domingo, 20 de enero de 2008

El tráfico automotor también acaba con nuestra identidad cultural

Estas imágenes las tomé del libro "Album del Táchira 1930" de Humberto Díaz Brantes en una re-edición de 1997, un interesantísimo testimonio gráfico de la vida en la frontera en las primeras décadas del siglo XX. Corresponden al Palacio Municipal de la ciudad de San Cristóbal frente a la Plaza Sucre.

Debemos recordar que era la época denominada "gomecista" por la larga dictadura del general tachirense Juan Vicente Gómez. Su primo Eustoquio Gómez, como tantos otros de sus familiares, fue designado a altos cargos de la administración pública. Entre 1909 y 1914 comandante de armas del estado Táchira y luego entre 1914 y 1925 fue presidente de estado, periodo durante el cual desarrolló una política de obras públicas que incluyó la construcción del Hospital Vargas, el Acueducto del Táchira y el Palacio Municipal junto con la Plaza Sucre que lo acompaña.

Frente a la Plaza Sucre, subiendo por la calle 3, se erigía la hermosa residencia que mandó a construir para si mismo. Podemos apreciar en las imágenes que siguen tanto la fachada como el patio interno, con su doble hilera de columnas y su fuente las cuales evocan ligeramente una suerte de aposento alhambrino.


Estas fotografías, tomadas por mí, son una muestra de lo que queda de la residencia de Eustoquio Gómez, las paredes de tapia y los marcos encementados de lo que fue en algún momento patrimonio histórico y cultural del estado. Corrió la misma suerte que tantas otras casas viejas, que por "inútiles" han sido demolidas paulatinamente para poder albergar el número creciente de carros que inundan nuestras ciudades.


Tratar de conseguir espacios para estacionar los vehículos es apenas uno de los problemas de esta expansión desmedida del parque automotor y los espacios públicos son siempre los grandes afectados. Sea que se demuelan estructuras para construir estacionamientos o que, ante su ausencia, los conductores estacionen sus autos en paradas de autobuses, sobre la aceras, en doble fila o sobre el rayado amarillo, el ciudadano común y su calidad de vida son los más perjudicados.

¿Y qué pasa con la construcción de nuevas vías para que circulen los carros? ¿No es lo que la gente siempre clama? ¿Aunque de qué vale cortar árboles para ampliar avenidas si igual se quedan pequeñas de un año a otro? ¿De que valió demoler la emblemática placa de la urbanización Pirineos acá en San Cristóbal para crear un cruce vial si la avenida España que la intesercta ya se está quedando pequeña? ¿Vamo a terminar de deforestar la España? ¿Construimos un segundo piso para que puedan circular más carros?

¿Quien sabe? Quizás funcione por un tiempo, pero olvídese de que alguna vez vamos a tener La Rambla de Barcelona o el paseo de madera de Atlantic City.

Amigo o amiga, cuando esté al borde de un ataque de nervios detrás del volante porque la fila de carros no quiere avanzar, piense en algunas de las medidas que pueden ayudar a resolver esta molestísima situación: Leyes rigurosas que mantengan fuera de la carretera a los infractores y a los vehículos en mal estado. Sistemas de transporte público que sean públicos y que no dependan de si al dueño del autobús le dio la gana de cambiar los filtros y los frenos a la unidad. Transporte público que corra por vías exclusivas y que se integren a la red de metros y ferrocarriles que se encuentran actualmente en construcción. Taxis reglamentados, plenamente identificados y que usen taxímetros. Paradas claramente delimitadas, iluminadas y resguardadas. Y sumamente importante: Gasolina muy cara para que nos obliguemos a moderar el uso de nuestros carros.

Téngalo por seguro que las otras medidas, como tumbar árboles y casas, sólo le proveerán una ilusión pasajera de mejoría.

Nos vemos en la cola.

8 comentarios:

Juan RRR dijo...

Alzheimer cultural, esta misma semana en Delta Amacuro:

http://www.rnv.gov.ve/noticias/?act=ST&f=16&t=59226

Y lo jodido es que Fundapatrimonio ya lo había declarado bien de la nación, o sea, tuyo y mio.

Dragón negro dijo...

Pues, mas de acuerdo no puedo estar!!!!

