viernes, 5 de marzo de 2010

Encuestas sesgadas, ignorancia pública y emergencia en salud: Un acercamiento al "estado de opinión" en Colombia

Nota previa: Colombia es un país de una realidad política muy compleja que uno no logra asimilar del todo a menos que se viva acá. Me atreví escribir este post no sólo por lo relevante de los decretos de emergencia en salud en estos momentos (tema que nos afecta particularmente por una enfermedad cardiaca permanente que padece mi esposa) sino también por el mismo hecho del manejo de la información relevante (que es uno de mis intereses particulares).

Hace un par de días me mandaron a mi correo el vínculo a la presentación de la última encuesta bimestral Gallup, la cual mide las percepciones de los colombianos en distintas materias de interés público. Me llamaron tanto la atención algunos detalles de lo publicado que no pude evitar escribir un post.

1. Primero voy a hacer algunos apuntes sobre la misma encuesta. La ficha técnica nos indica que ésta se efectuó por teléfono a hogares urbanos de las cinco ciudades más grandes del país que contaran con teléfono fijo. En la diapositiva se indica que "El cubrimiento telefónico en las 5 grandes ciudades, según censo del DANE, es del 85%".


Esa afirmación me llamó la atención porque yo ya tenía conocimiento con anterioridad de algunas cifras oficiales de la penetración de la telefonía fija en hogares colombianos (como parte de un seguimiento personal que hago de las estadísticas de la penetración de las TIC en el país). Las cifras oficiales del DANE recogidas en la Encuesta de Calidad de Vida 2008 y actualizadas a la fecha se encuentran en su sitio web.


El organismo señala que el total nacional de hogares con teléfonos fijos en Colombia es apenas del 44,3% (la cifra es un diez por ciento mayor en los centros urbanos). En Bogotá, donde se hicieron un tercio de las 1200 entrevistas de acuerdo con la misma ficha técnica, la penetración de telefonía fija en hogares es del 77,3%.

No hay registros detallados por ciudad sino por cabeceras de municipio en los otros casos: En Antioquia (Cabecera) es del 76,6% y en el Valle del Cauca (Cabecera) es del 59,4%. Aún así, se puede hacer un cálculo ponderado aproximado de la penetración de la telefonía fija en las otras grandes ciudades para que se cumpla la afirmación "El cubrimiento telefónico en las 5 grandes ciudades, según censo del DANE, es del 85%": 77,3 x 0,333 (un tercio de las encuestas hechas en Bogotá) más 90,13 x 0,666 (dos tercios de las encuestas hechas en las otras ciudades) da 85%.

O sea más del 90% de los hogares en esas otras ciudades tendría que tener un teléfono fijo en su casa para que la afirmación, cosa que es muy difícil de creer considerando las cifras oficiales.

Siendo que el informe muestra cifras de 2008, uno pudiera pensar que quizás en estos dos años el número de hogares con teléfonos fijos aumentó, de no haber sido porque la tendencia en años anteriores ha sido decreciente.
La tenencia de línea telefónica fija tanto a nivel Nacional como en las cabeceras, ha caído en el período 2003-2008, al pasar en el Total Nacional de 54,7 por ciento a 44,3 por ciento y en las cabeceras pasó de 68,3 por ciento a 55,4 por ciento.
2009 no fue precisamente el mejor de los años en términos económicos, por lo que me atrevo a afirmar que la tendencia se mantuvo o inclusive se hizo más marcada.
Eso tiene implicaciones interesantes, particularmente en lo que concierne a la validez de una encuesta teléfonica hecha en Colombia para medir el sentimiento general de la población sobre distintos temas. La misma empresa Gallup admite que hay al menos 15% de los hogares a los que no se podría contactar porque no cumplen el requisito de tener teléfono fijo (aunque yo creo que la cifra real debe rondar entre el 25% y el 30%). Peor aún, los hogares que pueden contactarse no son todos iguales:
Para el 2008 a nivel Total Nacional, el 33,7 por ciento de los hogares donde el jefe del hogar recibe un ingreso entre 0 y menos de 1,5 salarios mínimos tiene teléfono fijo. Entre los hogares donde el jefe devenga entre 1,5 y 5 salarios mínimos, el 53,6 por ciento posee telefonía fija. El 83,4 por ciento de los hogares donde el jefe gana entre 5 y más de 10 salarios mínimos tiene línea fija.
O sea, apenas un tercio de los hogares más pobres tienen teléfono fijo, un poco más de la mitad de los hogares clase media tienen teléfono fijo y más de cuatro quintas partes de los hogares con mayores ingresos tienen teléfono fijo. La consecuencia es clara: Las encuestas telefónicas hechas por Gallup Colombia tienen un sesgo evidentísimo que favorece la opinión de la gente que tiene más dinero en detrimento de la opinión de las clases más pobres a la hora de configurar el famoso "estado de opinión" con el que se justifica la acción del gobierno y los distintos grupos políticos.

