sábado, 21 de junio de 2008

Mi experiencia con los insultos

I. Cuando estaba chamo y vívia en Texas había una muchachita que por molestarme y sin razón aparente me decía, en su correcto acento chicano, "pinche joto". Ahora que lo pienso seguramente la persona en cuestión gustaba de mí, buscaba una forma de llamar mi atención y lo hacía tratando de insultarme con una frase que para mi no tenía, ni lo tiene aún, sentido alguno. Por lo que a mi respecta hubiera sido igual que me dijera "pincho de jojoto" ("chuzo de mazorca" en nuestro argot venezolano). Aprendí desde muy jóven que para sentirse insultado tiene que existir una especie de acuerdo común entre las partes. Un mismo código semántico que hile nuestras ideas.

II. En los primeros años de bachillerato, mi pana Homero y yo teníamos como parte de nuestros pasatiempos cotidianos sacarle la piedra a otros muchachitos. Una forma que resultaba infalible era decirles: "epa chamo, tu papá y tu mamá como que jmmm" a la vez que juntábamos y frotábamos los dedos índices de las manos apuntando hacia adelante (dando entender que sostenían relaciones sexuales). Que risa, la respuesta era siempre de una indignación exagerada aunque casi nunca violenta. A veces los chamos nos contrarreplicaban diciendo cosas como "¿sí? y tu papá y tu mamá también" a lo que respondíamos algo como "me imagino porque en mi casa somos tres hermanos". Eso los hacía enfurecer aún más. Supe desde entonces que el insulto se alimenta de los prejuicios de cada persona, por tontos que éstos puedan parecer.

III. Mi hermana estuvo de intercambio un año en Tailandia y nos explicó que, por razones culturales, los insultos en ese país son muy inofensivos. Uno de los calificativos más gruesos con los que se puede atacar a alguien es el de "cabeza de serpiente" (???). De más está decir que esta ofensa antropozoomorfológica resultaba demasiado escasa para la pervertida mente de adolescente latina de mi hermana, así que ella se dio a la tarea de inventar sus propios humillantes y divertidos improperios. Como aquella vez que la atropelló un motociclista (el caos vehicular en Tailandia es infernal) y ella le espetó en perfecto tai "¿qué te pasa? ¿acaso tienes el pene pequeño?". Una muestra perfecta de lo que una mente ingeniosa puede lograr cuando actúa bajo presión. Hablando en serio, el efecto fue demoledor y es probable que el evento haya resultado, como mínimo, en el surgimiento de alguna leyenda urbana sobre farangs corruptoras del lenguaje.

IV. A partir de la anécdota de mi hermana en Tailandia ya intuía que los insultos no tienen por qué limitarse exclusivamente al ámbito sexo, la escatología (fisiológica) o el coeficiente intelectual, aunque estos temas, por escandalosos, son siempre un punto de partida efectivo. Mi amiga Carola me explicó que en España la gente "se caga" en cosas como por ejemplo la leche (???), aunque hay formas de ofensa mucho más graves como por ejemplo una que implica a los familiares fallecidos del otro. Mi amiga Lina me contaba que en Quebec la gente utilizaba elementos de la parafernalia religiosa como malas palabras y peor aún si son dichas en retahila: ostie tabarnak calice calvarie (???). En Perú para alguana gente es una ofensa terrible que se les diga serrano, sobre todo si esta persona se precia de ser culta, adinerada y poseer rasgos que no sean muy indiados. Así, poco a poco me fui dando cuenta de que el agravio se alimenta de temas variados y encuentra manifestaciones particulares dependiendo del lugar y la cultura aunque siempre a la sombra de los prejuicios, tabúes y esquemas mentales de las personas.

