jueves, 20 de diciembre de 2007

La curiosa historia de cuando yo era un delicuente cambiario

Nunca he escrito sobre esto en el blog aunque me he sentido tentado a hacerlo en otras ocasiones. Hace un tiempo atrás trabajé como jefe de un departamento de compras internacionales para cierto grupo de empresas. El trabajo era altamente demandante en esfuerzo y tiempo pero tenía sus recompensas, ganaba bien y aprendía mucho.

En ese entonces yo era un neofito en esas cuestiones del intercambio internacional, también era mucho más ingenuo de lo que soy hoy en día. Sólo hasta bastante tiempo después supe que el dueño de las empresas era un testaferro y aliado cercano de un gobernador en ejercicio, antes ligado al gobierno de turno aunque luego execrado por "traición".

La verdad es que vi tanta mierda en el tiempo que estuve allí, que decidí salirme antes que verme personalmente involucrado en algún asunto legal grave porque, como todos sabemos, son siempre los más bolsas los que caen. Tampoco quería que me siguieran dando esas nauseas morales tan malucas. Por esa época escribí en mi blog una entrada que titulé "Trabajar para el Señor Matanza".
Es bastante duro darse cuenta de que para quien en verdad trabajas es para el Señor Matanza. De repente un día de estos escriba una novela, por ahora me conformo con terminar tranquilo mi preaviso.
Fue por esa época en que Consuelo me ofreció su experticia en materia de derecho laboral, aunque nunca la requerí afortunadamente.

Déjenme explicarles algunas cosas de mi puesto. Al principio no había nada demasiado extraño, por el contrario me sentía perfectamente a gusto. Yo debía coordinar las búsqueda de cotizaciones en distintas empresas, principalmente en países asiáticos; debía estimar costos de transporte y nacionalización junto con varios forwarders y empresas navieras; debía girar instrucciones y cuadrar los pagos para un agente local nuestro que visitaría a las empresas fabricantes en esos países asiáticos; debía girar instrucciones adecuadas para el embarque del producto y estar pendiente de la llegada a puerto; debía definir los parámetros para la logística de embarque; y sumamente importante, debía suministrar información precisa para que se hiciera la solicitud de los dólares a CADIVI, el flamante organismo que se encarga del otorgamiento de divisas y el control cambiario en nuestro país.

Mentira. Sí había una cosa extraña. En mi oficina siempre se hablaba inglés y no me refiero a que habláramos en ese idioma con los proveedores (ni modo que lo hiciéramos en tagalo, hindi o mandarín) sino que nosotros mismos debíamos asumir que éramos angloparlantes en una oficina en los EEUU. Para ello usábamos teléfonos IP que no sólo servían para reducir el costo de las llamadas internacionales sino que fomentaban la impresión de que estábamos físicamente allí. "Lo que pasa es que esa gente conocen los EEUU y se sienten más seguras haciendo negocios con gente de allá que de Venezuela. Nosotros igual tenemos una empresa hermana fuera del país y nosotros colaboramos mutuamente. Para efectos prácticos ustedes pueden estar trabajando en una u otra y no habría diferencia". Un poco traido de los cabellos pero bueno... en realidad que para efectos prácticos de mi trabajo era lo mismo y hablar en inglés todo el tiempo es una manera perfecta de evitar que se olvide el idioma.

Muy pronto términos como "precio FOB", "RUSAD", "wire transfer" y "carta de crédito" formaron parte de mi léxico habitual.

Aprendí muchas cosas del oficio, como era de esperarse: El otorgamiento de divisas se hace a aquellas empresas que cumplan con ciertos requisitos (como por ejemplo, contar con las respectivas solvencias laborales) y sólo para ciertos rubros considerados "prioritarios" por el Ministerio de Producción y Comercio. En algunos casos hay que tramitar un permiso de no-producción nacional para justificar la importación (claro, como nosotros no producimos casi nada y lo que producimos no alcanza esto nunca es un obstáculo insalvable).

