martes, 17 de abril de 2007

Repost: Beber cerveza, ícono cultural del venezolano

(publicado originalmente el 11 de abril de 2007 por Domingo)

Viernes en la noche. Eran ya las nueve y mientras recorríamos las calles semivacías de Barrio Obrero, epicentro de la vida nocturna sancristobalence, pensaba que iba a ser difícil complacer a las recién llegadas, ávidas de alcohol y bullicio. Las primas gemelas de Astrid y un par de sus amigas habían arribado apenas unas horas antes, siendo ésta la antepenúltima de sus escalas en una ruta que las había llevado por Barquisimeto, Niquitao, Mérida y Bailadores. Yo tenía pocas esperanzas de conseguir algún lugar abierto e incluso ofrecí sacar los restos de alguna botella de tequila que guardaba en la casa para brindar por su presencia acá, pero todo apuntaba a que sus cuentos de rumba, caña y carretera iban a volverse un poco grises en la parte que correspondiera al estado Táchira.

Nunca subestimes la intuición de cuatro rumberas con ganas de beber. De alguna forma averiguaron que en un portón marrón frente al tanque de guerra de la Carabobo estaban vendiendo cerveza de forma clandestina y más temprano que tarde terminamos en la Monumental, escuchando reggaetón y tomando regional light en envase desechable, aunque a los pocos minutos tuvimos que irnos hasta otro sitio porque la policía hizo acto de presencia, instándonos de forma bastante amable a que respetásemos la Ley Seca imperante y nos retiráramos del lugar. Ya cuando pudimos instalarnos en un sitio tranquilo ubicado en las afueras de la ciudad comencé a internalizar seriamente cuan arraigada está la costumbre de beber cerveza en la cultura del venezolano.



Según el libro Historia de la Industria Cervecera en Venezuela, de Juan M. Morales Álvarez, publicado en Caracas en 1992 por la Cámara Venezolana de Fabricantes de Cerveza, la cervecería en Venezuela comenzó con al asentamiento, bajo el auspicio de Agustín Codazzi, de un grupo de inmigrantes alemanes en medio de la Cordillera de la Costa venezolana en el año de 1843. Allí se erigió el pueblo que hoy recibe el nombre del Colonia Tovar y cuyas costumbres germanas incluían, por supuesto, la de elaborar y beber cerveza.

Siglo y medio después, esta bebida es casi un elemento propio de nuestra venezolanidad (o por lo menos así nos lo venden todo el tiempo) ¿Que sería un sancocho a la orilla de un río o la parrillita de los domingos sin un par de birras bien frías? ¿O un partido de béisbol sin una cervecita espumosa para acompañar un doblete del cuarto bate con tres en base? ¿O la reunión del viernes sin una caja de frías para quitarnos de encima el estrés de la semana? La cerveza está en todas partes: En radio (hay un hiphop por ahí que se llama "Venezuela", creo, que habla de beber cerveza), en la calle, en nuestras casas. La catira regional y las chicas polar inundan nuestras fantasías. Es más, últimamente la gente le ha dado por decorar las calles de las ciudades con hermosos adornos de vidrio azul y transparente en forma de botellas que a cada momento nos recuerdan su presencia perenne en nuestras vidas.

Me encanta la cerveza, aunque la ingiero con muchísima más moderación que en otras épocas de mi vida. No soy tan ingenuo como para creer que la cerveza venezolana es la mejor del mundo, sobre todo luego de haber tenido la oportunidad de beber cervezas artesanales, cremosas, rojas, afrutadas, pero igual disfruto lo que tenemos y refresco mi garganta con su sabor amargo si la ocasión lo amerita. Aún así soy consciente de que la cerveza, como toda bebida alcohólica, es una droga y así tan legalita y todo puede ser mucho más peligrosa que otras consideradas "duras". En Alemania, por ejemplo, el abuso de bebidas alcohólicas produce más de 42 mil muertes por año, mientras que en 2006 el consumo de drogas ilegales apenas ocasionó la muerte a 1.326 personas (el cigarrillo es aún peor, mata a 110.000 personas al año, pero eso es asunto de otro post).

