lunes, 16 de marzo de 2009

La crisis y el modelo Kübler-Ross


Estoy convencido de que algo grande está pasando en el mundo, manifestándose a sí mismo en esta crisis de la que todos hablan. Me complace, debo decirlo, no en el sentido sadístico del que se regocija en el dolor y la desesperación, sino en uno más esperanzado, consciente de que el ser humano sobre la base de sus capacidades creativas pudiera, quizás, concebir nuevos modelos de sociedad.


Me parecen interesantísimos todos esos cambios de paradigmas políticos, sociales y económicos, tan tímidos y a la vez tan radicales, que parecen apuntar al hecho de que no puede haber crecimiento económico ilimitado y de inequidades extremas en un mundo con recursos limitados y sediento de justicia.

Por supuesto, los cambios no son fáciles y no será sencillo para la mayoría de las personas (me incluyo en este grupo) asumir que existen nuevas reglas de juego bajo las cuales guiar sus acciones, mucho menos cuando estamos hablando del deceso de ideas por las que algunos pudieran estar dispuestos inclusive a morir o a matar.

A propósito de este deceso no corpóreo de las ideas y en la forma como la gente asume estos cambios, me puse a pensar en el modelo Kübler-Ross. Elisabeth Kübler-Ross fue una psiquiatra siuzo-estadounidense que desarrolló algunas de los conceptos más importantes en el campo de la medicina paliativa, aquella que se le provee a los enfermos terminales para ayudarlos a bien morir. En 1969 escribió un influyente libro titulado "On Death and Dying" (Sobre la muerte y los moribundos), en el que desarrolló un modelo de cinco estadios que un paciente terminal atraviesa antes de fallecer. El modelo Kübler-Ross ha recibido críticas de parte de otros especialistas, algunos de los cuales hacen eco de que sus elementos no son necesariamente fases consecutivas sino como elementos a veces recurrentes, a menudo complementados por otros sentimientos.*

Como quiera que sea, las fases del duelo (como también se les conoce) han sido ampliamente difundidas en la cultura popular y presentan algo que no deja de ser cierto: Ante un cambio permanente el individuo primero reaccionará en contra aún con violencia, aunque al final, cuando los hechos se dan por cumplidos, no queda más que resignarse, adaptarse y continuar.

Las fases del duelo, de acuerdo con el modelo Kübler-Ross son cinco. Las defino a continuación, acompañadas de algunos ejemplos tomados de la Wikipedia:
  • Fase 1: Negación. "Me siento bien"; "Esto no puedo estar pasando ¡no a mi!"
  • Fase 2: Rabia. "¿Por qué a mi? ¡No es justo!"; "¿Por qué me está pasando esto?"; "¿¡Quién es el culpable!? "
  • Fase 3: Negociación. "Sólo déjame vivir para ver a mis hijos graduarse"; "Daría cualquier cosa por unos pocos años más"; "Daría los ahorros de toda mi vida si tan solo..."
  • Fase 4: Depresión. "Me siento tan triste ¿Por qué preocuparme por nada?"; "¿Cuál es el punto si igual me voy a morir?"
  • Fase 5: Aceptación. "Todo va a estar bien"; "Puedo manejarlo a través del cambio"; "Si no puedo luchar contra esto, bien pudiera preparme para ello".
Aparte de su aporte dentro de la psicología clínica y los cuidados paliativos, creo que el modelo Kübler-Ross puede servir como referencia futura para nosotros mismos, cuando debamos afrontar las defunciones de nuestros propios dogmas. Ojalá tengamos la sabiduría para entrar en la fase de aceptación con prontitud y sin tanto rollo.


* Ver por ejemplo "The Myth of the Stages of Dying, Death and Grief" de Russel Friedman y Jhon W. James. http://www.grief.net/Articles/Myth of Stages.pdf

3 comentarios:

Mariale divagando dijo...

Justamente estaba pensando en lo que dices al final, dejar ir las ideas que durante toda la vida han guiado nuestro proceder, no es algo fácil de lograr, cuesta tanto como aceptar que se sufre una enfermedad terminal o que se va a perder a un ser querido.

antesdelunes dijo...

Mariale: gracias por pasar y comentar. En un libro de Anthony de Mello leí esta frase discutible que apunta en ese sentido - "no eres tú lo que me importa sino la sensación que me produce amarte. Las ideas son tan nuestras como lo es alguien querido, por eso es que las personas pueden ser tan reacias a los cambios de paradigmas. Saludos.

jakiiTha-spooky dijo...
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