sábado, 24 de marzo de 2007

Recostado sobre mi cama

Recostado sobre mi cama tibia siento un aire suave zigzagueante: La sombra de tu presencia que embriaga.

Las ilusiones de tiempos mejores yacen bajo una luz tambaleante y, mientras el perro alaba a algún dios imaginario, en el aire aspiro brillantes susurros.

Pienso entonces ¿Qué ocurre cuando la mirada es un espacio y se expande? Si adivinas qué estoy viendo puede que sonrias y te acaricie.

Yo busco mi refugio en tu sonrisa que no es mía pero que anda y sobrevuela.
Y yo también sonrío, y es ahora mi sonrisa quien explora tus andanzas...

Y la sombra zigzagueante repta de nuevo y se cuela entre mis huesos.

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