viernes, 27 de junio de 2008

ÚLTIMA HORA: Presunta inundación en casa de San Nicolás


La Sra. Klaus ya está haciendo sus maletas
Presunta inundación en casa de San Nicolás

Polo Norte, junio 26 (Marcelino Pérez/Agencia de Noticias) -
Según se conoció en horas de la mañana y de acuerdo con información suministradas por fuentes cercanas a la familia Klaus, el hogar del popular Santa (alias San Nicolás) ha sufrido una severa inundación que amenaza con agravarse, perjudicando seriamente la industria mundial de fabricación de juguetes. Los daños materiales no han sido cuantificados pero ya se habla de varios cientos de millones de dólares en maquinaria y mercancía.

El hecho parece corroborar una nota de prensa aparecida en el diario londinense "The Independent" según la cual es probable que durante este año el hielo desaparezca por completo del Polo Norte debido al calentamiento global. De ser así estaríamos hablando algo nunca antes visto en la historia de la humanidad.

Representantes del Sindicato Único de Duendes, Enanos, Leprechauns y Otros Trabajadores de la Navidad (SUDELOTNA) se han pronunciado en torno al hecho, manifestando su preocupación por el bienestar económico de 875 familias que dependen directamente de la fabricación de regalos en la planta de producción ubicada en un anexo del hogar Klaus.


"Esta situación es insostenible. Hemos enviado una comisión de duendes a Copenhague para negociar un eventual traslado de nuestras operaciones a Groenlandia". Así lo manifestó Francisco Sorentzen, Secretario Adjunto de SUDELOTNA.

Mientras tanto, se ha conocido extraoficialmente que la Sra. Klaus ya ha empezado ha hacer sus maletas preparándose para la inminente inundación del Polo Norte y la completa desaparición de su hogar.

sábado, 21 de junio de 2008

Mi experiencia con los insultos

I. Cuando estaba chamo y vívia en Texas había una muchachita que por molestarme y sin razón aparente me decía, en su correcto acento chicano, "pinche joto". Ahora que lo pienso seguramente la persona en cuestión gustaba de mí, buscaba una forma de llamar mi atención y lo hacía tratando de insultarme con una frase que para mi no tenía, ni lo tiene aún, sentido alguno. Por lo que a mi respecta hubiera sido igual que me dijera "pincho de jojoto" ("chuzo de mazorca" en nuestro argot venezolano). Aprendí desde muy jóven que para sentirse insultado tiene que existir una especie de acuerdo común entre las partes. Un mismo código semántico que hile nuestras ideas.

II. En los primeros años de bachillerato, mi pana Homero y yo teníamos como parte de nuestros pasatiempos cotidianos sacarle la piedra a otros muchachitos. Una forma que resultaba infalible era decirles: "epa chamo, tu papá y tu mamá como que jmmm" a la vez que juntábamos y frotábamos los dedos índices de las manos apuntando hacia adelante (dando entender que sostenían relaciones sexuales). Que risa, la respuesta era siempre de una indignación exagerada aunque casi nunca violenta. A veces los chamos nos contrarreplicaban diciendo cosas como "¿sí? y tu papá y tu mamá también" a lo que respondíamos algo como "me imagino porque en mi casa somos tres hermanos". Eso los hacía enfurecer aún más. Supe desde entonces que el insulto se alimenta de los prejuicios de cada persona, por tontos que éstos puedan parecer.

III. Mi hermana estuvo de intercambio un año en Tailandia y nos explicó que, por razones culturales, los insultos en ese país son muy inofensivos. Uno de los calificativos más gruesos con los que se puede atacar a alguien es el de "cabeza de serpiente" (???). De más está decir que esta ofensa antropozoomorfológica resultaba demasiado escasa para la pervertida mente de adolescente latina de mi hermana, así que ella se dio a la tarea de inventar sus propios humillantes y divertidos improperios. Como aquella vez que la atropelló un motociclista (el caos vehicular en Tailandia es infernal) y ella le espetó en perfecto tai "¿qué te pasa? ¿acaso tienes el pene pequeño?". Una muestra perfecta de lo que una mente ingeniosa puede lograr cuando actúa bajo presión. Hablando en serio, el efecto fue demoledor y es probable que el evento haya resultado, como mínimo, en el surgimiento de alguna leyenda urbana sobre farangs corruptoras del lenguaje.

