domingo, 17 de agosto de 2008

Cuestionando la productividad: El ayudante de cocina de mi abuela

En mi casa hay un ayudante de cocina Electrolux que perteneció a mi abuela y fue, aunque parezca increible, uno de los regalos de su boda hace casi seis décadas. Luego de que fallecieran mis abuelos paternos, algunas de sus pertenencias se repartieron entre sus tres hijos y el ayudante en cuestión formó a ser propiedad de mi papá y, aunque en mi casa y había otro aparato similar aunque más reciente, éste ha seguido de mucha utilidad, sobre todo para elaborar recetas de panadería y repostería y también porque cuenta con una herramienta para moler carnes, tubérculos y demás.

Probablemente no existan muchas personas tan meticulosas en el cuidado de sus posesiones como lo fue mi abuelita en vida y ello aunque uno sabe que está ante un aparato que fue diseñado para durar: Una construcción sólida y maciza hecha de metal, sin partes plásticas que se puedan romper y con un ensamblaje compacto y duradero. También llama la atención su diseño atractivo de líneas curvas cuyo estilo es apreciable en tantos objetos modernos que buscan incorporar un aire "retro".

Hoy en día es raro conseguir algún equipo de uso cotidiano que sea tan durable como el caso que acabo de mencionar. Todo está diseñado para tener una vida útil bastante escasa, la suficiente como para ser desechado una vez que lo consideremos obsoleto, lo cual en términos de nuestra vida actual suele ser bastante rápido.

Es cierto que en muchos casos (la mayoría), los nuevos diseños incorporan reducciones en el uso de materiales para hacerlos más eficientes: Inodoros que gastan un tercio del agua por uso, monitores de computadoras que ocupan muy poco espacio relativo, etc. Aunque lo cierto es que a la final muchos de esos ahorros terminan diluyéndose con el incremento de la demanda.

Pongamos el caso de la Internet. Se suponía que las tecnologías de información iban a permitir que paulatinamente pusiésemos a un lado el consumo de recursos impresos en la medida en que la digitalización de los datos cobrara fuerz. En la práctica, hoy en día es lo contrario y el incremento persiste en la medida en que tenemos tanta más información a la mano que deseamos tener en papel:
El consumo de papel para impresión y escritura creció por encima del 10% entre los años 1980 y 2000. Asimismo, el 30% del papel que consumimos actualmente corresponde a funcionalidades que hace 10 años no existían.
Siguiendo con el tema de las impresiones, hay algunos casos realmente patéticos de como la mega-masificación de un producto y la reducción de sus costos se ha convertido en la excusa perfecta para comprar basura. Lean lo que señala este sitio indú sobre el uso de impresoras desechables:
Instead of carrying a printer along with you, when going on a business trip, you can simply pick one of these up from a local vendor, use it as much as you like, and simply discard it once you're done. Or even if you're a home user, and you encounter a problem with one of these printers, and it's out of the warranty period; you can simply dump it and get a new one.
Que lindo. Compra una impresora, úsala un par de veces y luego échala a la basura, es así de sencillo. Lo más loco es que, en virtud del exagerado costo de las tintas de impresión originales y los tremendos esfuerzos que hacen las compañías para garantizar su control sobre la venta de consumibles, he leído queen países como los EEUU puede resultar casi tan barato comprar una impresora nueva de baja serie como un juego de cartuchos nuevos.

Me surgieron desde hace tiempo algunos cuestionamientos: El buen desempeño de las empresas hoy en día parte de que puedan producir y vender más cosas. Para vender más cosas cada vez más se recurre tanto al gasto innecesario y superfluo como a la reducción de costos produciendo básicamente basura en potencia. Se pretende mantener a toda costa la productividad, reduciendo costos y reduciendo el número de horas de trabajo en cada bien.

Y yo me pregunto:

¿Es sostenible el concepto de productividad tal y como lo entendemos hoy en día? ¿Son compatibles la calidad y la productividad? ¿Es factible buscar modelos económicos "más improductivos" en los que prive la durabilidad por encima de lo desechable? ¿Qué pasaría en industrias como la moda o la tecnología que se sostienen bajo los principios de la efímero? ¿Qué pasaría con la productividad de compañías como Intel, Hitachi o Markvision si un día la gente se pregunta "para qué quiero yo un computador con mucha más memoria y capacidad de procesamiento si a la final le voy a instalar una nueva versión de Windows que es igual de basura que la otra y que va a hacer que corra igual de lento que la que yo tenía instalada en mi máquina vieja y para nada porque lo que yo quería era revisar mi correo electrónico y que mis chamos pudieran hacer sus trabajos para la escuela"?

¿Será que quizás tengamos que empezar a volvernos más "improductivos"?

5 comentarios:

mery dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Newton dijo...

debemos olvidarnos de la productividad y concentrarnos en las ideas

un saludo

un blog bastante reflexivo

Domingo dijo...

mery: no me gusta el spam, luego no aparecerá tu comentario en mi blog. Saludos.

newton: gracias por pasar y comentar. Reflexionar es uno de mis pasatiempos favoritos. Saludos.

anazam dijo...

DIOS, hasta este momento leí lo de tu cumple el mes pasado jejejeje
así que un pelín tarde te deseo Feliz cumpleaños!!!!
:)

antesdelunes dijo...

anazam: jejeje... a buena hora! pero lo que vale es la intención.
Un besote