jueves, 9 de noviembre de 2006

Amapolas rojas y tradiciones cambiantes

Ayer navegando por la Internet aprendí una cosa nueva. En muchos países del mundo se conmemora cada 11 de noviembre una fecha que según el lugar que se trate recibe diversos nombres: Dodenherdenking, en Holanda, Remembrance Day en Canadá y Veteran's Day en los EEUU. Pueden encontrarse referencias en español a esta fecha con los nombres: día de la remembranza, del recuerdo, del armisticio, del cese al fuego, de la tregua, de los veteranos de guerra o de la amapola.

El 11 de noviembre de 1918 entró en vigencia el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. El Rey Jorge V de Inglaterra instauró la conmemoración de esa fecha a partir del año siguiente con el fin de recordar a los caídos en batalla. La tradición fue asumida inicialmente por las naciones del Commowealth y eventualmente por otras naciones que sufrieron pérdidas en ese u otros conflictos armados.

Uno de los símbolos más notorios de la remembranza es la flor de amapola roja. Pequeñas amapolas adornan los pechos de los conmemorantes y se emplean para engalanar hogares, desfiles y carrozas durante la fecha. Esta costumbre tiene su origen en un breve poema que escribiera un médico de campaña canadiense durante el cruento conflicto mundial, el cual retrata la dureza de la guerra de trincheras que se libró en los campos de Flandes (Bélgica Flamenca) todos cubiertos de amapolas rojas en el fragor de la batalla. El color rojo de estas hermosas flores no podía ser más apropiado, porque representa justamente el derramamiento de sangre que tuvo lugar en esa guerra inhumana.

Lo curioso del asunto es que a propósito de la participación inglesa en Iraq, recientemente ha estado cobrando fuerza en Inglaterra una versión alternativa de esta conmemoración, cuyo origen se remonta ya al año 1933, en la que los participantes emplean una amapola blanca como señal de paz, en el convencimiento de que no basta recordar a los soldados caídos sino que hay que mirar hacia el futuro y luchar por una paz duradera y por el fin de las guerras entre hermanos.

En Canadá mucha gente está imitando esta nueva costumbre y ya hay todo un revuelo montado: ¿Que cómo es posible que se profane el color rojo de la conmemoración con estas amapolas blancas? ¿Que quiénes son esos revoltosos que andan cambiando tradiciones nacionales que llevan ya casi un siglo? ¿que si no saben que la ampola es un trademark que no puede ser plagiado y menos con fines pacifistoides?

Esta foto que tomé de Trekearth.com muestra a una señora mostrando ambas señas: la amapola roja y la blanca.


Me dije a mi mismo entonces "Como se ve que somos todos parte de una comunidad global: unos pujan por el color rojo, otros pujan por el color azul y otros pujan por el color blanco; unos pujan por los veteranos de guerra, otros por San Nicolás o el Niño Jesús; unos pujan por el día de la remembranza y otros pujan por la Navidad".

Les dejo los textos del poema de John McCrae en inglés y español, tal y como los conseguí en http://tanatologia.org/poesia.html. Creo que es una excelente fuente de reflexión.

In Flanders Fields
John McCrae, 1915

In Flanders fields the poppies blow
Between the crosses, row on row,
That mark our place; and in the sky
The larks, still bravely singing, fly
Scarce heard amid the guns below.

We are the Dead. Short days ago
We lived, felt dawn, saw sunset glow,
Loved, and were loved, and now we lie
In Flanders fields.

Take up our quarrel with the foe:
To you from failing hands we throw
The torch; be yours to hold it high.
If ye break faith with us who die
We shall not sleep, though poppies grow
In Flanders fields.

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En campos de Flandes
John McCrae, 1915

En campos de Flandes las amapolas se funden
Entre las cruces, hilera a hilera,
Es la marca de nuestro sitio; y en el cielo
Las alondras, lanzando aún su valiente grito, vuelan
Sin que nadie las sienta aquí entre los cañones.

Muertos estamos. Días antes
Vivimos, sentimos, vimos crepúsculos rojizos,
Amamos y fuímos amados, y ahora reposamos
En tierra flamenca.

Retomemos nuestra lucha con el enemigo:
De nuestras inertes manos te lanzamos la antorcha;
Es ahora tu tarea mantenerla bien alta.
Si nos traicionas a nosotros que dimos la vida,
Nunca descansaremos, aunque las amapolas crezcan
En los campos de Flandes.

1 comentario:

Ruty dijo...

Gracias por la información y el poema.. lo andaba buscando, y si no te inporta..te lo copio.. buen blog!!