IV. A partir de la anécdota de mi hermana en Tailandia ya intuía que los insultos no tienen por qué limitarse exclusivamente al ámbito sexo, la escatología (fisiológica) o el coeficiente intelectual, aunque estos temas, por escandalosos, son siempre un punto de partida efectivo. Mi amiga Carola me explicó que en España la gente "se caga" en cosas como por ejemplo la leche (???), aunque hay formas de ofensa mucho más graves como por ejemplo una que implica a los familiares fallecidos del otro. Mi amiga Lina me contaba que en Quebec la gente utilizaba elementos de la parafernalia religiosa como malas palabras y peor aún si son dichas en retahila: ostie tabarnak calice calvarie (???). En Perú para alguana gente es una ofensa terrible que se les diga serrano, sobre todo si esta persona se precia de ser culta, adinerada y poseer rasgos que no sean muy indiados. Así, poco a poco me fui dando cuenta de que el agravio se alimenta de temas variados y encuentra manifestaciones particulares dependiendo del lugar y la cultura aunque siempre a la sombra de los prejuicios, tabúes y esquemas mentales de las personas.

V. Hubo una época de mi vida, cuando todavía era un energúmeno al volante, en la que mis niveles de tolerancia al manejar eran mínimos. Repartía injurias a diestra y siniestra cada vez que otro conductor cometía una imprudencia o me sentía apretujado en medio del exasperante tráfico. Me di cuenta de que las palabras no lograban liberar mi rabia, que el insultar no me proveía ninguna satisfacción. Fue así que comencé una labor de auto-apaciguamiento con la que logré algunos resultados interesantes y una nueva perspectiva sobre la agresión en el lenguaje.

VI. Cuando me introduje en este mundo de la Internet me di cuenta de que el pasatiempo favorito de muchos internautas era provocar reacciones desmedidas en los dueños de blogs o los participantes de foros en línea, publicando comentarios que en muchos casos no son más que vulgares insultos. A estos individuos se les conoce con el nombre de trolls y suelen ser bastante buenos en su oficio, sobre todo cuando asumen más de una personalidad con la cual se autoresponden buscando atizar la conversación. Por ejemplo, el otro día un comentarista anónimo de este blog me escribió que yo no sólo no sabía nada de salsa sino que además era un pirobo, lo cual me resultó bastante gracioso, sobre todo porque todavía no sé muy bien que es un pirobo.

VII. Uno de los motivos detrás del insulto, sobre todo cuando es premeditado y no producto de un arrebato de impulsividad, suele ser precisamente el de los trolls: Generar polémica, levantar roncha, alborotar el avispero. Por lo demás, el insulto suelen llevar consigo una carga de violencia gratuita que busca hacer que la otra persona se sienta mal, que comparta nuestras miserias y sea él o ella también miserable por ser como es y actuar o pensar de la manera como lo hace. Es por ese motivo que cuando el agraviado no se da por aludido el insulto no logra su propósito sino todo lo contrario, termina de envenenar al atacante con su propia hiel.

martes, 17 de junio de 2008

Del sentimiento de culpa...

Hoy... estaba yo felíz de que le habían arreglado el aire acondicionado a mi carro...

Cuando ya doblaba la primera esquina al salir del taller, reviso la guantera y me doy cuenta de que el estuche de mis lentes de sol ya no estaba...

Dado que el encargado del taller es amigo mío, me regreso y le cuento el hecho...