Aunque cada vez aparecían nuevas trabas. Por ejemplo, creo que fue durante un mes de septiembre cuando Cadivi decidió en algún punto que las divisas solo se otorgarían siempre y cuando la mercancía estuviera nacionalizada, o sea en el país fuera de las aduanas. El motivo: un efecto colateral del mismo control de cambios, la gente pedía los dólares y despúes de que se los entregaban no importaban nada.

La nueva medida de Cadivi significaba que las compras debían negociarse a crédito a tantos días luego del embarque de la mercancía, lo que ocasionó que comenzara a dispararse el mercado paralelo de divisas, porque puesto que muchas empresas no estaban dispuestas a vender a crédito, había que tener dólares en mano, por lo menos para la primera compra. A medida que el diferencial entre el dólar paralelo y el dólar oficial se incrementaba, en esa misma medida aumentaban los desmanes.

Fue por esa cuando me empecé a dar cuenta de cuan extendidas estaban las irregularidades. Las providencias de Cadivi establecen, por ejemplo, el otorgamiento de dólares para la importación de partes de motocicletas mas no de motocicletas armadas, lo que significa que muchos de esos vehículos que vemos en la calle a diario y que no se ensamblan acá necesariamente tuvieron que haber sido traidas por medio de algún chanchullo (como mínimo, alterar las descripciones de las facturas pro-forma con las que llenar la respectiva planilla RUSAD).

Pude contrastar que para ciertos rubros existen, teóricamente, muchos requisitos que dificultarían la importación. Los juguetes, por ejemplo, requieren venir avalados por algún certificado de calidad reconocido, como el que otorga Underwriters Laboratories Inc. La mayoría de las empresas asiáticas no cuentan con los recursos para tramitar estos permisos. Con las empresas chinas es aún peor, porque ese país no es firmante del Convenio de la Haya que facilitaría la legalización rápida de certificaciones propias de ese país. Eso significa que muchos de esos juguetes que les compramos a nuestros hijos tuvieron que haber sido traidas también por medio de chanchullos.

Con la gente de aduanas e importaciones escuchaba historias terroríficas sobre cómo se mueve la cosa en los puertos, como los mismos trabajadores aduanales roban mercancía en tus mismas narices si te descuidabas durante las inspecciones. Escuché rumores de que a veces los containers llegaban vacíos y se efectuaban nacionalizaciones fantasmas. Fui testigo de primera mano de negociaciones de alto nivel entre empresarios, políticos, militares y personajes públicos venezolanos ampliamente reconocidos y de distintas tendencias políticas. También fui testigo de un derroche tal, que las corbatas Louis Vuiton y los zapatos Gucci son apenas un chiste. Tuve acceso a documentos donde se giraban instrucciones para comprar a las empresas registradas afuera, bienes con precios hiper-inflados con la única finalidad de obtener de Cadivi cientos de miles de dólares frescos a precio oficial.

De todas formas, en primera fila estaba el recurso perfecto y legalísimo de importar mariqueras para obtener dólares. Ese seguía siendo el grueso del negocio y el eje que regía mis funciones. Yo no debía hacer otra cosa sino comprar. La información oficial de Cadivi así lo demuestra: Casi tres cuartas partes de los dólares otorgados son para importar (Hay que sumar importaciones más "Convenio Aladi" que también son importaciones aunque provenientes de países firmantes del convenio y que pagan menos aranceles al Estado).

Total, una moneda fuerte para comprar afuera y débil para comprar en el país siempre hace más atractivo traer peroles de Taiwan que hacerlos acá. Ni que uno fuera loco para montar una empresa venezolana y pagar millones en impuestos, salarios, beneficios, más el riesgo de que los trabajadores después se te quieran amotinar y que de paso tengas que establecer los costos en bolívares de los debiluchos. Por eso mi oficina crecía y crecía, comprábamos y comprábamos. Trabajaba hasta muy tarde en la noche todos los días y es que simplementeera (es) imposible perder con la importación y el otorgamiento de divisas oficiales.

