viernes, 27 de marzo de 2009

En defensa del conuco 2da parte - la agricultura buena y la que no lo es

A manera de introducción
En mi post pasado empecé a escribir en defensa del conuco como una buena alternativa a los esquemas actuales de producción agrícola. Para poder entender un poco mejor esta postura, se hace necesario revisar algunos conceptos sobre la misma actividad agrícola. La idea que la mayoría de las personas tiene sobre ella se basa en estereotipos sesgados, románticos e idealizados incluso, sobre lo que es bueno y sobre lo que es malo en la producción de comida, principalmente desde el punto de vista productivo-económico que es al que la gente le suena más. Ello es todavía más cierto en un país como Venezuela donde el porcentaje de población urbana es cercano al 90% y ha existido históricamente un divorcio notable entre los ciudadanos y las actividades del campo.

Como parte del análisis debemos tener en cuenta otros aspectos que complementan el asunto de forma sistémica: Por un lado el incremento de la población mundial y la consecuente necesidad de producir más alimento; las crecientes restricciones de espacio para cultivar debido a la explosión urbana y el uso de las tierras aptas para el cultivo, así como de recursos hídricos que irán escaseando paulatinamente; y factores ambientales, como la necesidad de preservar la biodiversidad y limitar el calentamiento global.

En función de todo ello, tenemos que decir que hay ciertas prácticas agrícolas que son buenas y otras que definitivamente no lo son. Ahondemos un poco más en esto:

La agricultura buena y la agricultura no tan buena
Consumo de energía
Debido a la forma en como las ciudades han crecido en Venezuela y en gran parte del mundo, la comida tiene que ser traida desde otras partes. En ese sentido las ciudades son entidades vulnerables, parasitarias les podríamos llamar, que no podrían sobrevivir sin el auxilio del campo y fuentes externas de agua y energía. En nuestras cabezas nos imaginamos enormes extensiones de campos cultivados cuyos frutos terminan satisfaciendo nuestras necesidades alimenticias los cuales, si además se manejan siguiendo prácticas correctas, son amables con el ambiente. Así todos felices: Nosotros en nuestras ciudades comiendo bien, los agricultores en el campo haciendo su trabajo y produciendo cada vez más y la ciencia como medio de enlace para que todo vaya como debe ir.

Suena bonito, pero precisamente ahí está el primer problema: Hay que llevar y procesar la comida desde los grandes sembradíos hasta las grandes ciudades.

Un interesantísimo artículo titulado "El petróleo en tu plato de avena" (Originalmente en inglés: The oil in your oatmeal, A lot of fossil fuel goes into producing, packaging and shipping our breakfast) y que bien vale leer completo aborda esta cuestión y detalla los elementos del consumo de combustible del campo a la mesa:
Por décadas, los científicos han calculado cuanto combustible fósil va a nuestra comida midiendo la cantidad de energía consumida al producir, empaquetar, transportar y consumir nuestra comida y por último desecharla. La entrada calórica de los combustibles fósiles luego es comparada con la energía disponible del producto: La salida calórica.

Lo que hemos descubierto es sorprendente. De acuerdo con investigadores en el Centro para la Agricultura Sostenible de la Universidad de Michigan, en promedio más de 7 calorías de combustible fósil es quemado por cada caloría de energía que nosotros obtenemos de nuestra comida. Esto significa que al comer mi desayuno de 400 calorías, habré en efecto consumido 2800 calorías de energía proveniente de combustibles fósiles (algunos investigadores señalan que el rata puede ser de hasta 10 a 1).

Pero esto es sólo en promedio. Mi tasa de café sólo me provee unas cuantas calorías de energía, pero para procesar 1 libra de café se requieren más de 8000 calorías de energía proveniente de combustibles fósiles, la energía equivalente que se encuentra en casi un litro de petróleo, 0,9 metros cúbicos de gas natural o 1,25 kilogramos de carbón.
Esta es una primera variable que pesa a favor del conuco: Mientras que la producción de pequeñas unidades de explotación urbana y rural más uniformemente distribuidas pueden satisfacer las necesidades alimentacias de los mismos agricultores y de poblaciones circundantes sin tener que transportar los alimentos por grandes distancias, sin necesidad de empaques impresos, bandejas de poliuretano, etc. y empleando mucho más eficientemente los recursos propios, las grandes plantaciones extensivas siempre tendrán un elemento de consumo energético que, por lo que sabemos hoy en día, a la larga resultará insostenible. Por si fuera poco, la agricultura extensiva altamente mecanizada requiere tan sólo una ínfima proporción de la mano de obra que requeriría la otra, por lo que a la final siempre tendrás inventarte nuevas maneras para que toda esa altísima población urbana esté felizmente ocupada, preferiblemente ocupada en sus actividades que impliquen un impacto tan severo sobre el ya frágil equilibrio de nuestro planeta y que no consuman tanta energía.