Me dice que el aire acondicionado se lo arreglaron en otro local, y que seguramente fue allí donde se perdió el estuche. A estas alturas, no desconfío de mi amigo, pero empiezo a molestarme por el robo.

Lo que susedió después fue lo que me trajo a postear esta entrada. Yo normalmente soy un tipo desconfiado. Quienes me conocen personalmente, saben que tengo cierta afinidad con Edward Murphy (sip, el de la Ley de Murphy).

Justo antes de dejar el carro en el taller, saqué todas las cosas que consideraba de valor, Previendo que alguien quisiera quedarse con ellas..

Ahora que sucedió, lo primero que pensé (luego de pronunciar un vigoroso y elocuente "Coño 'e su madre!!!") fue: "Eso me pasa a mi por pajúo, por haber dejado allí el estuche".

Ahora abien, parece normal no?? como algo que diría cualquiera. Es decir, como que la culpa es mía por haber dejado MI Estuche, DENTRO de MI carro. Ademas, empecé a repasar como hubiesen podido haber sidolas cosas: "Si hubiese llamado a mi amigo para que estuviese pendiente". "Si no los hubiese Dejado".

La reflexión es que, es tal el nivel de inseguridad y crimen (El real, no el que menciona Rodriguez Chacín), que uno puede llegar a sentirse culpable de un robo, si uno considera que hay algo que uno pudo haber hecho para evitarlo. En otras palabras, en vez de uno molestarse por la impotencia de que te quiten algo que es tuyo, se molesta uno, con uno mismo, porque creerse culpable de lo que sucedió.


Ahora de pensarlo mejor, ya no me siento culpable. Es más, me siento bien, al saber que normalmente hago lo que considero correcto. Incluso hoy, cuando no me estacione en un puesto para minusvalido, en un estacionamiento que estaba atestado de carros.

Esto solo me hace reforzar esa sensación que tengo de sentirme como ciudadano de segunda. En un país donde si tengo el dinero para comprarme el auto que me gusta, tengo que pensar si realmente vale la pena, no vaya a ser que me disparen para quitarmelo. En un país donde si salgo de noche, en vez de pensar en que voy a disfrutar de la salida, me inquieto al pensar que sé que voy a regresar tarde y me pueden asaltar. En un país donde, si en tu casa no hay rejas de seguridad, alambre de púas, bunker eléctrico y perro que ladre, no te sientes seguro. En un país, donde prefieres gastar lo que sea que te quiera cobrar un taxi, a montarte en una camionetica, no vaya a ser que la atraquen. En un país donde hay que desconfiar de todos, porque no sabes quien te va a robar el estuche de tus lentes...

Tanos

Irokó

Entre todas las especies de árboles que he conocido y plantado en mis andanzas plantuléricas, la ceiba ocupa un lugar especial. La Ceiba pentandra, enorme árbol de la familia Bombacaceae es una de las especies más cultivadas en los viveros de nuestro programa de reforestación en la parte norte de El Limón, por la facilidad con que germinan sus semillas, por lo rápido de su crecimiento y por ser una especie genuinamente autóctona de la localidad.
Sus enormes raíces tabloides pueden causar destrozos en calles, avenidas y aceras, y en la época en que sus frutos se abren las semillas son liberadas con una lanilla que las ayuda a diseminarse con el viento. Esta lanilla es muy abundante y puede cubrir por completo los alrededores del árbol. Este hecho hace que las ceibas no sean muy queridas por muchos, especialmente quienes sufren de rinitis alérgica. Debe ser su singular forma y su enorme tamaño lo que la hace especial.