Le pongo un ejemplo ¿Quiere saber con cuanto dinero le estafan a usted cuando compra, por decir algo una cónsola de video juegos en Venezuela? Revise esta página donde venden cónsolas de Playstation portátiles (PSP) en los EEUU. El PSP versión Star Wars cuesta 199,99$.

Ahora vea como en Venezuela se la quieren vender en Bs. 1,480,000. No crea que es una cuestión de tarifas impositivas, el arancel para importar equipos electrónicos al país es únicamente de 5%. El costo de un equipo de esos puesto en Venezuela y nacionalizado debería ser, por mucho, 40% más del precio FOB (Free On Board, puesto en el barco).

En algún punto me harté de tanta porquería y me empecé a preocupar por mi futuro así que empecé a planificar mi salida cuidadosamente. Argüí unas excusas convincentes y comencé a organizar todo para mi partida en los días que me restaban. Recopilé información. Tengo tanta que cuando esté viejo (no antes) quizás pueda escribir una columna estilo "Así son las cosas". He escuchado que hice bien, el grupo de empresas tuvo que constreñirse seriamente después de que reventaron algunos problemas con licitaciones y multas por evasión fiscal.

Ya a punto de irme borré todo documento que fuera sospechoso y que tuviera mi firma. Hice una limpieza segura de mi computador (que para los que saben, no se trata tan solo de borrar los archivos de la papelera de reciclaje). Y heme acá ahora, soy un hombre con una consciencia más corrompida que antes y, paradójicamente, aunque conozco al menos una docena de maneras distintas como la gente hace negocios con el cambio oficial no me he dedicado a hacer una fortuna de esa forma...

Post Scriptum: ...aunque es lo que provoca. Me encuentro fuera de Venezuela. Cargo una tarjeta de crédito prepagada que hace días ni siquiera he podido usar para hacer avances de efectivo. Hoy me enteré de que Sudeban eliminará su uso a partir del 31 de diciembre. Mi esposa y mi hija están fuera de Venezuela, se suponía que la tarjeta de crédito aliviaba el impacto que representa cambiar los bolívares a precio de mercado paralelo. Viéndolo en frío, básicamente estoy jodido.

5 comentarios:

G'Fax dijo...

Este post es una cátedra de los problemas financiero y cívico venezolanos y sus degeneraciones.

El control cambiario no ataca el problema, ataca los sintomas. Por un lado, quienes promueven los controles no le los aplican a sí mismos, y quienes deberían respetar dichos controles o no pueden o no quieren respetarlos. Y el país sigue teniendo un sector productivo insuficiente.

Párrafo inmoral de comentario: ¿Escribir un libro sobre chanchullos? Mejor monta una consultoría en otro país. Te haces rico y ayudas que al país entre algún producto que le guste a la gente, no necesariamente algo de primera necesidad. Es un negocio redondo.

Párrafo sermoneador: No hagas caso del párrafo anterior. Pórtate bien y sé buenito.

Consuelo dijo...

Prometeme que cuando tenga la dicha de coincidir en tierra andina con Usted, me contaras algunos detalles...

Quiero escuchar de primera mano esos "negocios" a ver si pierdo un poco de inocencia ;)

Saludos a toda la familia Dominguera :)

Domingo dijo...

g'fax: tranquilo, en general soy un tipo bastante sano y no me gusta meterme en líos. Ya estamos pensando en eso de las consultorías jejeje

consuelo: ya por ahí te vamos a corromper a ti también jajaja... con gusto se los daré, igual para la familia de la taguara cafetera.

Jesús dijo...

¿Y me puedes decir como hacer Wire Transfer con una tarjeta de credito de CADIVI?

Por Favor

Domingo dijo...

jesús: No se puede. Un wire transfer es una transacción electrónica entre bancos. Si fueses a hacer un wire transfer no sólo necesitarías el número de cuenta de la persona en el extranjero, sino que además necesitas los datos del banco incluyendo su nombre, dirección, SWIFT, etc.

Bajo el esquema del control cambiario ni siquiera puedes enviar dinero por Western Union o Money Gram salvo que tengas cupos de CADIVI aprobados para tal fin.