sábado, 20 de octubre de 2007

A un centímetro de distancia

Estamos a un centímetro de distancia y mucho menos que eso. Nos separa una barrera que no es tal, pues la cápsula compacta te envuelve, el vientre amoroso de tu madre, no es una barrera, es la continuidad vital de quien ha ofrendado su cuerpo a ti para que crezcas sana, fuerte, inteligente, hermosa.

Escogiste venir a nosotros y gustosos abrimos los brazos a tu presencia. Hiciste que abriéramos los ojos a nuevas sensaciones y éstas se iluminaron con la luz clara que fluye a través de los límpidos cristales de la creación. Ahora que el brillo ha inundado nuestros espacios y que desaparecieron todas las sombras, reconocemos el vínculo sagrado que nos une.

Sabes que soy tuyo para siempre. Muy pronto no habrá centimetros que nos separen el uno del otro mi niña bella. Que Dios te bendiga.

San Cristóbal, 20 de Octubre de 2007

6 comentarios:

Oswaldo Aiffil dijo...

Y tu vida, desde ese entonces, será otra Domingo. Nunca más será igual. Mi hija ya tiene 16 y ahora es cuando lo disfruto, tengo un amigo cuya hija ya roza los 40 y el me dice que todavía es su bebita querida, aunque ya tiene nietos. Prepárate a disfrutar de lo lindo, una hija es un regalo de Dios! Saludos...

Mariale divagando dijo...

Que bonito post!

Pat dijo...

Qué lindo Domingo...

Consuelo dijo...

Que cosa tan hermosa. Verdadera ofrenda a la continuidad de la vida y a la vida misma.

Domingo que dicha...que dicha¡ Lo mejor es que segura estoy que bien compartida junto a tu esposa y familia.

Domingo dijo...

Consuelo: es así, ya más o menos te haces una idea sobre cómo está la beba y como nos sentimos con respecto a su llegada.

Waiting for Godot dijo...

Qué hermoso. Besos.