domingo, 15 de julio de 2007

Aventura a Roraima - De Maracay a San Francisco de Yuruaní

En la mañana tomamos la decisión: Saldríamos para Roraima sin el resto del grupo. Para quien no lo sepa, el monte Roraima es el más alto de una serie de formaciones montañosas antiquísimas ubicadas al sur de Venezuela y el norte de Brasil que poseen forma de meseta, con paredes rocosas abruptas que dificultan su acceso hasta la cima. El Monte Roraima es el más popular de los tepuis (así se llaman estas formaciones) porque para subirlo uno se vale de una ruta, abierta en 1978, denominada "La Rampa": una escalera natural de rocas que pasa por la ladera de la montaña.

La decisión de partir tenía algunas implicaciones importantes que fueron determinantes en el devenir del viaje pero ello no nos hizo dudar un instante. En primer lugar nuestros fondos estarían aún más recortados porque los gastos del guía y el rústico que debíamos tomar entre el poblado de San Francisco de Yuruaní, en medio de la Gran Sabana, y Paraitepui de Roraima, desde donde comenzaría la nuestra travesía a pie, tendrían que ser costeados entre dos y no entre cuatro, como era el plan original. Los morrales también estarían más cargados y cada paso hasta la montaña y de vuelta pesarían inclementemente sobre nuestros hombros, como bien lo comprobaríamos más adelante.

Otro factor importante dentro de la planificación era que en menos de dos semanas sería el acto en donde nos gradariamos como ingenieros de la república, por lo que la ida y la venida debían ser rápidos. Partiríamos al día siguiente y la excursión a la montaña tardaría no más de cinco días (regularmente se hace en seis). En total serían nueve los días que estaríamos viajando juntos.

Pesó sobre nuestra decisión las circunstancias particulares que rodeaban nuestras vidas por esos días y que mezclaban emoción e incertidumbre en partes iguales. Yo no había superado del todo esa relación amor-odio que nos consumió durante algún tiempo. Ella por su parte atravesaba los momentos más álgidos de la ruptura de sus padres. Se pudiera decir que ambos necesitábamos desesperadamente escapar de nuestra propias vidas cotidianas. Por fortuna ninguno de los dos era nuevo en eso de acampar bajo las estrellas. Carolina incluso había ya hecho cumbra en la mítica montaña apenas unos meses antes con un club de excursismo. Fue el amor que el Roraima sembró en ella otra de las razones que ayudó a disipar cualquier duda que quizás hubiera aflorado bajo otras circunstancias.

Partimos desde el terminal de pasajeros de Maracay la noche siguiente. El viaje nos llevaría por inmensas extensiones de territorio, cada vez más al sur en el corazón de la Guayana venezolana. El trayecto en bus duraría unas 20 horas en total, al cabo de los cuales llegamos a San Francisco de Yuruaní, en pleno corazón de la Gran Sabana, en una tarde fresca y clara que nos dio la bienvenida. El solo hecho de estar en este lugar era ya alimento vivificante para nuestros espíritus aventureros: la paz de los hogares, el brillo de las estrellas tempraneras, la brisa suave y pura, la carretera que se extendía de norte a sur como un oscuro recordatorio de lo lejos que nos encontrábamos de nuestro mundo habitual. El apaciguamiento de la temperatura también era un alivio tremendo. El campamento minero de El Dorado con sus 200 msnm, y que habíamos dejado atrás un rato antes en el camino, se nos mostraba ahora como el infierno que era, en comparación con el clima templano que imperaba a los 1500 metros de altura a los que se remonta la sabana.

La providencia parecía estar de nuestra parte. En pleno autobús tuvimos la suerte de coincidir con Carlos, un nativo pemón que había servido de guía a los muchachos del club de excursionismo con quien Carola había subido en la ocasión anterior. Fue él a quien contratamos para subirnos a la cima del Roraima. Los cálculos posteriores confirmaron nuestras sospechas: Luego de pagar al guía y el rústico hasta Paraitepui no tendríamos dinero suficiente para comprar los boletos de vuelta a Maracay, ni siquiera para pagar el viaje de vuelta desde Paraitepui hasta San Francisco de Yuruaní... Igual la suerte había estado echada desde cientos de kilométros atrás.

La ansiedad apenas me permitió conciliar el sueño. Interminables retahílas de selva y planicies verdosas plagaron mi mente esa noche. Nuestra misma respiración acompasada parecía recordarnos que la cima del imponente Roraima estaba cada instante más cerca.

4 comentarios:

luis dijo...

Hace años que no voy a los tepuyes. crero que si estaba en otro tepuy mas me volvia loco.
Peroi aun recuerdo la primera vez que fuimos al roraima. la carretera era de tierra y uno tardaba dias, y mas nosotros que nos parabamos en cada lugar a buscar matas. acampabamos en medio de la sabana, con los jeep formando un circulo, en la noche no pasaban ni espiritus. luego de dias llegamos a al pueblo, los indigenas tampoco ean tan Capitalistas salvajes como son ahora. Y como ibamos a estar mas de una semana en la cima, los contratamos para que nos llevaran comida.
de pana, cuando llegue arriba, no habian nubes, y eso me pareciuo un paraiso encantado, y cada lugar que veiamos tenia su encanto, su magia. y hasta estar mojado en la noche era divertido.
y por eso me dedique a la botanica, despues conoci todos los tepuyes, pero subiamos en helicopteros, Si alguna vez tienes posibilidades, para mi el mas bello, es el guayquinima,, aun no esta descubierto por el turismo, y ojala no lo descubran, hace menos frio que en roraima, pero es realmente hermoso y es inmenso, tienes que tener un buen GPS y mapas, pero te aseguro que eso vale la pena.

nel dijo...

Epale Domingo, ¡Qué recuerdos me afloran! Ese viaje me marcó para siempre. Ojalá venga la segunda parte. Bienvenido Luis, te saluda otro orquidiota. Esperamos conocer el Guayquinima.
Saludos

Domingo dijo...

Saludos a ambos. Yo no he llegado aún al punto de saturación y daría lo que fuera por contemplar nuevamente esos cielos despejados iluminados por millones de estrellas.

Luis, gracias por el dato habrá que conocer el Guayquinima. Me conformo con que Nel y yo logremos organizar un viaje si quiera al Kukenán.

Maria Ferreira dijo...

Hola sabes que estoy leyendo tu bloh y estoy a punto de emprender la misma aventura, de mochilera en bus, pero tengpo una duda y quiero que me ayudes, salgo de maracay a pto ordaz o a ciudad bolivar? agarro un bus directo para san francisco? o tengo que ir a santa elena de uairen y de ahi agarro para san francisco? ayudame por fa