sábado, 22 de septiembre de 2007

El efecto mariposa y la ley del mínimo esfuerzo: Consideraciones desde la frontera venezolana

El Efecto Mariposa es un concepto de la teoría del caos que señala que "dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema natural, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas totalmente diferentes. Sucediendo así que, una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande."

Según el efecto mariposa, el batir de las alas de una mariposa en un lugar pudiera desencadenar un huracán al otro lado del planeta, de ahí el nombre.

A propósito de ello, estuve pensando hace poco en lo complejos que son los problemas socio-culturales y las extrañas variables que involucran. Observaba por ejemplo cómo se estaba agravando la crisis de suministro de gasolina en el estado Táchira, de ser una cuestión focalizada en ciudades como Cúcuta y Ureña para extenderse por la geografía de todos los municipios fronterizos.

El incremento del parque automotor es una realidad ineludible, pero hay algo más importante aún. Antes, el "gasolineo" era una actividad complementaria de los transportistas, que redondeaban sus ingreso con las carreras de pasajeros rubros (ver "Gasolina muy cara, por favor"). Hoy en cambio contrabandear gasolina es tan lucrativo que se ha convertido en la principal fuente de ingresos de miles de familias a lo largo de la geografía estatal.

En estos días acompañé a mi papá a una reunión de trabajo con una cooperativa de productores agropecuarios en Guarumito, Municipio Ayacucho del estado Táchira. A Guarumito se llega siguiendo la autopista San Félix - La Fría y haciendo un desvío por un camellón asfaltado, justo al extremo sur de la depresión del Lago de Maracaibo. Este caserío, como tantos otros de la zona, solía ser territorio de las guerrillas colombianas, aunque ahora son los paracos los que tienen el control (nadie lo comenta por ser de muy mala educación hablar sobre grupos subversivos cuando uno está por esos montes pero uno igual sabe como es que se bate el cobre).

Aparentemente los señores de la cooperativa, que estuvieron trabajando sobre la base de un proyecto integral de desarrollo, estaban pensando en disolverse y tenían serias dudas sobre si continuar con la labor. Hablaron de la burocracia y el aparataje del Estado, hablaron de deudas que contrayeron y que no pudieron pagar luego de la vaguada. También hablaron de la escasez de mano de obra que existía en todos lados: "no se consigue gente ni para cosechar la caña de azúcar que está a punto de zafra y que hay que arrimar a la Central".

Fue entonces cuando alguien hizo en voz alta el que fue quizás el comentario más sabio de la tarde: "¿Quien va a trabajar en eso si aquí cualquiera gana 120.000 Bs al día llevando gasolina? deje que se acabe el negocio para que vea como aparecen obreros como arroz". Esa persona seguramente nunce estudió la ley del mínimo esfuerzo pero la entiende a la perfección: la tendencia natural de que los procesos se lleven a cabo con el menor esfuerzo posible y el mínimo gasto de energía.

Uno pudiera pensar que se trata flojera, pero es cuestión de simple sentido común: la gente trabaja no por gusto (por lo menos no exclusivamente) sino para contar con medios de subsistencia adecuados, y en nuestra cultura el dinero es la garantía de obtener esos medios de subsistencia. La gente del campo bastante ha tenido con vivir toda una vida de marginaciones, así que la ilusión del dinero fácil puede parecerles una pequeña recompensa por ser un habitante rural de la frontera venezolana. A eso súmele que hoy en día la teoría del mínimo esfuerzo está culturalmente más arraigada que nunca: Trabaje 36 horas a la semana, gane lo mismo que si trabajara 40 y tenga más tiempito para hacer sus cosas (o por lo menos para beber caña los viernes desde temprano)...

Hay que entender sin embargo que este dinero fácil no viene gratis. El mínimo esfuerzo sólo aplica para el contrabandista, pero la producción de la gasolina desde que se extrae el petróleo hasta que el líquido refinado hace mover los vehículos consume enormes cantidades de energía. El contrabando de gasolina impulsa los carros pero también a grupos de delincuencia organizada. Además, como la escasez de gasolina en el Táchira y el resto de los estados fronterizos venezolano va a durar algún tiempo tendremos que hacernos la idea de hacer largas colas para llenar el tanque, sobre todo los fines de semana, o acostumbrarnos que muchas veces sólo se consigue "de 91".

Pero lo que en realidad me preocupa es otra cosa. Cuando se está en bachillerato a uno le enseñan que luego de la bonanza petrolera venezolana en las primeras décadas del siglo pasado comenzó a producirse un éxodo de personas desde el campo hacia las ciudades, que buscaban mejores condiciones de vida. Ese exceso de personas se asentó en lo que luego fueron llamados "cinturones de miseria" alrededor de las centros urbanos, el caldo de cultivo ideal para la superpoblación, el hacinamiento, la violencia y la exclusión social. Viendo lo que pasa en Guarumito y otros pueblos de la frontera me queda una extraña sensación de deja-vú: Más campesinos, desarraigados ya de la labor del campo, se quedan sin gasolina barata y empiezan a buscar alternativas de ingreso, decidiendo emigrar a las ciudades; porque no le quede a usted duda de que la gasolina barata se va a acabar, tarde o temprano.

¿Es probable que algunos de esos malandritos que protagonizarán las páginas rojas de los diarios del mañana tengan su origen hoy, en parte gracias a una combinación particular de gasolina extremadamente barata y moneda devaluada?

Seguramente, así es la naturaleza del efecto mariposa.

PS. Un artículo interesante sobre la ley del mínimo esfuerzo:
http://roverg.blogspot.com/2006/03/la-ley-del-mnimo-esfuerzo-y-el.html

5 comentarios:

Vicente dijo...

Domingo, tu percepción me parece adecuada a esa realidad local. Lo más grave del problema desde mi punto de vista es que hay una o dos generaciones perdidas por el mismo motivo. En la geografía de la micro región que tu mencionas se han invertido cualquier cantidad de recursos: económicos, humanos, materiales, equipos, tecnológicos. Se ha planteado a través de una larga historia las organizaciones sociales con muchas variantes y ninguna se ha consolidado. Los planes de gobierno y políticas de Estado se han querido implementar ofreciendo soluciones parciales que no satisfacen ni las aspiraciones ni las necesidades de la población. El presente y el futuro son inciertos, parece que a nadie le importara verdaderamente solucionar la raíz de los problemas. Pero el mañana también muestra fauces de terror cuando le preguntas a un niño - ¿Qué quieres ser cuando seas grande? y la respuesta te explota en el espíritu: Quiero tener un carro grande para vender gasolina en Colombia.

Buen Trabajo

Vicente

Acerina dijo...

Excelente...

Vaya Dios a saber entonces qué puede originarse de los eventos actuales...

Besos!!!!

Domingo dijo...

Vicente: gracias por tus comentarios, lo que dices es cierto, si no se atacan estos problemas de forma integral dificilmente podrán ser resueltos y corremos el riesgo de que haya una tercera generación perdida.

Acerina: el futuro es impredecible, pero uno puede intuir cuales pueden ser las consecuencias de muchas situaciones del presente. Besos para ti

Consuelo dijo...

Me dejan pasmadas la serie de tus post que tienen que ver con esa realidad tan tajante, por lo reales, por lo acertados...

Pero tambien me dejan una elocuente incertidumbre¡¡

Saludos

Domingo dijo...

Consuelo: gracias por pasar y ser consecuente. Yo funjo de simple observador, es muy poco lo que puedo hacer y la falta de reacción de todo el mundo (no me refiero solo del gobierno) es abrumadora. Habra que esperar a ver que pase, pero no soy muy optimista, la verdad.