Explotando el suelo y las aguas
Ahora bien, estábamos asumiendo que la relación de la agricultura extensiva dentro de la ecuación era: más comida, más consumo energético, nulo impacto sobre el ambiente. En realidad esto no es tan así, puesto que como otros negocios, su principal fin la maximización de las ganancias, aumentando los ingresos y limitando los costos propios, costos que siempre terminan siendo asumidos por alguien o algo más (como el medio ambiente, por ejemplo).

La sobreexplotación no sostenible de los suelos causa desertificación, lo que significa que en donde hoy hay unos inmensos y bonitos sembradíos mañana puede haber un inmenso y bonito desierto y si hay un desierto no podemos sembrar comida y quedamos en las mismas que antes. ¿Cuánto de la superficie de la tierra se encuentra amenazada por el riesgo de la desertificación? Nada menos que el 40%.

Una de las principales causas de la desertización es la desforestación que proviene de la agricultura:
La deforestación, o proceso por el cual se están destruyendo los bosques de la Tierra por múltiples causas, es uno de los fenómenos que más rápida y decisivamente contribuyen a la desertificación... Los bosques de la Tierra están degradándose y desapareciendo a una gran velocidad por diferentes motivos, pero fundamentalmente por intentar pingües beneficios directos (materias primas) a corto plazo.
Si bien es cierto que la agricultura extensiva no es la única que está amenaza los bosques, lo hace a mayor escala y con agravantes, debido a que prácticas como la excesiva mecanización, el riego intensivo, el sobrepastoreo y el uso de herbicidas y fertilizantes que contribuyen a la desertificación.
El uso del agua para regar los cultivos extensivos es otro asunto más que da cuenta de la mala agricultura. Sobre eso escribí hace como un año ya, voy a dejar tan sólo una cita de la entrada que publiqué entonces:
27 kilogramos de maíz producen en promedio uno 14 litros etanol. Cultivos irrigados de maíz para producción de etanol consumen en promedio unos 8300 litros de agua. Una piscina olímpica tiene una capacidad de unos 2,5 millones de litros de agua. Sacando unas cuentas sencillas tenemos que para producir el combustible de un vehículo con un tanque de 60 litros se requiere aproximadamente 35.500 litros y que la cantidad de agua que cabe en una piscina olímpica se utiliza para regar el maíz que luego se transformará en el combustible que se requiere para tanquear apenas 70 carros una sola vez.
¿Producir para qué?
Esta es una excelente pregunta para entender las diferencias entre la producción agrícola (y pecuaria) buena y no tan buena.

Tome por ejemplo lo que pasa en Brasil y la soya.
Brasil es responsable de cerca del 22% del volumen total (de soya) exportado a nivel mundial, el segundo mayor exportador del mundo, el 68% del total producido en Brasil es exportado para la UE, EEUU y Japón. El volumen exportado podría llegar a 20 millones de toneladas según las proyecciones.

De acuerdo con las proyecciones realizadas, se cree que para el 2010 Brasil estaría produciendo 57 millones de toneladas. El mantenimiento de la demanda de soya depende de la demanda de carnes, especialmente de cerdos y aves, es decir, depende del desarrollo económico y de la distribución de riquezas de todos los países del mundo. El Brasil Central tendría que producir 28,5 millones de toneladas, 63% más que ahora.
Uno se imagina esos inmensos sembradíos de soya y uno piensa: "oye, que bueno como se puede acabar con el hambre... mira como esa gente produce soya". Ya sabemos, sin embargo, que esto es ineficiente desde el punto de vista energético (es soya para exportación que luego debe ser convertida en alimentos para animales), insostenible desde el punto de vista del uso de los suelos y del agua y una de las razones por las que el Amazonas está desapareciendo. Lamentablemente hay más...