Para algunos, sin embargo, la ceiba también tiene un significado especial, pero por motivos totalmente diferentes.
Durante las labores de mantenimiento que hacemos árboles que hemos plantado en los espacios urbanos del municipio, constantemente hemos encontrado en la base de las ceibas restos de animales, especialmente gallinas, chivos y ovejos. Incluso he encontrado lenguas, presumo que de vaca, clavadas en el tronco del árbol. Estos restos animales a veces están acompañados de flores y frutas. Preguntando aquí y allá, me enteré de que la ceiba es un árbol sagrado, venerado por las religiones afro- cubanas.
Entre paréntesis, tengo mi propia opinión sobre los sacrificios de animales en los ritos religiosos, y en general sobre su maltrato y abuso, tema sobre el que abundaré en otra ocasión.
Los esclavos que llegaron a América procedentes de África encontraron en el nuevo mundo a la ceiba, un árbol muy parecido a su venerado Baobab. Al adaptar sus creencias y cultura a la nueva tierra donde fueron forzados a vivir, depositaron en la imagen de la ceiba sus mitos y leyendas.
Los Lucumí ( Yorubas de la Regla de Ocha) la llaman Iggi-olorun, los Congo (Bantúes de la regla de Palo Monte) la llaman Nganga o Musina Nsambia, los Bantúes sudaneses la llaman Zaratembo. También es venerada por los Carabalíes o Abakua y por los Ewe-fong. Todos coinciden en que en la ceiba reside Irokó, orisha de la floresta, de los árboles, del espacio abierto y del tiempo.
La ceiba tiene carácter maternal, y como es santa y está bendita, no debería usarse para nada malo. Tocarla con la mano fortifica; contemplarla y, si llueve, mirar el agua que resbala por su tronco, refresca el corazón. Los elementos desencadenados no la abaten, no la desgaja el huracán más fiero ni la fulmina el rayo.
Sirve para curar enfermedades urinarias, venéreas y sarna. Para poder concebir, la mujer estéril debe tomar, durante tres lunas seguidas, un cocimiento de la corteza de una ceiba hembra tomada de la parte del tronco que mira hacia el naciente. En cambio, la mujer que no desea parir tomará el cocimiento de la corteza de una ceiba macho orientada al poniente.

Estas religiones no consideran el sembrar una ceiba un simple acto profano . Muy por el contrario, el creyente adquiere un enorme compromiso al plantar uno de estos árboles. Para sembrar y bautizar una ceiba, cuatro personas deben aportar tierra proveniente de los cuatro puntos cardinales, y por lo general la siembra se lleva a cabo el 16 de noviembre, día de Aggayu, deidad sincretizada en la Iglesia Católica como San Cristóbal. Una vez plantado el árbol,se procede a celebrar con bailes de tambor, pues ha nacido un niño.
El 30 de mayo del año pasado, al cumplirse el primer centenario del nacimiento de nuestro padre, Don Pedro Martínez Ibarra, me reuní con mis hermanas Ana Rosa y Tamara y con mis amigos Marco, Carolina, Isabel, Mercedes y Raúl, con el objeto de rendirle un sencillo homenaje. El acto consistía en la siembra de un árbol, que por casualidad era una ceiba, en un lugar adyacente al Coliseo de El Limón. Tamara leyó un acróstico especialmente escrito para la ocasión y, luego de unas breves palabras de mi parte, sembramos el arbolito, brindamos y hasta picamos una torta.

La planta comenzó a crecer bajo mis constantes cuidados, hasta que un obrero de la alcaldía dedicado al mantenimiento de las áreas verdes la cortó desde la base con una desmalezadora. La noble planta retoñó, pero a las pocas semanas el tipo le volvió a pasar la máquina, muriendo definitivamente.
Dicen los entendidos que nadie se atreverá a derribar o quemar una ceiba. Nunca se le da la espalda. Ni siquiera se pisará su sombra sin antes decir a Irokó : "Agó ( permiso ), voy a pisar su sombra".
Pobre del obrero en cuestión: ¡ No sabe en qué lío se metió !

miércoles, 11 de junio de 2008

Guapea Willie Colón

En estos días me sentí con ánimo de escuchar salsa, así que mientras trabajaba en el computador armé un playlist con una buena selección de temas: Hectór Lavoe, Afro-cuban All Stars, Cheo Feliciano, Jhonny Pacheco, Lebron Brothers, Rubén Blades con Willie Colón. Estaba que me paraba y echaba un pie yo solo ahí mismo.

