viernes, 21 de marzo de 2008

Reflexiones luego de la alharaca: De conciertos por la paz y otras tonterías

Cuando fue anunciado, mucha gente acá en Colombia mostró gran entusiamo por la idea de un superconcierto por la paz organizado por Juanes, el cual contaría con la participación de numerosos artistas provenientes de varias naciones. Para quien no lo sepa, la "paz" es un preciadísimo cliché de marketing en este país. Astrid y yo preparamos unas cotufas y vimos gran parte del concierto en el cuarto acostados.


Debo admitir que Juanes me parece un buen tipo. Lo respeto musicalmente porque ha logrado configurar un sonido propio reconocido en todo el mundo a partir de un género popular de las montañas antioqueñas llamado guasca. Además lo ha hecho llevando mensajes positivos con sus canciones, lo cual es otro punto a su favor. En realidad no me gusta mucho ni el pop y ni las baladas románticas así que los otros artistas presentes no me causaron mayor entusiasmo, salvo Juan Luis Guerra que me parece un artista muy completo, pero bueno... sé que soy una minoría, no en balde estamos hablando del género pop(ular).

Como decía, creo que Juanes es un buen tipo, pero de ahí a creer que el concierto "Paz Sin Fronteras" que se llevó a cabo en el puente internacional Simón Bolívar haya tenido o vaya a tener algún efecto realmente significativo en la consecusión del deseable objetivo tras el nombre es, por decir lo poco, nulo. Mas bien me acordé de uno de mis capítulos favoritos de South Park titulado "Die hippie, die" (muere hippie, muere), una sátira macabra en la Cartman salva al pueblo de ser arrasado por una invasión de melómanos asistentes a un festival de música por la paz y otras causas nobles que suelen enarbolar estos eventos.

No pongo en duda que había una buena intención detrás de la idea, o que la mayoría de los presentes desee que no existan conflictos entre hermanos, pero estoy seguro que si se ofreciera un concierto gratuito entre San Antonio y Cúcuta con ese mismo cartel de artistas, con similar cantidad de promoción, cuyo motivo sea cualquier otro, por decir algo "la exaltación de la chica regional como monumento histórico universal", seguramente habría con una cantidad de asistentes similar o mayor. Si de trabajar por la paz se trata creo que existen muchas formas más sinceras y productivas de involucrarse más allá de asistir a un concierto de cuatro horas.

¿Se acuerda del cuento ese de que la gallina participa en el desayuno y el cerdo se involucra? Bueno, por ahí va la cosa.

Luego está el asunto de la "paz" como lugar común mercantilista. Yo noté apenas comenzó el concierto unas enormes marquillas de "Levi's" detrás de las camisetas de Carlos Vives y sus músicos y le dije a Astrid: "Oye pero que pacíficos y desinteresados son estos tipos de Levi's. Estoy ya que salgo a comprarme unos 501". Este es un ejemplo apenas del festín publicitario que fue de la mano con la presentación.

Alguien podrá decir que los patrocinios cuestan plata y que las empresas deben cubrir los costos de su participación. La consecusión de la paz en este país traerá de por sí beneficios, económicos y demás, a todo el conjunto de empresas que acá operan. En cualquier caso las donaciones son deducibles a los impuestos así que allí tampoco es que haya mucha plata que perder. En cambio la banalización de las causas hace que éstas pierdan seriedad, hacen que éstas se conviertan en simples baratijas sujetas a los vaivenes de la moda y el mercado. La culpa es de nadie la verdad, hace falta plata para organizar un concierto y los que tienen la plata ponen las condiciones. Habría que sopesar que es mejor en estos casos, recibir un patrocinio sujeto a intereses publicitarios o simplemente pasar de largo.


