domingo, 6 de julio de 2008

La liberación de Ingrid y el cuento del caballo el califa

Me contenta que Ingrid Betancourt y los secuestrados estén libres y puedan compartir con sus familias. Mucho se ha escrito al respecto ya y creo que coincido con la mayoría de que es un punto de inflexión en la lucha armada que se libra en Colombia desde hace tantos años. Falta aún mucho por conversar, discutir, elucubrar. A medida que pasen los días será interesante ver como se manejan, en el plano comunicacional, las distintas versiones sobre cómo se desarrollaron los hechos, las cuales ya han empezando a aparecer incluso desde distintas fuentes más o menos oficiales.

Lo cierto es que, a pesar de que el bienestar de las personas debería estar en un primer plano, éste fue ante todo un acontecimiento político y del que los distintos actores en juego trataran de sacar mayores dividendos. Aunque el resultado ulterior haya sido la liberación de los secuestrados, para efectos prácticos no es exactamente igual que ésta haya sido el resultado de una acción unilateral de las FARC, del pago de cierta suma de dinero o de una exitosa operación militar clandestina.

Precisamente por ello el gobierno colombiano se apresuró a divulgar detalles sobre cómo se habría llevado a cabo la operación "jaque". No hacerlo era exponerse a que cualquier otra parte asumiera el trabajo de propaganda correspondiente.

Es de suponerse que los hechos del rescate no ocurrieron exactamente como se les narró a los distintos medios por el sencillo motivo de que no tiene sentido comprometer los elementos clandestinos que pudieron haber participado en la operación y porque es bien sabido que en la guerra el manejo de información que difunden los medios de comunicación se hace de tal forma que pueda connfundirse y desmoralizares a las facciones enemigas.

Ahora bien, de la versión oficial hay un hecho que me inquieta y es el punto al que quería llegar. Supuestamente, para engañar a las FARC se habría empleado la figura de cierta "organización humanitaria" que sería la encargada de transportar a los rehenes desde donde fueron recogidos hasta otro punto de la selva. Esto me hizo recordar una historia que leí hace tiempo en "La Oración de la Rana" de Anthony de Mello y que reproduzco a continuación:
Un Califa de Bagdad llamado Al-Mamun poseía un hermoso caballo árabe del que estaba encaprichado el jefe de una tribu, llamado Omah, que le ofreció un gran número de camellos a cambio; pero Al-Mamun no quería desprenderse del animal. Aquello encolerizó a Omah de tal manera que decidió hacerse con el caballo fraudulentamente.

Sabiendo que Al-Mamun solía pasear con su caballo por un determinado camino, Omah se tendió junto a dicho camino disfrazado de mendigo y simulando estar muy enfermo. Y como Al-Mamun era un hombre de buenos sentimientos, al ver al mendigo sintió lástima de él, desmontó y se ofreció a llevarlo a un hospital.

“Por desgracia”, se lamentó el mendigo, “llevo días sin comer y no tengo fuerzas para levantarme”. Entonces, Al-Mamun lo alzó del suelo con mucho cuidado y lo montó en su caballo, con la idea de montar él a continuación. Pero, en cuanto el falso mendigo se vio sobre la silla, salió huyendo al galope, con Al-Mamun corriendo detrás de él para alcanzarlo y gritándole que se detuviera. Una vez que Omah se distanció lo suficiente de su perseguidor, se detuvo y comenzó a hacer caracolear al caballo.

“¡Está bien, me has robado el caballo!”, gritó Al-Mamun.
“¡Ahora sólo tengo una cosa que pedirte!”.

“¿De qué se trata?”, preguntó Omah también a gritos.

“¡Que no cuentes a nadie cómo te hiciste con el caballo!”.

“¿Y por qué no he de hacerlo?”.