Gran parte de esa soya no se la comen directamente las personas sino los animales que luego alimentan a las personas y ahí viene otro problema más. Me voy a tomar la libertad de publicar extractos de otro artículo que también vale la pena leer completo: Comer carne ¿es sostenible?
Los animales domésticos requieren mucha más superficie que los cultivos para producir la misma cantidad de calorías, pero eso no importó realmente durante los 10 mil años en los que siempre hubo más tierras a descubrir o expropiar. En 1990, sin embargo, el programa de hambre en el mundo de la Brown University calculó que los cultivos mundiales, si fueran distribuidos equitativamente y sin destinar un porcentaje importante al ganado, podrían suministrar una dieta vegetariana a 6.000 millones de personas, mientras que una dieta abundante en carne, como la de los habitantes de los países ricos, podía alimentar tan sólo a 2.600 millones.

Las enormes granjas de ganado, que pueden alojar a cientos de miles de cerdos, pollos, o vacas, producen cantidades inmensas de residuos. A decir verdad, en Estados Unidos, estas "Fábricas de Ganado" generan 130 veces más residuos que toda la población. -Natural Resources Defense Council

Según la Agencia de Protección Ambiental de EE UU, los residuos ganaderos han contaminado más de 40.000 kilómetros de ríos y las aguas subterráneas en
docenas de estados. -Natural Resources Defense Council

Los nutrientes de los residuos ganaderos provocan las floraciones de algas, que consumen el oxígeno del agua, contribuyendo a crear una "zona muerta" en el Golfo de México donde no hay suficientemente oxígeno para permitir la vida acuática. La zona muerta afectó a más de 20.000 kilómetros cuadrados durante el verano de 1999. -Natural Resources Defense Council

Una tonelada de metano, el principal gas de invernadero emitido por la ganadería, tiene un potencial de calentamiento del planeta de 23 toneladas de dióxido de carbono por cada tonelada de metano. Una vaca lechera produce aproximadamente 75 kilogramos de metano al año, equivalentes a más de 1,5 toneladas de dióxido de carbono. La vaca, por supuesto, lo hace de forma natural. Pero las personas tienden a olvidar, parece, que la ganadería es una industria. Talamos la tierra, plantamos las plantas forrajeras y alimentamos el ganado de forma industrial. Es una empresa humana, no natural. Somos muy eficientes, y por ello las concentraciones atmosféricas de metano han aumentado en un 150 por ciento respecto a hace 250 años, mientras que las concentraciones de dióxido de carbono crecieron un 30 por ciento. -Pete Hodgson, Ministro de Nueva Zelanda de Energía,Ciencias y Pesca
La explotación de animales en pequeñas unidades, redirigiendo al menos en parte el consumo de proteína animal del ganado bovino a las aves y otras especies menores tendría múltiples beneficios que eventualmente redundarían en disponibilidad de más comida para todos: En primer lugar las aves de corral y los cerdos (por poner un par de ejemplos), bien pueden alimentarse de subproductos y desechos de rubros dirigidos al consumo humano y que hoy en día son desaprovechados (follaje de plantas como yuca y batata), raíces y tubérculos muy pequeños o pasados de cosecha (a lo que en el campo se le conoce como "espiruche"), matarratón, residuos de la fruticultura, etc. En tal sentido se requiere para su explotación el consumo de cantidades mucho menores de agua cosa que no ocurre con la explotación a gran escala de especies bovinas. Además en las pequeñas unidades de explotación (los conucos) puede hacerse un manejo más eficiente de los desechos, bien porque no hay toneladas de residuos y excretas que acaben en los ríos, bien porque los desechos pueden ser empleados para la generación de abono orgánico que a su vez contribuya a reciclar los nutrientes del suelo, bien porque las emisiones de gas metano pueden ser empleadas para la generación de energía eléctrica a través de biodigestores.

Ajá ¿y entonces?
Lo que nosotros conocemos como "conucos" y que en nuestra cabeza es símbolo de un atraso propio del siglo antepasado ha evolucionado en algo que hoy en día se llama "granja integral". En una última parte de mi defensa al conuco como entidad de explotación productiva hablaré un poco más de estas unidades de explotación y expondré algunas buenas prácticas agrícolas que incluyen cultivos en sistemas multiestratos, protección de suelos y aguas, enfoque en la producción de materias primas locales, buenas prácticas de siembra, sobre las que ya se ha publicado bastante y que constituyen una interesante alternativa para la generación de riqueza, empleo y alimentos.