2. Como quiera que sea, y más allá del sesgo de la encuesta, ésta es útil en el sentido de que permite identificar las tendencias en las opiniones de una muestra específica de la población colombiana que, asumimos, se ha mantenido más o menos constante en los últimos años.

Tomemos como ejemplo la pregunta "Aprueba o desaprueba la forma como el Presidente Álvaro Uribe Vélez está manejando calidad y cubrimiento de la salud" y lo que se puede inferir analizando la gráfica es realmente fascinante:


En primer lugar, la aprobación del tema de salud se mantuvo por encima del 54% durante ambos mandatos del presidente Uribe y hasta finales del año pasado cuando se aprobaron los decretos la Emergencia Social. Las cifras de aprobación y desaprobación en esta materia se invirtieron completamente, lo que da una idea del enorme rechazo que estas medidas han generado en la población (y que uno nota en la calle hablando con la gente).


En segundo lugar, parece claro que la aprobación del manejo de la salud, así como de otros temas explorados en la encuesta Gallup son influenciados por acontecimientos políticos, sociales y económicos de trascendencia en el país, que ayudan a configurar el estado anímico general de la población. Nótese el ligero aumento de las cifras de aprobación inmediatamente después de la Operación Jaque, que demás está decir, fue un hecho completamente ajeno al ámbito de la salud. Este efecto es más evidente cuando se revisan las cifras de aprobación en materia de calidad y cubrimiento de los servicios públicos, lucha contra la pobreza, construcción de vivienda popular, asistencia a la vejez y otros. En todos los casos, después de que pasó el impacto inicial del hecho, las cifras de aprobación de cada área se redujeron a niveles aún menores que el del mes anterior.

Pero lo que en verdad me resulta más interesante de la gráfica anterior es el nivel de ignorancia general que tiene la población general sobre temas de enorme trascendencia para su vida diaria

¿Cómo es posible que apenas el mes antes de la declaratoria de emergencia social en salud el 58% de la gente aprobaba la actuación del gobierno en esta materia? ¿A raíz de qué la gente creía que la cosa en salud iba tan bien? Se supone que la encuesta telefónica ya discrimina a parte de la población más pobre que no tiene acceso a internet y no compra prensa.

La crisis no empezó en diciembre, ni es algo que surgió de la noche a la mañana. En palabras del mismo presidente Uribe:
"Si tuviera que ser un hecho súbito, entonces para lo único que se podría declarar una Emergencia Social sería para enfrentar un temblor de tierra, para enfrentar una tragedia de la naturaleza que no sea anticipable", argumentó el Jefe del Estado.

El mandatario agregó que "el hecho sobreviniente no tiene que ser súbito, tiene que ser grave y aquí lo que estábamos enfrentando era una grave crisis de falta de recursos para atender el no POS".
Los especialistas habían previsto las consecuencias de los fallas intrínsecas del sistema desde mucho tiempo atrás. Tómese por ejemplo esta ponencia: “Efectos de la Ley 100 sobre la institucionalidad de la salud en Colombia” , presentada en marzo de 2005.

¿Entonces qué pasó? Reformulo la pregunta ¿Entonces qué está pasando?

¿Será que el gobierno, los grupos de poder y los medios de comunicación de masas no les interesa que la gente asuma posturas críticas sobre las medidas que se toman y que nos afectan a todos?

¿Será que es más chévere que la gente siga embobada con historias de prepagos, mafiosos y farándula a que se interese por cuestiones serias y fastidiosas como el manejo de la salud?

¿Será que es más rentable en términos políticos lanzar bombas noticiosas de cuando en cuando que tratar de ir haciendo las cosas bien?

Y por último ¿Será que vale la pena darle crédito a un "estado de opinión" configurado, entre otras cosas, por encuestas telefónicas sesgadas?