Pero lo que en realidad me hizo pensar en lo ridículo de toda esta idea del concierto "Paz sin Fronteras" es lo que estaba sucediendo simultáneamente en otros lugares de Colombia, fuera de las tarimas y de la rumba. El 6 de marzo pasado se llevó a cabo en varias ciudades dentro y fuera del país una marcha para protestar la violencia que proviene del paramilitarismo y el Estado colombiano, que es otra de las aristas que conforman toda la tragedia de la guerra y el conflicto. En todo caso un evento que se anunció como parte de los esfuerzos por lograr la paz.

Al momento del conciertico ya se habían registrado 6 asesinatos de dirigentes de la marcha y amenazas a 40 participantes más. Los asesinados eran en su mayoría sindicalistas.

Llama la atención este informe de Amnistía Internacional fechado a mediados de 2007 con algunos precedentes bastante macabros:
Las fuerzas del gobierno y los paramilitares son responsables de la campaña de asesinatos, desapariciones y amenazas en contra de los sindicalistas colombianos, señala Amnistía Internacional
A pesar de su supuesto desarme y desmilitarización, las fuerzas del gobierno y los paramilitares respaldados por el ejército, fueron responsables del 43 y 49 por ciento, respectivamente, de los abusos a los derechos humanos cometidos en el 2005 contra sindicalistas colombianos en casos en los que la clara evidencia de la responsabilidad era indiscutible. En 2005 los grupos guerrilleros fueron responsables de poco más del dos por ciento de los asesinatos.
Bonitos antecedentes...

Esta clase de sucesos no tienen mucha divulgación acá, me imagino que en Venezuela tampoco. He tratado de conseguir infructuosamente alguna nota de prensa al respecto en la versión digital de el diario El Tiempo (al que Juanes agradeció muy especialmente como 15 veces en el concierto y en la rueda de prensa que le sucedió) salvo esta, muy discreta en la sección "Noticias breves de política":
Defensores de D.D.H.H solicitan apoyo a la Iglesia
Víctimas del conflicto y defensores de derechos humanos, se reunieron ayer con el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, para pedir el apoyo de la Iglesia ante la ola de violencia desatada tras la marcha del 6 de marzo. Van 4 personas muertas y más de 40 amenazadas.
Por cierto, que la cifra ni siquiera coincide con la de otras fuentes. El Tiempo forma parte de los panas del Grupo Planeta, los mismos de la Editorial Planeta y del bodrio televisivo español ese que se llama Antena3. Pero no los culpo, me imagino que es más chic y da más rating reseñar tonterías como las del combo de los "embajadores de la paz" y sus cancioncitas chéveres.

Cuando no nos detenemos a evaluar la entera naturaleza de un problema tan complejo y difícil como el conflicto colombianos y preferimos consolar nuestras conciencias con espectáculos y franelitas blancas, creo que al final no estamos haciéndole más que un flaco servicio a la paz.

7 comentarios:

Juan RRR dijo...

Yo la verdad es que desde un pendejo como Lennon protestando desde su cama a un montón de clase media en caravana con las manos pintadas de blanco en Caracas, siempre he creido que no son más que actividades políticopendejocorrectas para sentirse menos culpables por marchar por los derechos humanos calzando Nikes hechos con mano de obra infantil en China.

Es que así somos la mass media burguesa; un sancocho de contradicciones.

Hace un tiempo me indignaba con todas esas iniciativas vacias o de esos artistas dándoselas de luchadores sociales desde sus mansiones en Bahamas pero ya no me doy mala vida, asumí como la catarsis necesaria por mucha vida sin sentido para los primeros y a solo escuchar la música saltándome las opiniones políticas en el caso de los segundos.

Eso es lo bueno de los Rolling Stones, nunca cayeron en mariconerías ;)

Juan RRR dijo...

Me salió larga la cosa, y eso que no estás hablando de un Dalai Lama defensor de la libertad de un estado teocrático y cuasifeudal.

:)

nel dijo...

