lunes, 16 de abril de 2007

Pesebres navideños: una exposición de arte

Me gustan los pesebres navideños, me parece que representan perfectamente la naturaleza - al menos según su definición oficial - de la Navidad, una celebración cristiana que busca conmemorar el nacimiento de Jesús.

En realidad el motivo es otro, me recuerda cuando era niño y solíamos armar en familia el pesebre de la casa: Crear cerros de cajas forradas en papel periódico; colocar las casitas y los árbolitos; organizar los rebaños de ovejas con sus pastores; pintar un río de témpera azul que desembocara en un espejo de tocador; ubicar los reyes magos en un caminito zigzagueante de arena, bien lejos del establo donde esperaban María, José, la mula y el buey junto a un niñito jesús tapado con un pañuelito blanco; guindar un angelito sobre sus cabezas y por último pintar una estrella refulgiente en un fondo de papel oscuro.

De más está decir que aunque cualquiera puede celebrar sus fechas religiosas o paganas como quiera, me resulta mucho más honesto que otros elementos de la iconografía navideña. Por ejemplo, el año pasado pusieron en Maracay unos hermosos muñecos de nieve gigantes metidos dentro de unas pelotas plásticas transparentes que, mediante un mecanismo de ventilación, parecieran que estuvieran nevando por dentro. Muy bonito salvo que, por el hecho de que en una tarde cualquiera la temperatura en Maracay puede ser de 30º centígrados a la sombra, resulta una completa ridiculez.

Hace un par de días tuve el placer de recorrer una exposición de pesebres navideños, en el Centro Comercial Unicentro de la ciudad de Medellín. Publico algunas fotos para que se hagan una idea de las joyas artísticas que allí se presentaron.