lunes, 16 de abril de 2007

¿ Mera coincidencia ?

Una noche, a mediados de 1999, miraba distraido el programa Ni tan tarde , conducido por Luis Chataing y Erika de la Vega. Mientras miraba, a la vez pensaba en los invitados al programa, usualmente personajes conocidos pero a veces olvidados de la farándula, arte, política, etc. Me vino a la mente un nombre y me pregunté: " ¿ Qué será de la vida del cantante Henry Stephen ? "
En ese momento, Chataing le pregunta a de la Vega: " Erika, ¿ Qué será de la vida de Henry Stephen ? ".
En otra oportunidad a finales de Diciembre, mientras miraba el mismo programa, igualmente mantenía la vista en el televisor, pero mi mente divagaba: " Qué vida tan dura la de estos tipos. Les pagan un realero por hablar pistoladas toda la noche. ¿ Qué irán a hacer para fin de año ? Seguro que los dueños de canal les piden que hagan una fiesta de fin de año, con lucecitas, arbolito de navidad, hallacas, gaitas y todo eso ".
Justo en ese momento, Chataing le dice a de la Vega: " Erika, ¿ Qué vamos a hacer para fin de año? A lo mejor los directivos del canal nos piden que hagamos una fiesta de fin de año, con arbolito, lucecitas, hallacas, gaitas y todo".
Más recientemente, vinieron de visita a San Cristóbal mi hermana Adriana y su esposo Chris, procedentes de EUA. También vino otra hermana de Maracay con su esposo e hijos, y nos fuimos todos de paseo a Mérida. Fuimos a visitar varios lugares y en la noche fuimos a cenar al Hotel Páramo La Culata.
Mi cuñado Giovanni y yo somos admiradores y conocedores de la obra del escritor Otrova Gomas, también conocido como Jaime Ballestas. Muchas veces al encontrarnos, comentamos pasajes de algunos de sus libros, al punto de que casi conocemos de memoria algunos fragmentos. Mientras íbamos en camino al hotel, Giovanni y yo recordabamos un fragmento del libro El Terrorista, del mencionado autor, en el cual un comando terrorista debía ingresar al Museo del Louvre en París, volar el cristal de seguridad que protege La Monalisa, pintarle unos bigotes al estilo Dalí y huir corriendo en zig zag.
Ya estábamos entrando al estacionamiento del hotel cuando nos reíamos al recordar la parte donde se menciona que en el museo existen unas mazmorras donde encierran a los terroristas que atentan contra las obras de arte hasta que pinten un cuadro igualito al que querían destruir. Al momento de bajarme del carro, veo un papel en el piso. Lo levanté y leí: era un ticket de entrada al Museo del Louvre de París, con un costo de 40 francos. Aún lo conservo en mi cartera.
Este tipo de experiencias son casi cotidianas para mi, y usualmente suceden en conección con mis hermanas y otras pocas personas. Los episodios son espontáneos, sin aviso y es difícil pensar que ocurran solo por suerte.
Desde hace muchisimo tiempo muchos filósofos, científicos y pensadores se han ocupado en descifrar el enigma de las coincidencias, y es en el último siglo cuando han surgido más intentos de explicar estos hechos, pero estas explicaciones la mayoría de las veces entran en conflicto con el método y el pensamiento científico.
El psiquiátra suizo Carl Gustav Jung propuso la teoría de la Sincronicidad, y asegura que existe un inconsciente colectivo, especie de almacen secreto de recuerdos a traves de los cuales las mentes pueden comunicarse.
La Sincronicidad consiste en la ocurrencia de dos o más hechos sin una aparente conección causal, pero que tienen una relación significativa. Segun Jung, la visión Hindú de la realidad establece que los Yo individuales se asemejan a islas en el mar: aparentemente vemos al mundo y a nuestros semejantes como entidades aisladas, sin darnos cuenta de que el suelo marino subyacente nos conecta de un modo u otro.
Me consta que existe esa conección universal, hilo dorado que potencialmente puede poner en sintonía nuestras mentes. Solo debemos aprender a desarrollarla y canalizarla, solo así viviremos en paz con nosotros mismos y con nuestros prójimos.

reflexionespcb cuentospcb

1 comentario:

Mariale dijo...

Las coincidencias, definitivamente existen! Y suceden con más frecuencia de lo que esperamos.

Ayer en la tarde hablaba por teléfono con mi amigo Pablo, él iba caminando por la calle mientras hablábamos, me estaba contando sobre una niña plastiquita con la que estuvo saliendo hace tiempo, y en cuestión de segundos lo escucho decir "Ya va, Mariale, dame un segundo" y luego "Hola fulanita, qué tal??"... Era la niña plastiquita que se le apareció de la nada!!

La mencionada conversación terminó con una invitación a cenar...

Ya anoche, mientras cenábamos, estábamos hablando de otra amiga y el novio... Y de repente vimos pasar por el otro extremo de la feria de comida a dos "enanitos" vestidos de verde... Quiénes eran??? Pues la amiga y el novio!!!

Y sabes qué es lo más curioso? Que justamente estaba recordando ese episodio cuando entré a leer tu blog... ;-)


Por cierto, es primera vez que te visito, y es muy probable que vuelva!

Saludos!


http://mariale-divagando.blogstpot.com/