El gobierno venezolano, con el propósito de reducir las tasas de accidentes automovilísticos durante las movilizaciones masivas de temporadistas en la pasada Semana Santa (y más ahora que en la calle circulan unos ochocientos mil millones de carros más todos los días) decidió que era necesario, como medida de control, decretar la Ley Seca durante los días de asueto, cosa que indignó hasta a algunos altos funcionarios de la iglesia católica local.

Recuerdo que pensé que si existiese alguna causa que pudiera unir a los venezolanos, sin distinción de condición política o social, es la lucha por su (aparentemente) sagrado derecho a beber caña en paz. Prohibir la bebida no puede ser la solución (como música de fondo me llega a la mente el tema "Legalize it" de Peter Tosh) aunque hay que admitir acá en el Táchira se redujeron los accidentes viales en Semana Santa en inmensa proporción, tanto así que van a proponer la implantación de la Ley Seca todos los fines de semana. Por unos cuantos inconscientes todos los bebedores van a pagar.

¿No sería fabuloso mas bien que los ciudadanos, de forma proactiva, propusieran (y acataran) un conjunto de medidas que satisfagan a todas las partes en cuestión: Que las empresas produzcan y vendan de forma responsable, que la gente disfrute y que los demás no tengamos que ir por la calle preocupándonos porque un demente al volante nos deje parapléjicos? Pudiéramos empezar pintando con griffin blanco los parabrisas de los carros algo así como: "Bebamos responsablemente, no a la ley seca", aunque la verdad es que eso me parece la forma de protesta más ridícula e inútil de todas. Más bien porque no presionamos para que se ejecuten algunas medidas que vayan realmente al fondo de la cuestión, como por ejemplo:

1. Prohibir la publicidad de licor en las vallas de carretera (es que es muy difícil para muchos ir manejando con ese calorón por la Autopista de Oriente a golpe de dos de la tarde y por todos lados "pssst... pssst... pssst... ven y tómame").

2. Eliminar las ventas de licor a menos de 100 metros de instituciones educativas (que por
cierto, ya está establecido en la ley).

3. Prohibir totalmente la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad.

3. Proponerle a las televisoras que lleven a cabo campañas de propaganda dirigidas a concienciar a la gente al consumo responsable de alcohol (Pero por favor, sin añadir al final eso de que "esto lo hacemos obligados porque el gobierno nos lo impuso con el artículo tal de la ley mordaza", porque más de uno va a pensar "que ladilla, ya Chávez empezó con esas campañas salvavidas otra vez").

4. Proponerle a los alcaldes que creen un servicio de conductores designados, que posean indumentaria y vehículos plenamente identificados y cuya actividad esté controlada electrónicamente para que lleve a los borrachos para sus casitas en la madrugada.

5. Exigir a las autoridades cárcel y revocación permanente de la licencia de conducir a todo aquél que se encuentre manejando bajo los efectos del alcohol en forma reincidente.

6. Dar ejemplo nosotros mismos y comenzar a ser más responsables al volante: usar el cinturón de seguridad, no adelantar por el hombrillo, respetar las señales de tránsito.

7. Sistematizar la vigilancia vial y la emisión de boletas de infracción. Diseñar un sistema auditable de cámaras de video digital instaladas en la parte frontal de las patrullas similar al que utilizan las policías estadounidenses e inglesas.



Cuando las gemelas y sus amigas se montaron en su carro y se fueron manejando con unas cuantas cervezas entre pecho y espalda pensé con resignación que es muy probable que nada de esto fuese a ocurrir en un futuro cercano. Nos encanta hacer lo que nos de la gana y que venga alguien a restringir nuestras libertades, como cuando estábamos en bachillerato y en la madrugada papá llegaba y nos decía "ah ¿es que no quieren bajarle el volumen al equipo? entonces se acabó la fiesta, todo el mundo pa' su casa".

gastronomiapcb venezolanidadpcb reflexionespcb

1 comentario:

Oliver Rodriguez dijo...

Buscando información sobre la cerveza de venezuela he encontrado la tuya. Me ha parecido muy amena y te felicito por tu blog, me ha sido muy útil además. Estuve en la Colonia Tovar hace poco en mi último viaje a Venezuela y...no probé la cerveza de allí, pero tomé mucha de la otra...la polar...y está muuyyy buena. Saludos y hasta la próxima.