El cambio de enfoque de la producción agropecuaria con énfasis industrial insostenible a otro autosustentable, integrado a un sistema masivo de pequeñas y medianas unidades de producción (conucos o granjas integrales) pueden servir de alternativa a lo que estamos viendo hoy en día.

miércoles, 25 de marzo de 2009

En defensa del conuco

La semana pasada leí con agrado que los Obama han decidido comenzar una huerta familiar para sembrar localmente la mayor parte de los vegetales que han de comerse en la residencia presidencial. Aparentemente, esta acción es el resultado de las presiones que ejercieron miles de personas quienes escribieron para que se pusiera en práctica esta idea, guiadas a su vez por Roger Doiron, un jardinero del estado de Maine. Doiron señala que esta acción por parte de la familia presidencial pudiera servir de ejemplo para que los ciudadanos comieran de forma más saludable y, según sus palabras, "cuidaran jardines para el bien superior". Por cierto, el año pasado Doiron obtuvo beneficios por $2,100 como resultado vender los excedentes de 35 cultivos distintos que sembró en una pequeña parcela. Nada mal en verdad.

Yo pensé: "Lo único que le falta a los Obama es criar unas gallinas y sembrar algunos árboles frutales y ya tendrían su propio conuco en la Casa Blanca, ello sería muy bueno".

Cuando en el colegio nos enseñan la evolución de la economía venezolana, invariablemente se hace mención al conuco, pequeñas parcelas de terreno en las que los campesinos cultivaban distintas especies de cereales, legumbres y frutales, así como criaban algunos animales para su propio consumo. El conuco era una forma de "agricultura de subsistencia" vinculada a la práctica de la "tala y quema" que apenas si le permitía malvivir a los trabajadores y de alguna forma se nos asociaba esta forma primitiva de producción con hombres desgarbados descalzos y con muchachitos barrigones por las lombrices.

Esto ha sido cierto en Venezuela, en la medida que la nación post-independentista nunca dio suficiente apoyo al agro, bien por estar sumada a la sangría de las luchas internas que arrasaban con poblados y sembradíos o porque, luego de la llegada del petróleo, las personas prefirieron el "bienestar" de las ciudades (incluso si esto implicaba vivir hacinado en un cerro) a las penurias del campo.

Debo admitir, en cambio, que mi visión sobre el conuco siempre fue grata y positiva, siendo que tuve la curiosa oportunidad de criarme en una inmensa casa en los suburbios de una gran ciudad, que contaba con un inmenso y fértil patio y que mi familia, aunque citadina por derecho propio, tenía sus raíces en el campo. Mis abuelos vivieron en fincas, en los Andes y en Aragua. Mi papá y su familia tenían crías de conejos y aves de corral; mi abuela paterna era una virtuosa de la jardinería y yo mismo tuve a mi cargo un pequeño lote de gallinas, pavos y gallinetas en un corral que mi abuelo acondicionó para tal fin en la parte de atrás de la casa.

El conuco de mi casa era realmente una bendición. Aparte de los huevos y alguna ave ocasional para el hervido, nunca faltaban los chochecos para el almuerzo (cambures verdes sancochados), la yuca (mandioca) para los fines de semana, los aguacates de los domingos en la mañana con sal y eneldo o esos perfumados limones para la aguapanela (papelón). Tampoco faltaba el culantro o el laurel fresco y por supuesto las frutas: En el patio había, sin contar las especies meramente ornamentales, árboles de toronja, níspero, caimito y tamarindo, un cocotero, un par de guayabos y un par inmensos mangos, semerucos, granados... Sin ánimos de exagerar, vivíamos en medio de un exuberante jardín botánico en miniatura.

Esta experiencia propia sirve para ilustrar en parte algunas de las muchas ventajas que brinda el conuco como unidad de explotación productiva, y más ahora que contamos con numerosos avances tecnológicos (agropecuarios, industriales e incluso comunicacionales) con que los antiguos trabajadores del campo no contaban. Estas ventajas serían aún más fuertes si estuvieran articuladas en estrategias macro, no sólo en Venezuela sino en muchos otros países, guíadas por lineamientos gubernamentales claros y sensatos.

