lunes, 16 de abril de 2007

Todos a pescar que el mundo se va a acabar

El rector de mi universidad, el Ing. César Peña Vigas, es un conversador sumamente entretenido. Muchos estudiantes que cursaron estudios en la misma época que yo tuvimos la oportunidad de compartir con él a menudo, particularmente en distintos programas educativos de los que el mismo rector fue co-diseñador y en los que mi universidad participaba como ente organizador y/o facilitador, tales como el Premio al Conocimiento Petrolero de PDVSA y el Reto al Estímulo al Conocimiento de Venezuela Competitiva. En estos encuentros el Ingeniero Peña Vigas no perdía oportunidad para plantearnos lo que él denominaba "Situaciones de Aprendizaje", breves acertijos que enmascaraban situaciones complejas y sobre las cuales debíamos elucubrar y proponer posibles motivos y consecuencias.

Plantear cuestiones como "¿Por qué los atletas que practican salto alto emplean movimientos en los cuales el cuerpo asume una posición horizontal cuando cruzan la vara?" o "¿Cuáles son las razones por las que las montañas que rodean la universidad están deforestadas del todo salvo por breves parches de bosque ubicados justo en las hendiduras de las faldas mas no en las filas?" o "Indique argumentos a favor y en contra de la siguiente afirmación: 'la Internet contribuye con la reducción en el consumo del papel', era su forma de hacernos razonar en torno al momento de inercia, los bosques de escorrentía o la sociedad de la información, respectivamente.

Recuerdo con satisfacción una ocasión en la que, en medio de una reunión de preparadores académicos, él propició un discusión sobre el desbalance ecológico que sobre la Tierra estaban teniendo las actividades humanas. Yo levanté la mano para intervenir y traje a colación la llamada Hipótesis Gaia de James Lovelock, la cual establece que el planeta es una especie de ser autorregulado, capaz de ajustar a voluntad ciertos procesos químicos y biológicos para mantener el equilibrio vital. Cabe señalar que Lovelock y la mencionada hipótesis aparecían retratados en Los Verdaderos Pensadores de Nuestro Tiempo de Guy Sorman, libro que él mismo nos había inducido a leer en una ocasión previa.

El rector refutó lo que yo pensaba era una respuesta sólida basada en las mismas ideas que él había patrocinado con anterioridad, señalando que había claros indicios de que el hombre estaba alterando la capacidad de sustento de la vida sobre la tierra, por encima de la otra hipotética capacidad que ésta pudiera tener para autorregularse y que ello se manifestaba, entre otras cosas, por la reducción notable del tamaño de los cardúmenes en los océanos. No sé si fue un breve instante de lucidez o más bien fue el resultado de simple orgullo argumentativo pero le contesté algo como: "Lo que usted dice es cierto, probablemente lo que ocurra es que se acaben los peces en el mar y los recursos del planeta. El hombre se extinguirá pero la vida continuará así sea únicamente en la forma de cucarachas u osos de agua y la Tierra habrá encontrado de nuevo el equilibrio". Al final de mi intervención hubo un brevísimo momento de expectación en el salón donde nos hallábamos. Aún hoy no sé si la mirada que me dirigió después de darle mi respuesta fue de satisfacción intelectual o fatalismo finisecular. Más bien creo que en su cabeza se le ocurrieron instantáneamente mas o menos 853 nuevas "Situaciones de Aprendizaje" con las cuales mortificar nuestras dispersas y jóvenes mentes universitarias.

Recordé esta anécdota el viernes pasado después de que leí una noticia bastante lúgubre: Al ritmo de depredación actual los mares se quedaran sin peces en menos de cincuenta años. Infobae.com fue un poco más cínico y tituló su nota de prensa "¿Le gusta pescar? Apúrese", lo cual tiene sentido porque sabiendo como piensa el grueso de la gente, después de esta convocatoria más de uno estará aprovechando para sacar el "repele" y no será en el 2048 cuando se acabe la fauna marina del planeta sino un poco antes, quizás por ahí por el 2035.

Quizás nos valdría más preocuparnos menos por tanta bolsería (se me ocurren un par de temas que están en el tapete actualmente) y tratar de desarrollar más el pensamiento crítico en nuestros conciudadanos globales. Nos hace falta más contar con más "Situaciones de Aprendizaje" que nos saquen de este aletargamiento cerebral que nos impide discernir lo importante de lo banal.

PD. Las "Situaciones de Aprendizaje" solían publicarse en el Diario El Carabobeño todos los lunes, si mal no recuerdo, en una columna con breves informativas de la universidad. Un ejemplo de esta columna puede conseguirse acá.

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