jueves, 31 de enero de 2008

Año nuevo, vida nueva

Este año que comienza ha representado grandes cambios en mi vida. Mi hija Camila ya tiene dos meses y medio de edad y su llegada ha significado un inmenso cambio en nuestra rutina diaria. Por si fuera poco nos instalamos en la ciudad de Medellín en Antioquia, Colombia, donde nos hemos mudado recientemente a un apartamento en el centro-occidente de la ciudad, bastante acogedor y muy bueno para nuestras necesidades presentes. Todavía estamos esperando que lleguen algunas de nuestras pertenencias desde Venezuela para podernos instalar allí de forma definitiva.

Medellín es una ciudad que, como todas, tiene sus cosas buenas y malas. La gente es muy amable aunque por lo que he visto bastante entrometida. Los paisas se precian de ser gente trabajadora y religiosa, negociantes por naturaleza. Entre las pasiones populares más ardorosas se encuentran el fútbol, las celebraciones navideñas y beber "guaro" (aguardiente). Nos hemos encontrado con muchas personas buenas y algunas no tan buenas. El tiempo nos irá mostrando el rostro individual de cada quien, pues sabemos que, como en todos lados, hay quienes poseen un espíritu bien intencionadoy otras que no.

Desde el punto de vista urbano-ambiental Medellín es una ciudad muy organizada, donde se refleja la labor continuada de las últimas administraciones municipales: Renovación de las estructuras, construcción de bibliotecas y ampliación de espacios públicos, transporte masivo, promoción del turismo son algunos de los resultados de esta transformación gradual que la aleja de esa imagen un poco chocante que nos dejó la primera vez que la visitamos mi papá y yo por allá por 1992.

A pesar de ello en Colombia hay mucha pobreza, bastante más que en Venezuela según leí por cifras oficiales. Medellín no escapa a esta realidad, amplificada por el asunto de los desplazamientos internos de personas, así que bien sea que llegues por aire o por tierra, lo primero que te consigues son las interminables comunas del norte de la ciudad a ambas márgenes del río Medellín que la atraviesa de norte a sur. Pero el indicativo más evidente de que esto es así es el número de indigentes ("gamines" o "desechables" les llaman acá) que abundan donde vayas. A la gente les resulta ya casi natural su presencia, como si fueran una especie de mobiliario urbano ambulante.

La política interna y la forma como la combinación de pobreza, violencia y conflicto interno ha moldeado la cultura de una ciudad como Medellín me resulta perturbadora. Me ha pasado varias veces alguien me cuenta sobre lo seguro que es ir a comprar a "El Hueco" (un sector comercial muy concurrido en el centro) porque si alguien te roba y gritas, inmediatamente entran en acción las "Convivir" (grupos parapoliciales vestidos de civil) y simplemente "desaparecen" al delincuente. Yo procuro no opinar abiertamente sobre asuntos de política y menos de política internacional, manteniendo una posición bastante ambigua que no me comprometa en ningún sentido.

Paradójicamente, la pobreza y la necesidad ha llevado a la gente a "rebuscarse" de maneras muchísimo más ingeniosas que en Venezuela. La atención y los elementos diferenciadores son cruciales en este ambiente tan competitivo y ello ha expandido mucho mi visión comercial, dentro del marco de estas economías emergentes nuestras por supuesto, tan distintas a lo que uno pudiera observar en Europa o los EEUU.

Y acá me encuentro ahora, escribiendo y esperando como dice la canción que los días sean más alegres, con salud y con prosperidad.

5 comentarios:

zaza dijo...

Suerte hermanito, besos a Camila...

Juan RRR dijo...

Suerte y por supuesto se esperan más avances de un venezolano en el exilio colombiano.

Anónimo dijo...

Tia Tama dijo...
Dios los bendiga y éxito en la construcción de sus nuevos sueños... Muchos besitos, cariñitos y "pelitos" a Camila. Cuidense y amense mucho. Abrazos y Besos...

Ñanita dijo...

Gracias por el update.
Que bueno escuchar de ti. Felicidades por tu nuevo hogar!
Tengo que comenzar a planear mi futura visita al hermano pais. Tengo recuerdos memorables de viajes que hice con mi familia a Colombia.

Fue el primer pais que vi desde el cielo.

Conozco varias ciudades, y hasta he tenido el honor de cantar con la Filarmonica de el estado Aragua en el el teatro Colon, patrimonio Nacional de Bogota.
No conozco Medellin y ahora tengo varias excusas par visitarlos.
La primera es obvia, tener en mis brazos a Camila. La segunda a ustedes. Compartir con Astrid, su familia y contigo Domingo, uno de mis once sobrinos preferidos...

Luego, si nos queda un tiempito recorreremos la ciudad y nos deleitaremos de comida tipica Colombiana, de la cual tambien tengo gratas memorias.
Te cuento que mis mejores amigas aqui en Portland, son de alla. Asi que se que estas en buenas manos. Ademas, como dicen aqui:
Home is where the heart is...

Domingo les deseo mucho exito.
Ustedes son jovenes e inteligentes y sabran canalizar su energia a construir el futuro de su nueva familia.

Cuenten conmigo...
Reciban muchos besos, con mucho amor..
De la tiita que los extraña.

Ñanita

Domingo dijo...

zaza: gracias linda, besos a ti

juan rrr: muchas gracias pana, ya les daré mis visiones desde acá.

hola tía: gracias y saludos a todos ustedes. Acá tienen una casa cuando quieran llegar.

ñanita: te agradecemos tus deseos. Estás invitada cuando quieras. Un besote.