“¡Porque quizás un día puede haber un hombre realmente enfermo tendido junto al camino y, si la gente se ha enterado de tu engaño, tal vez pase de largo y no le preste ayuda!”.
Algunos de los perdedores olvidades de esta operación (más que de la operación, del manejo político que se le ha dado posteriormente) son, por un lado, las verdaderas agencias humanitarias que participan y pueden participar en el futuro en operaciones de rescate legítimas tanto en Colombia como en otros países y cuya labor se verá de ahora en adelante más amenazada por la desconfianza que habrá de generar su participación entre los grupos de secuestradores (o entre cualquier grupo armado o facción militar bajo cuya responsabilidad se encuentren personas que deban ser transportadas) y, por el otro, los rehenes que puedan beneficiarse por las actuaciones de estas mismas agencias humanitarias.

4 comentarios:

Thato dijo...

En general es una buena fábula, pero divulgada o no la operación las farc iban a desconfiar del siguiente en venir. Ya ha habido precedentes en el uso de terceros para lograr un fin (como en la embajada de Japón en Perú, donde se utilizó a la Cruz Roja Internacional)

A menos que lo da la ong sea una mentira del tamaño de una casa y estén escondiendo algo peor, que ni el gobierno ni las farc quieren que se sepa...

Exzeption dijo...

La fabula esta buena, pero no se puede creer que es la moraleja, Al que le robaron el caballo dice eso, para no quedar en ridiculo de la forma en que le robaron el caballo, no por los demas mendigos.

Al que le roban el caballo es confiado por que no esta haciendo nada malo..

Las FARC son mas malas que el odio y son mas desconfiadas que el mismo diablo...

Asi que la fabula le queda corta....

antesdelunes dijo...

thato: gracias por pasar y comentar. Lo que dices es cierto, las FARC deben estar en este momento en una situación bastante paranoica en cuanto en quien confiar. Saludos.

exzeption - saludos y gracias por comentar. Varias cosas:
La fábula es como es y deja el mensaje que deja. Ahora, que tú sepas algo del Califa que nosotros no, bueno... allí no tendría como discutir.

Al final la intención de este post no era establecer juicios de valor en torno a las Farc o el gobierno colombiano, sino señalar algunas implicaciones del uso de propaganda política en un caso concreto. Quizás no te hayas dado cuenta, pero el contexto del uso de la organización humanitaria en esta historia adquiere, desde el punto de vista simbólico, un cariz preocupante dadas algunas circumstancias propias de la realidad colombiana.

¿Existen "organizaciones humanitarias" en Colombia cuyos miembros usan franelas del Che y vuelan por el país en helicópteros militares pintados de blanco colaborando con las FARC? Ese parece ser el mensaje, aun cuando las organizaciones comunitarias, en Colombia o en cualquier parte, deban contar con la anuencia del gobierno para su actuación.

Esto parece trivial pero en este país existe una historia de violencia y amenazas contras las ONG's y las organizaciones comunitarias, lo cual se ve reforzada en este, aparementemente inofensivo detalle. Coloco algunos enlaces al azar para que leas por si te interesa:
1. http://www.etniasdecolombia.org/actualidadetnica/detalle.asp?cid=4802
2.
http://legislaciones.item.org.uy/index?q=node/584
3.
http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article217

Esto es una situación que evidentemente preocupa a las verdaderas organizaciones comunitarias. No es de gratis que la CRIC emitiera un comunicado al respecto hace un par de días.
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-07-08/ARTICULO-WEB-PLANTILLA_NOTA_INTERIOR-4367295.html

Exzeption dijo...

Hola antesdelunes.. que duro y cerrado te pones, con un simple comentario.. la fabula tiene varias interpretaciones, no solo la que tu le has dado, no siempre las cosas son como uno quiere....

Yo no estoy emitiendo juicios de valor ni para las FARC ni para el gobierno colombiano.

Yo critico tu opinion sobre la fabula, y la confianza, que a mi parecer ni las FARC son el califa, ni el gobierno colombiano son el ladron... y eso al parecer te cuesta entenderlo... por cierto feliz cumpleaños..

cuidese...