miércoles, 2 de enero de 2008

Cena de fin de año venezolana en un país extraño

Recibí este año fuera del país, en casa de mi familia política. Diversas circunstancias influyeron para que así fuera, particularmente el reciente nacimiento de mi hija y las diversas restricciones cambiarias a las que estamos sujetos nosotros los ciudadanos venezolanos, incluyendo las últimas que fueron anunciadas el mes de diciembre pasado y que limitaron seriamente mi disponibilidad de efectivo.

Es díficil imaginar cuan significativos pueden llegar a ser durante estas fechas la gastronomía navideña popular en Venezuela - las hallacas, el pan de jamón, la ensalada de gallina, el pernil, el jamón planchado y la torta negra - para alguien que se encuentre fuera de su país. Así que para sentirme un poquito más en casa me aventuré a preparar los banquetes navideños. El 24 preparé un lomo de cerdo relleno y un pan de jamón que quedaron bastante buenos, particularmente el cerdo. El 31 de diciembre fui más allá, preparé nuevamente pan de jamón (el mejor que he hecho), una ensalada de gallina que me quedó bien buena y un asado negro, que ya de lo cansado que estaba decidí no esperar a que redujera su salsa y se oscureciera más, pero ni modo... al menos tenía buena textura y esa sabor distinctivo a panela quemada.

No preparé hallacas (nunca las he hecho solo) pero siento que ya estoy preparado para comenzar la labor toda vez que es algo que llevo en la sangre, viene desde mi bisabuela paterna y es mi papá quien hoy en día continúa la tradición de forma magistralmente deliciosa.

El primero de enero cuando por fin me senté a comer pensé en cómo nos restringimos de intentar nuevas cosas hasta que ocurre algo que nos obliga. Yo nunca había preparado un banquete navideño de esta magnitud y me enorgullezco de los resultados. Cuántas cosas no podemos hacer una vez que nos lo proponemos.

Este es mi mensaje de año nuevo para todos los lectores de este humilde blog: Que el nuevo año les plantee retos y desafíos interesantes que los lleven a crecer como personas, en intelecto, destreza y espiritualidad.

Muchos exitos y mucha paz para todos.

PS. Les dejo algunas fotos para que vean cómo estuvo la cosa.

6 comentarios:

Oswaldo Aiffil dijo...

Hola Domingo! Me dió hambre vale. Feliz 2008! Mucha suerte en tus proyectos. Enhorabuena por el atrevimiento de cocinar y por los buenos resultados! Un abrazo grande!

Anónimo dijo...

Dios te bendiga a ti, a Astrid y a Camila, y por supuesto a tu familia política. Un abrazo de año nuevo de Giovi, Juanpe y Juanma; me encanta que ya te aventures en la cocina, como ya lo hacen varios de sus miembros, que por cierto tienen excelente sazón: Nelín es un excelente chef, Giovi y Juan Pedro no se quedan atrás, las hallacas de tu papá (y mamá) no se quedan atrás. Felicidades y mucho éxito en ente nuevo año. Besos y abrazos. Tia Tama.

Martha Beatriz dijo...

Pienso que se debe considerar el lugar donde donde se está como hogar, eso de país extraño hace como sufrir mucho...
Te felicito, se vé que todo estubo buenísimo. Mi esposo y yo ya somos unos veteranos, de hecho ando buscando a quien darle unas cuantas hallacas que me sobran y ya no quiero comer, del pan de jamón y la ensalda no quedan ni los platos sucios ;).Muchos saludos.

Kt. (si, la huraña) dijo...

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Cuidado con una espina!!! Que bueno se ve el pan... Que tus buenos deseos se compensen en salud y felicidad para ti y los tuyos.

Saludos Domingo!

Domingo dijo...

oswaldo: muchas gracias y deseo lo mismo para ti.

tía tama: gracias tía y tienes razón, mi mamá ha sido la compañera inseparable en esas preparaciones. Muchos cariños y saludos a todos por allá.

martha beatriz: Es cierto, quizás debí haber escrito "país extranjero". Que sabroso es cuando uno prepara algo que queda sabroso y después comerse hasta las migajas ¿no? muchos saludos para ti y feliz año.

kt: jejejeje gracias! te deseo muchs felicidades a ustedes también.

nel dijo...

Epale Domingo, todo se ve muy apetitoso porque además fué hecho con mucho amor. ¿Qué les pareció a los suegros? Para cocinar solo hacen falta las ganas de hacerlo y un poco de intuición a la hora de combinar los ingredientes.
Saludos, besos y abrazos a Camila, Astrid y a ti. También las bendiciones.