miércoles, 3 de septiembre de 2008

Boves el Urogallo

Últimamente paso tanto tiempo en calle que he decido acercarme los fines de semana hasta la biblioteca para sacar algunos libros cuyas lecturas me ayuden a aprovechar algo de esos momentos que transcurren mientras viajo en Metro o espero en las paradas de los buses.

Literalmente he estado tragando obras desde hace un par de meses, procurando mantener como siempre un balance de géneros: La trilogía del "Criptonomicón" de Michael Stephenson, un thriller de ficción muy entretenido sobre el que pienso escribir después mis apreciaciones; la obra de fantasía "Momo" de Michael Ende, el mismo de "La Historia sin Fin"; "El Cometa Halley" de Isaac Asimov, mi dosis periodica de literatura escéptica; las notas marginales de la edición aniversaria de "Cien Años de Soledad"; y "Boves el Urogallo", una novela fabulada con un trasfondo histórico escrita por el autor y psicólogo venezolano Francisco Herrera Luque.

Éste último libro lo terminé de leer con un sentimiento de apesadumbramiento ansioso, que me hizo devorarlo en dos días. La historia trata algunas de los momentos más aciagos de la historia venezolana, en específico aquellos que se refieren a la instauración y caida de la Primera y Segunda Repúblicas, en la segunda década del siglo XIX.

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En la escuela nos enseñan una versión higienizada de nuestro pasado: nombres, hechos, lugares, una retahila de personajes y situaciones que mucho y poco nos dice de lo que fuimos y el camino que hemos andado. La realidad más dura (aunque, paradójicamente, también más humana) es que en los años que siguieron a nuestra independencia de España murió un tercio de toda la población nacional en medio de circunstancias barbáricas, por decir lo poco. Los prisioneros de bando y bando se ejecutaban por miles a la vez, como ocurrió en los calabozos del castillo de Puerto Cabello o en el fortín de La Cabrera. Las batallas entre insurgentes y realistas fueron una verdadera orgía de muerte que la mayoría apenas recordamos por sus nombres: La Puerta, Mosquiteros, La Victoria, Aragua de Barcelona, Urica. No hubo persona que no sufriera por culpa de la desgracia, en una época ya bastante desgraciada donde abundaban enfermedades, terremotos, leyes de casta, esclavitud, ignorancia y atraso tecnológico.

En medio de este paisaje tan sombrío se destacó un personaje por su crueldad y espíritu calculador: José Tomás Boves (según algunos, incluyendo el autor José Tomás Rodríguez Boves). Su nombre representa la cúspide del anti-heroismo de nuestras crónicas locales. Hablar de todas las atrocidades que cometió sería muy largo, sólo voy a reseñar a manera de ejemplo una costumbre bastante simbólica.

Boves poseía un humor bastante negro. Es histórico el hecho de que en varias ocasiones organizó bailes como gesto de una supuesta buena voluntad. Las "gentes de bien" debían asistir, a despecho incluso de las pérdidas que hubieran sufrido durante las batallas, lo cual convertía estas amenidades en un acto tragicómico de extremada inhumanidad. A mitad de la fiesta Boves pedía que se tocara una pieza en particular - "El Piquirico" - cuyo fin marcaba la matanza de los hombres presentes y la violación en masa de las mujeres. Así ocurrió en Valencia, Barcelona y Maturín.

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"Boves el Urogallo" fue la primera de un conjunto de excelentes obras que consagraron a Herrera Luque como referente contemporáneo de la literatura nacional, las cuales siguieron el mismo estilo de la historia fabulada, así como él mismo la denominó y que incluyen "Los amos del Valle", "La casa del pez que escupe el agua", "Manuel Piar, caudillo de dos colores" y "La luna de fausto".

Si tiene estómago para asimilar la justa dimensión de nuestra historia pasada sin caer en autoindulgencias le recomiendo "Boves el Urogallo". Seguramente le resultará una experiencia tan enriquecedoramente amena como perturbadora.

3 comentarios:

Dragón Negro dijo...

Me encantan los libros de Herrera Luque y su historia novelada, de los que nombraste solo me faltan el de Piar y la luna de fausto.

Cuando lees de esa manera, es mas fácil entender la historia, la cual no es y nunca sera una serie de eventos esterilizados recitados estilo cuartilla.

antesdelunes dijo...

dragón negro: Yo tampoco he leído la Luna de Fausto, pero de resto los leí todos, incluyendo la trilogía de La Historia Fabulada. Saludos.

nel dijo...

Hola Domingo. Recuerdo que devoré La Luna de Fausto en un día sentado en la sala de espera de la Unidad de terapia intensiva del Hospital militar de Caracas, donde estaba recluido mi padre. La cruda historia narra las andanzas de Felipe de Hutten y otros aventureros enviados por los Welsers a colonizar el occidente de Venezuela y a buscar El Dorado.
Excelente libro.
Salud