1. Empecemos por lo más obvio: Sembrar la propia comida puede mejorar la alimentación de millones de personas que hoy están pasando hambre a lo largo del mundo. Ellos pueden incorporar a su dieta fuentes de carbohidratos altamente digeribles (como la batata, por ejemplo), proteína de origen animal (huevos, carne de especies menores), vitaminas y minerales provenientes de las frutas y vegetales, de una manera orgánica y autosustentable. Siendo que la agricultura intensiva es un sector económico altamente demandante en mano de obra matas dos pájaros de un solo tiro: Les das de comer a las personas a la vez que les das trabajo.

A muchos venezolanos les cuesta trabajo asimilar la vuelta al campo como una alternativa para descongestionar las ciudades y masificar el empleo, simplemente porque desde hace varias generaciones nos han enseñado que el futuro está en el petróleo y que ser un "campuruso" o un "tierrúo" (nótese la connotación peyorativa de la tierra) es una condición menospreciable. En Colombia, por poner un ejemplo cercano, donde existe una cultura agraria mucho más consolidada, la gente espera soluciones al problema del desplazamiento forzado para que millones de personas puedan volver al campo y dedicarse a las labores agropecuarias.

2. Un conuco es una unidad pequeña que genera algunos excedentes modestos, más allá de lo que requiera una familia para su consumo propio. Sin embargo, si ampliamos la visión y mirásemos la oferta agregada que generan decenas y hasta centenares de unidades de producción se puede empezar a pensar en la viabilidad de mecanismos para la transformación industrial y semi-industrial de estos excedentes, lo cual serían impráctico a pequeña escala: Pulpa de frutas envasadas, vegetales liofilizados y empacados, huevos criollos, conservas y embutidos, todo con el sello orgánico. Los beneficios económicos adicionales que perciban los productores estará dado el tamaño de sus aportes individuales.

3. El conuco, a diferencia de otras formas de producción agropecuaria, fomenta la diversidad (incluyendo la bio-diversidad). Le pongo un ejemplo tonto aunque puede ilustrar en parte este punto: Usted va a cualquier panadería y cafetería en Venezuela y si quiere un jugo lo único que consigue es manzana, pera, durazno y naranja. Esto se debe a que, cuando los criterios de producción descansan exclusivamente en márgenes de ganancia, las empresas acaban con todo lo que no les es suficientemente rentable, muchas veces a expensas de la variedad y de nuestra capacidad de escoger. ¿Cuántas variedades de frutas y vegetales, muchas de ellas parte de nuestra riqueza ecológica ancestral se está perdiendo únicamente porque no cumplen con algún criterio mercantil definido en alguna oficina de algún rascacielo en algún país extranjero?

Éste, que pareciera un beneficio secundario, está cobrando una importancia fundamental en un sentido mucho más urgente, ahora que un puñado de empresas transnacionales prácticamente tienen en sus manos el destino de la seguridad alimentaria del planeta al controlar el producción y distribución de semillas, muchas de ellas alteradas genéticamente. Sobre ello me gustaría escribir un post aparte pero si quiere usted puede ahondar ello siguiendo algunos de estos enlaces:
Existen muchos otros beneficios del conuco en materia productiva, ambiental y energética, e incluso en materia educativa. Sobre todo ello escribiré en la próxima ocasión.

En defensa del conuco 2da parte - la agricultura buena y la que no lo es

En defensa del conuco (parte 3): Auge, crisis y transformación del kibutz como modelo de referencia

miércoles, 18 de marzo de 2009

Refranero venezolano - se fue de maracas


Uno de los dichos que Nel usa a menudo es "Se fue de maraca(s)", lo cual significa que alguién se excedió o se pasó en lo que hacía.


¿De dónde fue que salió esto?

En gran parte de Venezuela, aunque particularmente en la zona de los llanos, las maracas sirven para acompañar rítmicamente las piezas musicales. Cuando el ritmo de una canción es acelerado e intenso, como en el caso del joropo recio, el maraquero puede explayarse en sus habilidades y practicar distintos movimientos con resultados sonoros distintos. En piezas más lentas el papel de las maracas debe ser mucho más discreto y la ejecución del maraquero debe ser más serena. Es por ello que cuando en medio de un corrido o un pasaje el ejecutante se emociona más de la cuenta y empieza a tocar con ímpetu desmedido uno dice con razón "ese tipo se fue de maraca".

