lunes, 20 de abril de 2009

El intercambio de archivos y el romanticismo pirata

"Ja, ja, somos así
Ser un pirata me hace feliz
Siempre decido lo que quiero hacer
Somos piratas"
Extracto de un tema musical del capítulo "Barbapodrida" de la serie infantil Lazy Town


Según nos enteramos por las agencias noticiosas, a finales de la semana pasada la justicia sueca condenó a un año de prisión y al pago de una fuerte suma de dinero a cuatro de los miembros fundadores de The Pirate Bay, un reconocido sitio para el intercambio de torrents que tenía sus servidores web en ese país. Los torrents son los enlaces que utilizan las redes P2P para el intercambio de archivos entre usuarios de la Internet y que muchos emplean para hacer descargas de música, películas, software y otro tipo de información digital considerada ilegal.


Este caso es seguido por millones de personas alrededor del mundo por su posible impacto en cuanto a los usos que se le da a la Internet y a los contenidos que en ella se publican, a la privacidad de las comunicaciones, a la vigilancia de los internautas y a los derechos de autor. También genera interés el efecto que tienen sobre las leyes y las instituciones de un país, en este caso Suecia, las presiones que puedan ejercer las compañías y asociaciones trasnacionales (como la International Federation of the Phonographic Industries and the Motion Picture Association of America, quien estuvo detrás de la demanda) e instituciones supra-nacionales como la Unión Europea.

Este resultado de este caso y otros similares puede brindar algunos indicios hacia donde se dirigirán la tecnología y los modelos de negocio del entretenimiento digital en el corto y mediano plazo, lo que nos termina afectando a todos en mayor o menor grado.

Aún luego de oida la sentencia, The Pirate Bay ha seguido funcionando mientras que se apela la misma por parte de los defendidos. Los servidores están siendo mudados a Holanda así que incluso si ésta se ratificara el sitio no dejará de operar por lo menos por un tiempo más, y aún si la justicia internacional lograra clausurarlo permanentemente lo más seguro es que aparezcan y se multiplen nuevos servicios que operen bajo nuevas y más poderosas redes de intercambio de datos que empleen tecnologías de criptación de datos más poderosas las cuales mantengan a los usuarios y los archivos intercambiados en el anonimato. Algunos ejemplos de estas herramientas de privacidad expandida ya han empezado a aparecer: Oneswarm e IPREDator, ésta última promovida, no hay nada casual en ello, por la misma gente de The Pirate Bay.


Fuera del ámbito tecnológico, uno de los efectos interesantes que tuvo el fallo de la justicia sueca ha sido el momento que ha ido tomando el partido político Piratpartiet en ese país. De acuerdo con lo publicado en su sitio web, la razón de ser del Partido Pirata sueco lo define como:

Somos un partido formado recientemente que busca sobrepasar la barrera del cuatro por ciento para entrar en las elecciones parlamentarias suecas generales de este otoño. Para hacerlo, necesitamos cerca de 225.000 votos.

Nuestros valores de base son que el derecho a la privacidad debe ser garantizado, y que el copyright y las patentes hieren la cultura y la inonvación antes que promoverlos.
El número de miembros registrados del partido que hasta hace una semana era de alrededor de 15 mil supera, al momento de publicar estas líneas, los 36 mil.

No deja de llamarme la atención que estas personas se reinvindiquen a sí mismos como piratas, cuando al mismo tiempo y al otro lado del mundo otro tipo de piratas, los que se montan en barcos y secuestran personas, están siendo combatidos por una creciente fuerza multinacional que incluye naves, helicópteros y submarinos de guerra.

Estas muestras actuales de "piratería" que llevan a cabo The Pirate Bay y que son promovidas por el Piratpartiet sueco son, en última instancia, manifestaciones de un conjunto más amplio de actitudes de rebeldía ante el orden impuesto a nivel global por un amasijo casi indefinible de Estados y corporaciones empresariales así como de la defensa, anárquica por sus contravenciones a los poderes coactivos, de las libertades individuales. Es una idea romática del pirata como figura que irrumpe en contra del status quo.

No es la primera vez que se emplea esta imagen del pirata rebelde para criticar las instituciones establecidas. Hace un par de meses escribí sobre la Iglesia del Monstruo del Espaguetti Volador, una parodia religiosa que surgió a raíz de la inclusión de la teoría del diseño inteligente como parte de la cátedra de ciencias en colegios estadounidenses y que incluye elementos piratas como parte de sus ritos y su mitología: El hombre descendió de los piratas por lo que los sacerdotes pastafarianos deben dictar misa vestidos como piratas, etc. Nótese también como la figura del pez pirata sirve para ironizar en torno al símbolo cristiano del pez.


La idea romántica del pirata que se muestra en los ejemplos anteriores seguramente tiene su origen en La Cofradía de los Hermanos de la Costa, organización que agrupó a grupos de piratas y bucaneros del Caribe. Esta organización contaba con una estructura organizativa que incorporaba elementos de pre-anarquismo e incluso socialismo: No había injerencia de la organización sobre las libertades individuales de sus miembros; no existía la propiedad privada en cuanto a la tenencia de la tierra se refería; la organización contaba con una especie de sistema de seguro social por medio del cual los miembros recibían compensaciones en caso de lesiones y discapacidades.

Quizás lo más curioso de la idea romántica del pirata como hombre de mundo valeroso, aventurero y ceñido a cierto código de honor, el mismo pirata que hoy en día defendería sus derechos a compartir información sin interferencia del gobierno, es que sea difundida por la industria del entretenimiento y en particular por los estudios de Hollywood, los mismos que ahora están demandando a the Pirate Bay. Sin ir muy lejos, la serie de películas Piratas del Caribe, que ha recaudado cerca de 2.700 millones de dólares alrededor del mundo, ya va para su cuarta entrega.

Habrá que ver si los miembros de The Pirate Bay en Suecia cuentan con la misma suerte del capitán Jack Sparrow y se salvan de cumplir sus sentencias.

domingo, 12 de abril de 2009

Que alguien le ponga música.

De qué sirve que en el campo haya flores si no estás tú para merecerlas;
Para qué el aire, para qué la luz, los colores están de más.
Que no pierdan el tiempo los pájaros hilvanando su canto y su trino;
Estás ausente, no estás presente, ni siquiera ignoras que no estás.
Ya no me sirve que en el cielo haya un sol sin tus ojos para reflejarlo;
Donde te hallo, donde te busco, ni tu sombra dejaste atrás.
Cómo te podré perder si es que nunca te he tenido;
Pero cómo olvidarte, no puedo, porque sabes que sé que sabes que existo...

viernes, 3 de abril de 2009

Minipost: Movimiento subrepticio

Estaba revisando ayer un documento en inglés junto con un amigo antropólogo y ante la expresión underground movement el hizo mención, casi sin pensarlo, de cierto movimiento subrepticio.

Subrepticio.

¡Que palabra! Que carácter me reveló lo subrepticio cuando encaró en mi cabeza la simpleza repetitiva lo subterráneo y la vanidad de su par inglés, lo underground.

Y que riqueza de términos lo acompañan en su significado: Latente, encubierto, soterrado, furtivo, encubierto, contracultural.