martes, 17 de abril de 2007

Veteranos, vasos con agua y gente que se coloca brava

(Publicado originalmente por Domingo el 05 de abril de 2007)

Me parece muy interesante cómo las creencias y los valores culturales eventualmente transfiguran el habla cotidiana de una región o país.

Acá en el Táchira viene ocurriendo un fenómeno lingüístico divertidísimo que tiene su origen en una de estas creencias populares: Cuando alguien dice, por ejemplo, "Fulano se puso bravo conmigo" no faltará quien replique muy orondo "será que se colocó bravo porque las únicas que ponen son las gallinas". Está de más decir que esto es absolutamente ridículo porque el Drae lista más de cuarenta acepciones distintas para el verbo "poner" incluyendo, por supuesto, "Ejercer una determinada acción". A manera de anécdota, mi mamá tiene una amiga a quien cariñosamente le decimos "la que se coloca" porque ha llevado la disputa de los verbos poner-colocar hasta niveles de absurdidad insospechados: Ella "se coloca brava", "se coloca a trabajar", "se coloca roja de la pena" y hasta "se coloca en Internet".

Algo similar ocurre cuando pides un vaso de agua y algún sabiondo te replica "será un vaso con agua". La confusión radica en que, según el replicante, "de agua" se referiría exclusivamente al material con que estaría elaborado el vaso, aunque nuevamente el Drae nos brinda algunas claves para dilucidar esta confusión. Entre las veintisiete acepciones de la preposición "de" que allí aparecen, la cuarta y quinta indican, respectivamente:
- prep. Denota la materia de que está hecho algo. El vaso de plata. El vestido de seda.
- prep. U. para señalar lo contenido en algo. Un vaso de agua. Un plato de asado.
Resulta bastante fácil llegar a la conclusión de que la picardía venezolana, el doble sentido y la cultura del machismo y el sexismo son los motivos que han degenerado muchos vocablos al punto de que uno no puede emplearlos sin ser sujeto de algún tipo de chiste verde. "Veterano" es un marico viejo; "coger" significa, exclusivamente, copular.

Ahora, cuando voy por ahí y escucho a alguien pronunciar una frase como "Háblame el míquiti que la jevita dejó el fantasmeo y se activó burda, papássss", me parece el ejercicio se torna demasiado complicado. Tendré que pensar un poco más sobre los valores culturales que terminaron de configurar esa manera de expresarse.

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