Me quedé pensando en la forma como cada uno los soneros impone su estilo a punta de sabor e ingenio, acuñando frases que se convierten luego en parte de su sello particular. El "sonero mayor" Héctor Lavoe cuando hacía dúo con Willie Colón a menudo exclamaba en la mitad de algún tema "¡Guapea Willie Colón!", señal que indicaba el inicio de un solo de trombón. En las versiones de estudio de "Soñando Despierto" y "La Murga" se puede escuchar esta frase.

Un guapo o bravo es alguien que sobresale y se destaca, un maestro, un duro en su arte y oficio. También alguien aguerrido, que no se aminala ante las circunstancias. "Guapea" equivale a decir "lúcete", "destácate", "date duro", "zúmbate".

¡Guapea Willie Colón! perduró más allá del exitoso dueto con Lavoe. Otros músicos que colaboraron luego con el trombonista neoyorquino continuaron la tradición: Ángel 'Cuco' Peña en "Idilio", Amilcar Boscán en "Los olores del amor" y Rubén Blades en "Tiburón".

domingo, 8 de junio de 2008

Unas últimas palabras...


Ayer, estaba yo revisando las últimas noticias en mi Facebook cuando me encontre, con que el mensaje de unos de mis amigos decía: "Conmocionado por la pérdida de nuestra querida amiga Yesenia".


En ese momento pensé: "..mmm... no sabía que estaba embarazada.." Sin embargo, me pareció como un poco raro, y fuí a uno de los grupos de egresados de la universidad, y allí me vi lo que temía. Mi amiga Yesenia había fallecido en un accidente de transito.

Yo no suelo ser muy pegados a las personas y normalmente cuando me pasan ese tipo de cosas, soy de los que dice (y piensa) "Bue.. si se murio, se murio, que le vamos a hacer..," Pero ver la noticia de su fallecimiento me ha dejado particularmente triste.

Quizás fue el hecho de que despues de varios años sin saber de ella, me cruce con ella en la universidad. Quizás, fue el hecho de que un par de días antes, me había agregado en su Facebook. Quizás, fue el hecho de que iba a reunirme con ella la próxima semana...

Cuando veo este mensaje que escribió un amigo común, inmediatamente a su perfil, y vi en su "Pared" los muchos mensajes que sus amigos habían escrito allí.

Solo algunos pocos dejaban mensajes de condolencia a su famia. La gran mayoría estaban escritos en forma directa para ella. En primera persona y listos para ser leidos...

Han pensado alguna vez, en la última frase que le dirían a alguien a quien estiman mucho antes de su partida?

Cuando uno deja mensajes en Facebook, realmente no es algo on-line, pero una vez escrito, te deja la certeza de que la persona a quien lo envías, efectivamente lo recibirá.

De esta forma, su perfil se convirtió en lapida de nuestra amiga, donde los mensajos de todos los que la conocimos quedaron allí como una plegaria digital que esperamos Yesi pueda leer en el Paradise Cyber Cafe. Es ese pequeño lugar donde pasamos a dejar algo que simbolice lo que representaba su amistad para nosotros.

Una sonrisa constante. un tono alegre siempre para propios y extraños. Un tono pausado y elegante para insultar. Una imagen que quedara así, siempre en mis recuerdos.

Bye Yesi.... Espero te llegue mi post.

sábado, 7 de junio de 2008

El cuento de la competitividad y lo que David Ricardo no previó

Cuando estaba más joven sentía un extraño embeleso por eso que llaman competitividad. Eran los tiempos del Premio estímulo al Conocimiento, por allá por el año de 1994, y de la "Revista Talento", publicación cuyo estudio era el punto de partida para obtener los galardones correspondientes.