La expresión se fue de maraca está emparentadas con otras como "se fue de boca (de jeta, de loco)" y con la más andina "se le fueron las chupas". Cuando el exceso es vocal aplican varias comparancias: "Habla más que radio fiao", "habla más que loro en estaca", "habla más que un perdío", "habla más que una cotorra" y "habla hasta por los codos".

En algunos casos son terceros los que incitan los excesos en cuyo caso es frecuente escuchar frases como "¡púyalo (que va en bajada)!" o "dale chola" (ambos referidos a pisar el pedal del acelerador de un carro hasta el fondo). También sirven las expresiones "dele que son pasteles", "dale que el golpe avisa" o "dale plomo (al hampa)", aparte de un sinnúmero de arengas que buscan envalentonar al indeciso, como las impelables "¿Vas a arrugar?", "¿Vas a pelar ese boche?", "mataste al tigre y le tuviste miedo al cuero", "tú no metes miedo ni que estés prendido en candela (disfrazado de pistola)", etc.

Les aseguro que así más de uno se va de maraca.

Por cierto, si quieren ver a un diablo que sí sabe lo que es irse de maracas (literalmente), les dejo este estupendo video de una presentación en vivo del grupo "Tolvaneras de Venezuela" en Londres, con joropo taconeao y todo... y les aseguro que el videíto no es más fastidioso que un concierto de maracas.

lunes, 16 de marzo de 2009

La crisis y el modelo Kübler-Ross


Estoy convencido de que algo grande está pasando en el mundo, manifestándose a sí mismo en esta crisis de la que todos hablan. Me complace, debo decirlo, no en el sentido sadístico del que se regocija en el dolor y la desesperación, sino en uno más esperanzado, consciente de que el ser humano sobre la base de sus capacidades creativas pudiera, quizás, concebir nuevos modelos de sociedad.


Me parecen interesantísimos todos esos cambios de paradigmas políticos, sociales y económicos, tan tímidos y a la vez tan radicales, que parecen apuntar al hecho de que no puede haber crecimiento económico ilimitado y de inequidades extremas en un mundo con recursos limitados y sediento de justicia.

Por supuesto, los cambios no son fáciles y no será sencillo para la mayoría de las personas (me incluyo en este grupo) asumir que existen nuevas reglas de juego bajo las cuales guiar sus acciones, mucho menos cuando estamos hablando del deceso de ideas por las que algunos pudieran estar dispuestos inclusive a morir o a matar.

A propósito de este deceso no corpóreo de las ideas y en la forma como la gente asume estos cambios, me puse a pensar en el modelo Kübler-Ross. Elisabeth Kübler-Ross fue una psiquiatra siuzo-estadounidense que desarrolló algunas de los conceptos más importantes en el campo de la medicina paliativa, aquella que se le provee a los enfermos terminales para ayudarlos a bien morir. En 1969 escribió un influyente libro titulado "On Death and Dying" (Sobre la muerte y los moribundos), en el que desarrolló un modelo de cinco estadios que un paciente terminal atraviesa antes de fallecer. El modelo Kübler-Ross ha recibido críticas de parte de otros especialistas, algunos de los cuales hacen eco de que sus elementos no son necesariamente fases consecutivas sino como elementos a veces recurrentes, a menudo complementados por otros sentimientos.*

Como quiera que sea, las fases del duelo (como también se les conoce) han sido ampliamente difundidas en la cultura popular y presentan algo que no deja de ser cierto: Ante un cambio permanente el individuo primero reaccionará en contra aún con violencia, aunque al final, cuando los hechos se dan por cumplidos, no queda más que resignarse, adaptarse y continuar.