Aparte de Juanes y Juan Luis Guerra, los demás cantantes invitados no son precisamente los más representativos de sus paises, ni los más conocidos por lucha por la paz y la justicia, salvando el lugar del cantante Ecuatoriano a quien no conozco. Cantar por la paz y dar la espalda al meollo de problema no tiene sentido.
Salud

Waiting for Godot dijo...

Es una visión interesante de lo que hicieron. Un abrazo.

Acerina dijo...

No sé si lo que quiero es dejar constancia de que lo leí... es que no encuentro las palabras correctas para expresar lo que siento al leer esto :-(

antesdelunes dijo...

juan rrr: me hiciste recordar el tema "Don't look back in anger" de Oasis (a quienes tanto les gustó parodiar a Jhon Lennon y los Beatles): "(I'm) Gonna start a revolution from my bed"...

Yo tampoco me doy mala vida, lo que pasa es que a veces me gusta una inyectar una dosis de contracultura a este blog. Saludos.

Nel: Recordé la entrevista que le hizo Brian Draper a Thom Yorke (el cantante de Radiohead) y donde éste comentó sobre Bono: "La diferencia entre Bono y yo es que él es muy feliz adulando a la gente para obtener lo que quiere. Yo no puedo hacer eso porque terminaría golpeándoles la cara en lugar de estrechar su mano, así que es mejor mantenerme a distancia. No puedo soportar el nivel de basura e hipocresía que hay en el mundo."

waiting: Sí, de seguro que no es la visión más común en la blogósfera. Gracias por pasar y comentar.

acerina: Hey linda, cuanto tiempo... has reaparecido. Sí, a mi también me parece muy triste. Este es un país muy loco, te lo aseguro.

Anónimo dijo...

Domingo...!
Felicitaciones por el Post, mas explicito no pudo ser.
El peligro es banalizar los hechos, se banaliza la posición del Ecuador, la de Nicaragua y la de Venezuela. Nosotros no tenemos recursos bélicos (hablo de estos tres países) ni mucho menos estamos interesados en una guerra, realmente sería una catástrofe, nuestro único recurso es chillar y armar escándalo para evitar las andanadas.
El banalizar los hechos de Irak es criminal, pero nos hace ver lo de Colombia como una tontería y es una guerra de 50 años, sin contar las guerras del siglo XI.
Irak ya pasa del millón de muertos entre civiles, guerrilla y soldados de Husein (los soldados del 2003).
La ultima guerra nuestra, en Venezuela fue una guerra civil, la misma que en Colombia y fue hasta la primera década del siglo XX con Cipriano Castro, este dio al traste con los alzados en armas, estos no eran pueblo precisamente, pero fue banalizado a tal punto que no recuerdo haberlo visto en Historia de Venezuela en primaria, ni mucho menos en bachillerato, solo recuerdo que el “Cabito” tenia problemas en la próstata y tenia sífilis (el SIDA de la época), eso recuerdo que estaba en el manual de historia y los maestros le daban su aval, con eso se le desacredita a Castro, reconozco que me enteré bien del asunto de Castro hace unos 15 años por unos libros de la biblioteca de mi viejo.
Todo lo anterior es hecho a propósito, para que nunca sepamos lo sucedido y como nos hace banalizar cada hecho por más grave que este sea y magnifiquemos lo que ellos quieran.
El Concierto en el Puente Simon Bolívar es una forma de banalizar los hechos, es un “buffer” un “amortiguador”, USA requiere de una guerra que domine y que sus muertos sean Cero (0), política de minimizar las bajas y que los muertos sean de otros, en Irak tienen aprietos, están empantanados y van a seguir, los republicanos van a ganar la elecciones, la represión dentro de USA es grande, ellos manejan a su pueblo a su antojo, pero no tienen consenso dentro de sus aliados para una Guerra Mundial, por eso se buscan guarras en sitios lejanos, con la mas absurdas de las excusas y de paso con el “Auto gol” de la Torres Gemelas y el edificio Nº 7 del WTC.
Saludos.
CEMM