En ese año y los que vinieron tuve la oportunidad de asistir a conferencias de todos o casi todos los articulistas de las dos ediciones de la revista talento. Recuerdo, por ejemplo, la primera vez que asistí a una charla de Emeterio Gómez que trató sobre este tema en cuestión, en la que se explayaban los mismos argumentos expuestos en su artículo titulado, muy convenientemente, "La competitividad".

La cosa iba más o menos así:
  1. La competitividad para él es producir más que los demás, a menor costo y con mayor calidad. Para lograrlo no se puede andar produciendo cualquier cosa sino aquellas para las que podamos tener ciertas ventajas.
  2. Por ejemplo, él como economista y conferencista que era hacía mucha plata dictando charlas a profesionales y estudiantes porque poseía ciertas ventajas competitivas que provenían de sus estudios.
  3. No tenía sentido para él ponerse a cortar la grama de su jardín porque el costo de oportunidad (la renta que dejaba de percibir por hacer esas otras labores) era muy grande, por eso contrataba a otra persona que hiciera ese trabajo por él.
  4. La especialización en las labores hace que cada quien sea más eficiente. A la final podríamos intercambiar nuestros servicios y todos seríamos más prósperos y felices.
  5. Se podía extrapolar la misma situación a los países: Venezuela debería tratar de enfocarse en la explotación de sus ventajas comparativas y olvidarse de aquellos otros rubros en los que los costos relativos de producción eran más altos que los de otros países. De hecho, el ejemplo concreto que Emeterio Gómez planteó en esa ocasion era ¿Para qué Venezuela iba a ponerse a producir maíz si sus niveles de producción nunca podrían igualar a los de los países nórdicos (por cuestiones de irradiación solar) si más bien podía enfocarse en desarrollar sus ventajas comparativas en áreas como el petróleo? Recordemos que en ese entonces la Orimulsión era una de las niñas mimadas de PDVSA y era un ejemplo de como esas ventajas comparativas podían convertirse en competitivas gracias a la innovación y la aplicación tecnológica.
Después supe que muchas de estas ideas tuvieron su origen por allá con los economistas clásicos como Adam Smith y David Ricardo. Ricardo por ejemplo desarrolló la teoría de la ventaja comparativa, la cual promulga los beneficios del libre comercio internacional (que es el punto de partida para los TLC's) y la división del trabajo que ya había sido propuesto por Smith en "La riqueza de las naciones". Este artículo de wikipedia resume bastante bien el modelo de las ventajas comparativas y sus supuestos (nótese cómo los ejemplos al final son casi idénticos a los usados por E. Gómez en su disertación).

Como les decía antes, yo seguía pensando que eso de la competitividad era una cosa espectacular, infalible, hasta que un día compré un ejemplar de la revista Debates IESA titulado "Las Caras de la Competitividad" y leí que había gente que criticaba abiertamente lo que defendía ¡Que locura! Uno de los detractores era Paul Krugman, un catedrático y respetado miembro de la comunidad de economistas estadounidenses que fue miembro del Consejo de Asesores Financieros cuando Ronald Reagan estaba en el poder. Se citaba un artículo publicado en Foreign Affairs titulado "Competitiveness - A Dangerous Obsession" (que puede leer acá en inglés).