Las fases del duelo, de acuerdo con el modelo Kübler-Ross son cinco. Las defino a continuación, acompañadas de algunos ejemplos tomados de la Wikipedia:
  • Fase 1: Negación. "Me siento bien"; "Esto no puedo estar pasando ¡no a mi!"
  • Fase 2: Rabia. "¿Por qué a mi? ¡No es justo!"; "¿Por qué me está pasando esto?"; "¿¡Quién es el culpable!? "
  • Fase 3: Negociación. "Sólo déjame vivir para ver a mis hijos graduarse"; "Daría cualquier cosa por unos pocos años más"; "Daría los ahorros de toda mi vida si tan solo..."
  • Fase 4: Depresión. "Me siento tan triste ¿Por qué preocuparme por nada?"; "¿Cuál es el punto si igual me voy a morir?"
  • Fase 5: Aceptación. "Todo va a estar bien"; "Puedo manejarlo a través del cambio"; "Si no puedo luchar contra esto, bien pudiera preparme para ello".
Aparte de su aporte dentro de la psicología clínica y los cuidados paliativos, creo que el modelo Kübler-Ross puede servir como referencia futura para nosotros mismos, cuando debamos afrontar las defunciones de nuestros propios dogmas. Ojalá tengamos la sabiduría para entrar en la fase de aceptación con prontitud y sin tanto rollo.


* Ver por ejemplo "The Myth of the Stages of Dying, Death and Grief" de Russel Friedman y Jhon W. James. http://www.grief.net/Articles/Myth of Stages.pdf

lunes, 9 de marzo de 2009

Sincronicidad


En un post previo narré algunas coincidencias imposibles e increíbles que he experimentado, de las que casi cotidianamente me ocurren, y las que casi siempre involucran a mis hermanas y a otras pocas personas muy allegadas. La última me ocurrió hace solo cuatro días, cuando buscaba en el Facebook a una ex-compañera de estudios de mi época de bachillerato, a quien no veo desde hace al menos diez años.

Este año me decidí a localizar a algunas personas importantes para mi, con las cuales perdí contacto por uno u otro motivo. El Facebook ha resultado una buena herramienta para este fin, aunque reconozco que todavía no lo he utilizado mucho para interactuar, intercambiar fotos chatear, etc.

Pues, estaba sentado en el computador y luego de revisar mis e-mails, ingresé al Facebook y puse el nombre completo de mi amiga en el buscador. El resultado fue frustrante pues aparecieron miles de personas con el mismo nombre y no todas tenían foto. En ese momento sonó el timbre de mensajes de texto de mi celular. Era mi hermana Tama:

" Hola hermano. Te mandó un saludo cariñoso tu amiga Mary. Es médico y estudió contigo. Su tlf. es.... Te va a llamar. Chao"

Mientras mis ojos no daban crédito a lo que leían, sentí un intenso escalofrío que comenzó en la nuca y bajó por mi espalda hasta donde esta pierde su nombre. Este episodio es con todo uno de los más impactantes de este tipo que he tenido.

El saldo final de la historia es doblemente positivo pues encontré a Mary ( ¿ o ella me encontró a mi ?) y confirmé una vez más que, fuera de toda consideración mágico-religiosa, filosófica o como se le quiera llamar, existe otro nivel de conciencia y de comunicación entre los seres vivos. Yo lo he vivido.




En qué se parecen las minas antipersona al narcotráfico y en qué no

El tráfico de minas antipersona y el narcotráfico tienen mucho en común:

1. Ambas son actividades económicas que buscan el lucro de grupos poderosos de empresarios. La venta de la producción en ambos casos está claramente asociada con violencia y guerra.

2. Ambas son ampliamente condenadas a nivel internacional, siendo las primeras objeto del Tratado de Ottawa de 1997, en el que más de 150 países se comprometieron a prohibir su desarrollo, producción, almacenamiento, transferencia y empleo para el bien de la humanidad. En la más reciente Convención de Oslo de 2008, 92 países prohibieron la producción, distribución y uso de bombas de racimo, emparentadas con las primeras.

Sobre el narcotráfico existen, desde hace décadas, varios tratados que han pretendido limitar su impacto en nuestra sociedad aunque con impacto bastante pobre. Entre ellas se encuentran el
el Convenio sobre sustancias psicotrópicas.Viena, 1971; y la Convención de las Naciones Unidas contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, firmado también en Viena, en 1988. Además existe un conjunto de acuerdos bilaterales y multilaterales, con énfasis principalmente en los aspectos punitivos de la lucha contra las drogas.

3. Tanto las minas personales como las drogas tienen efectos perniciosos para las personas y que afectan su integridad física y mental de por vida, sea qu éstas mueran, pierdan algún miembro corporal, se les caigan los dientes o se les fría el cerebro.