V. Hubo una época de mi vida, cuando todavía era un energúmeno al volante, en la que mis niveles de tolerancia al manejar eran mínimos. Repartía injurias a diestra y siniestra cada vez que otro conductor cometía una imprudencia o me sentía apretujado en medio del exasperante tráfico. Me di cuenta de que las palabras no lograban liberar mi rabia, que el insultar no me proveía ninguna satisfacción. Fue así que comencé una labor de auto-apaciguamiento con la que logré algunos resultados interesantes y una nueva perspectiva sobre la agresión en el lenguaje.

VI. Cuando me introduje en este mundo de la Internet me di cuenta de que el pasatiempo favorito de muchos internautas era provocar reacciones desmedidas en los dueños de blogs o los participantes de foros en línea, publicando comentarios que en muchos casos no son más que vulgares insultos. A estos individuos se les conoce con el nombre de trolls y suelen ser bastante buenos en su oficio, sobre todo cuando asumen más de una personalidad con la cual se autoresponden buscando atizar la conversación. Por ejemplo, el otro día un comentarista anónimo de este blog me escribió que yo no sólo no sabía nada de salsa sino que además era un pirobo, lo cual me resultó bastante gracioso, sobre todo porque todavía no sé muy bien que es un pirobo.

VII. Uno de los motivos detrás del insulto, sobre todo cuando es premeditado y no producto de un arrebato de impulsividad, suele ser precisamente el de los trolls: Generar polémica, levantar roncha, alborotar el avispero. Por lo demás, el insulto suelen llevar consigo una carga de violencia gratuita que busca hacer que la otra persona se sienta mal, que comparta nuestras miserias y sea él o ella también miserable por ser como es y actuar o pensar de la manera como lo hace. Es por ese motivo que cuando el agraviado no se da por aludido el insulto no logra su propósito sino todo lo contrario, termina de envenenar al atacante con su propia hiel.

7 comentarios:

nel dijo...

Cuando estábamos chamos,mis hermanas Belkys, Adriana y yo teníamos una sarta de insultos que nos la deciamos entre nosotros y a algunos allegadosa: Imbécil, burro, animal, bestia, cabballo y yegua. También nos insultabamos en clave,con la misma sarta: Incebil,rubo, aminal, tesbia, llacabo y gueyua.

A mi amigo Oswaldo A. puede decirsele cualquier insulto sin consecuencia alguna, dandose por aludido solo cuando se le dice estúpido.

Salud

Laura dijo...

El primer insulto de la chicana, es algo muy feo, joto, significa para ellos gay.
Así que no te vuelvas a dejar llamar así.

Un abrazo

antesdelunes dijo...

nel: por supuesto, la famosa retahila.

laura: sí, después supe que decía, aunque nunca logró el propósito de hacerme sentir mal así que supongo que no importó mucho. Saludos y gracias por pasar y comentar.

Waiting for Godot dijo...

Esta ultima frase me la quedo, es muy cierta. Besitos para ti.

Creo que en España se cagan en la leche cuand se refieren a la leche que te amamantó, a la de tu madre, por eso te dicen también que tienes mala leche. Pero no estoy segura, tendré que preguntarlo. :)

Waiting for Godot dijo...

Jajajajajajjajajajajajaj : que caida de la mata soy! Yo me preguntaba QUE HABIA SIDO DE LA VIDA DE DOMINGO QUE ESCRIBIA EN ESTE BLOG Y YA NO LO VI MAS jajajajajajjaa, lo pense en referencia a que tu decias que te habian insultado que no sabias nada de salsa y pense en domingo que a mi parecer sabe mucho jejejejejje y entonces leo de nuevo ANTESDELLUNES jajajajaj y claro ERES DOMINGO CARAJO! jajajajjaajaj :)

Ya entiendo, osea que me sigue gustando como escribes porque te leia como domingo y como antes del lunes :)

Ah que soy la mas caida de la mata????

Newton dijo...

me gusta tu forma de escribir...

antesdelunes dijo...

newton: muchas gracias... últimamente no hemos tenido chance de escribir mucho (por acá somos tres) pero los hacemos con gusto. Saludos.