapa..

Lamentable pero cierto...ojala todavia nos quede pais para nuestros hijos¡¡
12:17 PM
domingo dijo...
Educación es la clave a mi manera de ver las cosas. Lo interesante es poder ver el problema en su justa magnitud e intuir sus causas, más allá de los síntomas que observamos.
2:35 PM
ramsés dijo...
Bueno yo estoy un poco incluido en esta historia, lo cierto es que el problema no es ranchificarse o no, el problema es estructural, pero lamentablemente la gente que vive en el rancho, no puede saber cuanto dinero y esfuerzo cuesta mantener una casa bonita. En realidad es cuestión de dejar la flojera, y poner la energía en cosas útiles...
Educación, y reglas, una sociedad sin reglas, sin normas, cuando el pueblo es ignorante, no puede vivir en la anarquía...

Si queremos conocer el pasado de un hombre, veamos su presente, si queremos saber su futuro, veamos su presente.
10:14 AM

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