Fue la primera vez que comencé a pensar en que quizás esto de la competitividad, las ventajas comparativas y el libre comercio no estaba tan blindado como pensaba. De hecho, empecé a notar que las naciones más ricas hablaban de libre comercio pero mantenían barreras arancelarias y enormes subsidios que hacían imposible un comercio equitativo, como el caso clásico de los agricultores estadounidenses y europeos que perjudican la producción africana; que por ejemplo Korea, el más emblemático de los llamados Tigres Asiáticos y uno de los ejemplos más trillados de como se deben aprovechar las ventajas competitivas para desarrollar una nación, mantuvo durante años severas restricciones a las importaciones y sólo empezó a abrir sus mercados una vez que su industria interna se consolidó; que el modelo del libre comercio internacional funcionaba como una extensión del modelo mercantilista colonial, en el que las superpotencias garantizaban la colocación de sus productos a la vez que se hacían de materias primas baratas y en la los productores primarios siempre estaban en desventaja y sumidos en la pobreza; y que muchos de los acuerdos de libre comercio incluyen serios elementos de compinchería ideológica que poco o nada tienen que ver con los verdaderos intereses de los pobladores de una nación.

Hoy en día estoy convencido que la competitividad es una de esas teorías que no va a soportar el peso de nuevas realidades. Realidades que se evidencian a la luz de la actual crisis global del combustible y los alimentos (y los commodities en general) y que se verá agravada en la medida en que el dólar continúe su descalabro.

Empecemos porque el modelo de David Ricardo supone que no hay costes de transporte en el comercio internacional. Cuando el barril de petróleo costaba 15USD el supuesto podía mantenerse pero el viernes el petróleo rozó los 140 USD el barril y en cualquier momento se monta en 200 USD o más. Hay quienes señalan que los elevados costos del combustible promoverán la disminución del consumo e impulsarán el desarrollo de fuentes energéticas alternativas como el biodisel. Yo creo por el contrario que la solución parte por disminuir el consumo, no por conseguir alternativas para continuar con el alto consumo.

Los altos costos de transporte beneficiarán la producción local, por ejemplo ¿Quién irá a traer perolitos chinos que hay que traer desde el otro lado del planeta cuando hacerlos acá no sólo genera más empleo sino que resulta relativamente más económico a la luz del alto costo del combustible?

Más importante aún es que, ante la escasez real, el valor de uso de algunos productos está prevaleciendo por encima de la mayor o menor cantidad de plata (valor de cambio) que
pueda resultar de su venta. Un ejemplo clarísimo ocurrió el mes pasado con el arroz. El arroz es el principal alimento de 2500 millones de personas en el mundo, más de un tercio de todos los humanos que habitamos la Tierra. Actualmente existe una serie reducción de la producción mundial de este cereal provocada por factores diversos sumada al aumento de los niveles de conumo ¿Cuál ha sido la respuesta de los países?
  • Vietnam anunció la reducción de exportaciones de arroz en 22%.
  • China elevó los aranceles de exportación de arroz.
  • Brasil anunció que suspendía temporalmente sus exportaciones de arroz. Egipto, India y Bolivia han tomado medidas similares.
  • Ecuador ha suspendido sus exportaciones de arroz para todos los países excepto para Venezuela debido a compromisos previamente adquiridos.
Yo me pregunto ¿De qué vale que un país produzca chips, electrodomésticos o camionetas si no tiene con qué comer? ¿A la hora de la chiquita, de quien va a depender para que le vendan la comida que consumen sus ciudanos sino de si mismo? ¿Tiene o no sentido producir maíz o arroz para el consumo interno más allá de que las ventajas competitivas no den para tanto?

En un sentido más amplio ¿de qué van a valer los perolitos chinos que mencionábamos más arriba? ¿cuál será el sentido de ser competitivos para producir "mejores" cosas como celulares con más ringtones o neveras con televisores en las puerta?

Los recursos naturales cada vez más escasos y costosos - el agua potable, la tierra fértil, los bósques, los minerales, las resinas plásticas - van a redefinir las relaciones de poder económico en el futuro, aumentará las tensiones por el control de espacios geográficos claves y reducirán la paulatinamente la importancia de la competitividad en esquemas de producción que seguramente se orientarán a la satisfacción del consumo local y de necesidades más elementales.

