domingo, 18 de mayo de 2008

La inflación estadounidense y el bizarro mundo de las cifras económicas

Hace tiempo escribí un largo artículo titulado "Todos somos economistas (unos menos que otros)" en donde exponía, entre otras cosas, algunos de los motivos por los que esa rama del conocimiento suele mostrarse tan devaluada ante los ojos de muchos (como yo, por ejemplo).

En estos días me tropecé con un par de interesantes y ¿por qué no? chistosos artículos en Yahoo! que ilustran perfectamente lo desfasado que pueden estar la economía teórica y sus áreas relacionadas (la especulación bursátil, los planificadores gubernamentales) de lo que la gente en la calle percibe.

El primer artículo se titula "Stocks advance following better-than-expected inflation read" (acciones avanzan siguiendo lectura inflacionaria mejor de lo esperada). Lo que dice básicamente es que los inversionistas del Dow Jones estaban brincando en una pata porque el índice de precios al consumidor en los EEUU bajó a 0.2% en abril cuando en marzo la cifra había sido del 0.3% y que esta reducción libera un poco las preocupaciones en torno al alza inflacionaria. Para el momento en que leí la nota nota le índice Dow había subido casi un punto porcentual y se ubicaba por encima de los 12.950 puntos.

El segundo artículo brinda más información acerca del cálculo del IPC y se titula
"Inflation preassures ease despite food price jump" (las presiones inflacionarias ceden a pesar del salto en el precio de la comida).

Resulta ser que en los EEUU el cálculo de la inflación excluye la comida y la energía (incluyendo los combustibles), aunque se admite que aumentos en los precios de estos rubros pueden derivar en incrementos en otras áreas del gasto doméstico. Siendo así, para el cálculo del índice de precios no se tomó en consideración la subida del 0.9% en el costo de los alimentos, en un mes, la mayor cifra en 18 años. Esto no tiene lógica, por que los gastos de alimentación se llevan hasta un 15% de todo el presupuesto familiar cada mes.

Hay más. Resulta ser que, históricamente, el precio de la gasolina sube de precio en abril por cuestiones estacionales. El mes pasado la gasolina subió 5.6% en un solo mes, pero el gobierno transformó ese aumento en una caída del 2% luego de que se hicieran algunos ajustes por cuestión del cambio de estación. Tal y como se señala en el texto: "Eso fue de poco consuelo para los conductores quienes ahora están pagando precios record en las estaciones de gasolina, los cuales se acercan a los 4$ el galón".

El precio de la gasolina en los EEUU es 20.9% mayor que hace un año apenas y en los actuales momento representa un serio desafío para el presupuesto familiar en ese país (nada más el consumo directo de gasolina representa alrededor de un 4% del gasto mensual de una familia), por lo que tampoco se explica la exclusión en el cálculo.

Este segundo artículo además brinda algunas claves que ayudan a contar con un panorama más claro de lo que está ocurriendo con la economía de ese país. El precio de los carros nuevos se redujo como reflejo de una demanda pobre a la luz de la economía débil y el alto costo de la gasolina. La ropa en cambio subió de precio aún a pesar de los altos descuentos que las tiendas detallistas introdujeron con la finalidad de contrarrestar la caída en las ventas.

En cualquier caso se conjugan en el caso de la inflación estadounidense dos de los elementos que a mi manera de ver signarán el curso de los acontecimientos sociales y económicos en los años por venir: La crisis energética y el conflicto del modelo de consumo y los recursos escasos que se refleja en el precio de los alimentos. Dos elementos que el bizarro mundo de las cifras económicas puede tratar de manera muy singular.

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