lunes, 11 de enero de 2010

De por qué ser invisible puede no ser tan divertido

Hace un par de días terminé de leer De King Kong a Einstein. La física en la ciencia ficción de Manuel Moreno Lupiáñez y Jordi José Pont. Encontré divertidísimo el enfoque conque se abordan distintos temas físico que de lo contrario serían bastante indigestos (por lo menos para un lego como yo). Además me resultó una guía muy útil, a mi que soy un lector empedernido de ficción científica, para discernir entre cuales obras son perlas literarias (o al menos rescatables) y cuales son material de desecho.

Pero por sobre todo me gustó que me hiciera reflexionar sobre esas ideas tontas en las que uno a veces malbarata el pensamiento. Por ejemplo, en ocasiones he pensado en cual "super-poder" escogería para mí mismo de tener la posibilidad hacerlo y la respuesta había apuntado en ocasiones hacia la invisibilidad. Una cuestión de morbo seguramente: Poder ir a todas a todas partes y ver todo sin ser observado, tener acceso a lugares prohibidos sin que nadie lo supiera y sentir la emoción de no ser hallado incluso estando cerca físicamente.

De King Kong a Einstein, fue escrito en 1999 y en apenas una década han ocurrido innumerables descubrimientos tecnológicos que obligarían a actualizar el contenido de algunas secciones del libro para reflejar las posibilidades científicas de los temas descritos. Aún así, el libro plantea las distintas aproximaciones al tema desde la perspectiva de la literatura fantástica y la ciencia ficción, algunas de las cuales son el punto de partida para investigaciones científicas que hoy se desarrollan:
  1. El uso de cierto conjuro, objeto mágico o fórmula química que proferido, usado o ingerido hace que una persona o cosa se vuelva invisible. Este primer enfoque entra dentro de la categoría de lo meramente fantástico y es abordada en obras como en el clásico The Invisible Man (El Hombre Invisible) de H.G. Wells y los últimos libros de la saga de Harry Potter.
  2. El uso de tecnologías que obligaran a los rayos de luz a curvarse alrededor de un objeto hasta seguir de largo a partir de donde seguiría su dirección y sentido original, como lo haría un río alrededor de las rocas en su lecho. Actualmente se adelantan investigaciones en la creación de nuevos metamateriales moldeados nanotecnológicamente para lograr este efecto.
  3. El uso de algún poder mental para lograr que otras personas obvien la presencia de la criatura oe el objeto "invisible", enfoque que está emparentado con la psicología perceptiva. Es un recurso utilizado recurrentemente en la literatura fantástica, un ejemplo de ello el uso de la Fuerza por parte de los jedis para controlar a seres mentalmente débiles en la serie Star Wars (La guerra de las galaxias).
El uso de "camuflaje activo" también llamado "camuflaje adaptativo" está emparentado con la invisibilidad y es un técnica por medio del cual una persona u objeto se mimetiza con el ambiente circundante empleando páneles, vestimentas o recubrimientos que permitan modificar de forma dinámica su apariencia, color, luminosidad y propiedades reflectivas. En este caso no estamos de invisibilidad propiamente dicha sino ante un efecto óptico que funciona para cierto rango del espectro electromagnético que conocemos como luz visible. Este enfoque podemos encontrarlo en obras de ciencia ficción tales como A Scanner Darkly (Una mirada en la oscuridad) de Phillip K. Dick , Neuromancer (Neuromante) de William Gibson, en las películas de la serie Predator (Depredador) y en la serie manga Ghost in the Shell de Masamune Shirow.

La invisibilidad suena divertida, pero hay algo que yo nunca había tomado en cuenta y que me arruinó la fantasía: Una persona invisible necesariamente debe ser ciega. Para que alguien pueda ver la luz debe ser absorbida por la retina. Si la retina es opaca ya no seríamos invisibles del todo. Luego, si la retina fuese opaca y el resto del ojo fuera invisible las imágenes no se formarían adecuadamente y tampoco podríamos regular la cantidad de luz que llega a ella. Ésta tendría que estar en una cámara oscura en la que existiese un obturador (el iris y la pupila) para graduar la luminosidad. 

De darse las condiciones adecuadas ya no estaríamos ante un hombre invisible sino de unos ojos flotantes y no creo que eso ayude mucho a nuestro propósito de pasar desapercibidos.

Algo similar, aunque no tan escandalosamente llamativo ocurriría si llevásemos encima una capa de invisibilidad o algo parecido. Como mínimo debería habar unos agujeritos del tamaño de las pupilas para que pasase la luz hacia la retina. En ese caso no estaríamos ante "los ojos flotantes" sino "los puntos negros flotantes".

Por otro lado, si las ondas se curvaran alrededor del objeto invisible el resultado sería lo mismo, ya que ningún rayo de luz estimularía la retina u otro dispositivo de visión, simplemente pasarían de largo.

Si no puedo ser invisible para andar por ahí de chismoso en lugares y ver cosas prohibidas sin que me detecten entonces ¿qué gracia tiene ser invisible? Creo que no sería nada divertido. De ahora en adelante cuando me pregunte a mi mismo cual sería mi super-poder favorito creo que tendríá que escoger otra cosa, como el poder de detener el tiempo a voluntad. Ese como que promete un poco más...

2 comentarios:

Euroactiva dijo...

Hola, queria invitarte a que agregues tu blog a planetacolombia.com
es un directorio de webs y nos gustaría que estuvieras.
saludos

Diego

Un Personaje en busca de Autor dijo...

El dispositivo que usa el depredaor de suaseneger es el mejor, una especie de campo de fuerza...no es perfecto pero al depredador le sirve para sus "efectos".

Mi poder sobrenatural, seria el poder devolver el tiempo....