Post Scriptum:
Unos años después Emeterio Gómez dejó de hablar de competitividad (gracias a Dios) y centró sus discursos en torno al asunto de la ética. También tuve la oportunidad de asistir a una de estas conferencias suyas pero ya después no le paré tantas bolas.

viernes, 6 de junio de 2008

El día en que dejé de denigrar del reguetón

Hay una emisora de radio acá que he estado oyendo últimamente y cuya programación se basa en música de los setentas, ochentas y noventas en inglés y español sin incluir géneros tropicales. La oferta es bastante variada: Desde temas house de Black Box y power ballads de Kiss hasta rock argentino de Charly García y temas new wave de The Cure.

Durante los mediodías transmiten un programa en donde la gente participa y solicita alguna canción. El otro día llamó un chamito de diez años pidiento un tema de Maná y el locutor dijo algo como: "¡Que bueno! otro que rescatamos del reguetón... ya te lo vamos a poner".

En primer momento se me ocurrió que esa expresión "otro más que rescatamos del reguetón" había sido un chiste demasiado fácil, sobre todo porque burlarse del reguetón se ha convirtido desde hace tiempo en un lugar común tanto políticamente correcto (dentro de ciertos círculos) y como carente de originalidad. Creo que esa reflexión surgió a partir de un hecho concreto: Para mí la música de Maná es casi tan mala, cuidado si no peor, que un reguetón cualquiera así que particularmente no entendí muy bien de qué fue que rescataron al muchachito, pero bueno... así soy yo. Admito que no sería muy bien visto que el locutor ande afirmando que Fer es un llorón cornudo en una emisora de radio de un corte similar al que describí (y que conste que es el mismo cantante quien lo dice en el 93,5% de todas sus composiciones).

Me quedé reflexionando sobre el asunto y me vinieron a la cabeza un par de interrogantes:
En primer lugar, ¿Si el reguetón es tan malo, cuál es la necesidad de andar invocándolo todo el tiempo? ¿No sería mejor ignorarlo y ya? Cuando uno mantiene algo presente en las palabras y en la mente, terminamos dándole más fuerza, sobre todo en cosas como los estilos musicales populares, que en última instancia se alimentan del buzz. Para mi esta situación como el cuento de los ex-novios que dicen que ya olvidaron a su pareja pero andan pendiente todo el día de lo que hacen y con quien andan.

En segundo lugar está la cuestión del reguetón como género. Es cierto que es bastante pobre musicalmente: Siempre el mismo ritmito, las mismas letras con contenido sexual o violento y las mismas tres notas en tonos menores. Ahora, si de géneros musicales hablamos no creo que sea mucho más repetitivo que, por decir algo, el acid techno; no creo que su contenido sea más violento que un tema de gangsta rap o de alguna banda de metal ( de thrash pa'rriba); tampoco veo mucha diferencia entre el contenido sexual de una sandungueo con la gozadera de los Amigos Invisibles (mujer policía, como soy el sobón quiero ponerte en cuatro y darte por el disco anal). Y por supuesto, está la cuestión de las mismas cuatro notas, que bien pudiera decirse de cualquier hit de merengue bomba o de Nirvana (y que quede claro de que comencé a seguir a esa banda y a sus sucesores desde hace muchos años).

Y aún así es muy probable que uno nunca vaya a escuchar en el susodicho programa de radio "Otro más que salvamos de los mariachis".

Yo particularmente no vuelvo a denigrar del reguetón. Evito ver Hurbano en Htv, mejor aún, evito ver Htv. Cuando no tengo ganas de tripearme nada que implique movimiento de caderas no voy a sitios crossover o de pachanga. También sé que existen dispositivos móviles para escuchar en cualquier parte la música que me plazca, si es que no estoy de humor para los grandes éxitos de Maelo Ruiz o el último sencillo de RBD. En general trato de ser aún más tolerante y procuro no preocuparme por los gustos de los demás.