viernes, 30 de noviembre de 2007

Arquímedes, nomenclador de la ineptitud

"Palanca" es el nombre que recibe cierta clase de máquina simple que consta de una barra fija que se apoya sobre un punto denominado fulcro o bien, y valga la redundancia, punto de apoyo. Se valen de algunos principios básicos de la física para hacer más fácil muchas de nuestras tareas cotidianas, por ello es fácil encontrarnos con objetos que funcionan a manera de palancas: Alicates, pinzas, tenazas, carretillas, tijeras, gatos para cambiar cauchos, sacagrapas, destapadores, subibajas, picos y palas, bombas manuales, pedales... en fin, la lista es larguísima.

Las palancas sirven particularmente para mover objetos muy pesados y auxiliarnos en aquellos casos en que la fuerza física de nuestras manos es insuficiente. A Arquímedes, antiguo matemático e inventor griego nacido en Siracusa y desarrollador de varias máquinas simples y gran estudioso de las palancas, se le debe una frase que ha perdurado por más de veintidós siglos: "Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo".

En tiempos modernos, el término "palanca" se emplea en el ámbito del tráfico de influencias para denominar a personas que sirven de contactos dentro de instituciones, públicas o privadas, quienes gracias a su poder de decisión o al ascendente que tienen sobre las autoridades, ayudan a agilizar trámites burocráticos, ejercen presiones para encauzar el resultado final de alguna acción y, en general, consiguen beneficios al margen de los procedimientos formales, para terceros y para ellos mismos.

El término "palanca" a veces es sustituido por el de "rosca", palabra que simboliza la forma como los contactos suelen estar firmemente enroscados a las organizaciones en las que trabajan y de las que obtienen tantas ganancias personales. Lo interesante es que las roscas, esos objetos que representan tan bien el clientelismo institucional, funcionan bajo el principio del tornillo sin fin que, aunque parezca sorprendente, también fue ideado por el gran matemático e inventor siracusano.

Agradezcamos entonces a Arquímedes, el hombre cuya mente visionaria ha brindado su aporte, modesto pero importante, en el enriquecimiento nuestro vocabulario de la ineptitud.

PS. La imagen fue tomada de http://www.cienciaonline.com/wp-content/uploads/2007/07/palanca.jpg

2 comentarios:

G'Fax dijo...

Sólo puedo citar a otro gran filósofo:

"Doh!"
Homero Simpson

Domingo dijo...

Hiciste un Homero g'fax!
jejejeje