Solo agregaría eliminar las motos y que todo el transporte público fuera unificado bajo algún sistema de tickets compatibles con el metrobus.

Yo me crié en el Llanito, una urbanización que hace 20 años tenia muchos arboles pero hoy en día vez como cualquier imbécil va a la alcaldía para pedir que corten un árbol que tiene enfrente de la ventana "porque le molestan las hojas" o cualquier estupidez por el estilo... es triste, muy triste...

Domingo dijo...

juan rrr: sí, buen calificativo ese de alzheimer cultural.

dragón negro: sí, hay que reglamentar también el uso de motocicletas. Yo añadiría como medida crear ciclo rutas para que la gente también puede pedalear hasta destinos cortos.

Anónimo dijo...

aqui en Margarita tumbaron los Robles de la plaza los robles.
Supuestamente para construir una iglesia, que triste apuesto que Dios no hubiese aprovado eso!!

luis dijo...

Conoci a la san cristobal de los años 70, ya que vivi alli, regrese hace 3 años, para enterrar a mi padre en su pueblo natal.
La degardacion de toda sancristobal me dio un dolor que aun lo traigo. al igual que vivi en >Maracay, y ese relato sobre la costa me pego mucho, yo subia a la cumbre de choroni, cuando la carretera de paiomento solo llegaba hasta la cumbre, despues era de tierra, fue ahi donde descubri que queria estudiar botanica, fui el año pasado, y prefiero no volver, para seguir recordandomela como era antes.
y los del roble de la plaza de los robles es ya el colmo.

G'Fax dijo...

El tráfico es sólo uno de los grandes problemas que tienen las ciudades que crecen sin planeación urbana. Corregir ese problema en cualquier ciudad del país pasa por expropiar a un gentío y reubicarlo, y requiere una inversión astronómica en demolición e infraestructura vial. Sin hablar del costo político que tendría una medida así, lo cual es un cacho que nadie se quiere echar. No es algo fácil, lamentablemente.

Domingo dijo...

anónimo: qué lastima lo de los robles. Supongo que el nombre quedará como una especie de leyenda urbana.

luis: a veces provoca simplemente recordar las cosas como eran y ya. A mi me pasó una vez que subí a las aguas termales de Tabay luego de que crearon un balneario público en lo que antes era una serie de pozos naturales que no mucha gente conocía.

g'fax: Tienes razón. Ciudades como Caracas no deberían tener la cantidad de gente que tienen. Habría que buscar las raíces del problema a las razones mismas por las que tanta gente se quizo mudar para allá. Ya a estas alturas no queda más que resignarse que la superpoblación y el hacinamiento son realidades cotidianas.

Dragón negro dijo...

Asi es...

En Caracas, no es que hay sobren los carros...

Lo que sobra es gente luego de ver las colas en: médicos, metro, autopistas/avenidas, supermercados, bancos, tiendas y centros comerciales...

Y no solamente aplica saber porque tanta gente se vino para acá, porque los que viven en las ciudades dormitorios (Guarenas, Guatire, Charallave, valles del Tuy)no viven en caracas, pero trabajan en Caracas que a fin de cuentas es lo mismo.

En el 2006 fui a Querétaro (México) por razones de trabajo y un amigo me contaba como hace un par de años comenzaron a mudar industrias fuera de la ciudad para que no colapsara por el tráfico y la cantidad de personas.

Sin ir muy lejos, cuantas empresas podrían mudar muchas de sus oficinas a un sitio donde la mayor parte de sus empleados residan?

O de otra forma, porque se concentran en la capital tantas cosas que no hacen falta que estén aquí?

Si de verdad todo se pudiera resolver por medios electrónicos/telefónicos se podría evitar mucho porque no haría falta desplazarte de tu casa/oficina para realizar diligencias... en estos días he perdido infinidad de tiempo en colas automotores y en centros de servicios solo para cambiar las razones sociales de luz y teléfono.

Total si voy a forjar algún documento bien puedo hacerlo con la copia que llevo en persona (porque la mayoría de las veces solo piden copia sin contrastar con el original) o con la que enviaría por fax...

Como ya se ha dicho, el problema no es fácil y pasa por buscar la razón principal/primordial que, para mi, es la concentración de personas en la capital.