4. Ambas afectan directamente a Colombia, empezando porque es éste el principal productor mundial de cocaína (unas 3/4 partes del total más o menos) cuyas ganancias son en gran medida invertidas o blanquedas en el país. Colombia también es un importante suplidor para el mercado estadounidense de heroína. En cuanto a las minas antipersonales, el panorama en Colombia tampoco es muy alentador que se diga. Está entre los diez países más afectados por este flagelo y actualmente posee el poco honroso primer lugar de más afectados diarios con dos, por encima de Camboya y Afganistán. Es además el único país latinoamericano en el que aún se siembran minas antipersona.

El gobierno colombiano ha estado adelantando una campaña nacional e internacional contra las minas antipersona como parte de su esfuerzo contra los grupos insurgentes (los principales sembradores de minas) difundiendo cifras sobre las víctimas, a doce años de la firma del Tratado de Ottawa.

En lo que sí no parecen tanto las minas y el narcotráfico es en la forma como los gobiernos atacan el problema. En los países productores de drogas se libran prolongadas y sangrientas guerras para golpear a los traficantes pero en el caso de los países productores de minas antipersonas hay un silencio casi resignado, hipócrita, porque los principales tenedores y productores de estas armas son elementos poderosos en el concierto internacional.

EEUU, China, Israel, Pakistán, India, Rusia, las dos Koreas, Vietnam, Nepal y Singapur, fueron algunos de los que no firmaron el Tratado de Ottawa, países que no sólo son los principales poseedores de arsenales de minas antipersona, sino que también son los principales productores de armas en general. Ellos solos guardan un número de estos artefactos que ronda los 160 millones. Incluso los EEUU, quien había detenido la producción de minas antipersonas, comenzó en 2006 a fabricar un nuevo modelo conocido como "the spider" (la araña), aunque sus características no se ajustan por completo a las especificaciones establecidas en el Tratado de Ottawa. Habría que sumar a esto la proliferación de las llamadas "bombas de racimo", que usadas de forma indiscriminada terminan funcionando también como minas antipersona. Este tipo de bomba aún sigue siendo usada por algunos de estos países en sus incursiones militares.

El reporte de 2008 del Landmine Monitor señala que el problema de las minas antipersonas ha adquirido en los tiempos recientes una complicación adicional, consecuente con la evolución de los conflictos armados hacia lo que se denomina "guerra de cuarta generación": Los grupos armados no estatales (NSAGs según sus cifras en inglés) son más proclives a utilizar las minas antipersonas que los mismos gobiernos. Es el caso acá en Colombia con las FARC y el ELN, aunque también ocurre con el Talibán, los movimientos opositores en Burma, las guerrillas serbias, entre otras.

Estas organizaciones no suelen adherirse estatutos internacionales y menos aún cuando en muchos casos no se les confiere legitimidad o beligerancia, por lo que existe una mancha gris en cuanto a su fiscalización a través de convenios y tratados internacionales. Esto se agravó luego de los atentados del 2001 contra las Torres Gemelas cuando adquirió fuerza la doctrina, promovida con fines político-militares, de denominar a cualquier grupos armado no-estatal simplemente como "movimientos terroristas", no sólo en Colombia sino alrededor del mundo (el PKK en Turquía, los movimientos integristas en la India, los movimientos de resistencia en Palestina, etc). Ello ha complicado aún más las posibilidades de encarrilar a estos grupos dentro de un margen razonable de actuación dado cuando los gobiernos no están dispuestos a "negociar con terroristas" o hacer cualquier gesto que pudiera parecer el otorgamiento de un mínimo de legitimidad.

En cualquier caso, el punto central de la prohibición de minas antipersona permanece: Mientras los grandes productores y tenedores de armas antipersonas en el mundo, que son los mismos países que ya sabemos, no den un paso al frente y guíen el camino para su eliminación global, seguirá siendo difícil avanzar hacia la meta de librar al mundo de estos artefactos de muerte.

Por otro lado, mientras perdure la cultura de la guerra como mecanismo para resolver problemas sin abordar los elementos sociales, políticos y económicos subyacentes, difícilmente podrán resolverse las cuestiones del narcotráfico y las minas antipersona. Menos aún cuando la forma de abordarlas siempre termina perjudicando a los países más pendejos.