viernes, 9 de abril de 2010

Adiós Revoluciones de Colores (I)

Nota previa: Leyendo sobre la iolencia en Kirguistán me puse a pensar en lo mucho que puede cambiar el panorama internacional en menos de una década. El neo-conservadurismo que planeaba sentar las bases del "Nuevo Siglo Americano", reconfigurando el esquema geo-político mundial a su antojo parece que no alcanzó si quiera a ser la "Nueva Década Américana".

Este es la primera parte de en qué pararon las llamadas "Revoluciones de Colores", éfimeros experimentos políticos que surgieron a mediados de la década pasada y que, a la luz de la realidad política actual, parecen haber llegado a su fin.


Georgia
En agosto de 2008 escribí un post titulado ¿Qué está pasando en el Cáucaso? en el cual exponía las circunstancias alrededor del conflicto armado entre Georgia y Rusia.
Hace algunos años, a partir de 2003 más o menos, comenzaron a suscitarse entre varias de las ex-repúblicas soviéticas de la zona un conjunto de movimientos insurgentes más o menos pacíficos, liderados por ONG's y agrupaciones civiles con la actuación destacada de grupos de jóvenes y estudiantes, que buscaron derrocar a los gobiernos de turno en dichos países, la mayoría de ellos aún bajo la órbita de influencia rusa. Todos estos movimientos, los cuales recibieron el nombre de las Revoluciones de Colores, de una u otra forma estuvieron influenciados y guiados por intereses pro-occidentales y existen distintos elementos que permiten señalar la participación y financiación más o menos directa a través de organizaciones como USAID, NED, Freedom House, Albert Einstein Institution, Soros Foundation, IRI y otros think-tanks de derecha. Es importante recordar que estos esfuerzos insurgentes estuvieron marcados por una expansión amplia de la política exterior estadounidense y occidental en general, que pretendía remodelar el panorama político internacional y que incluyó los esfuerzos bélicos en Afganistán e Irak.

Un ejemplo de las mencionadas revoluciones se dio en Georgia, donde el movimiento político denominado Kmara ayudó a derrocar en lo que se dominó como la "Revolución de las Rosas" al entonces presidente Eduard Shevardnadze, quien luego fue sucedido en elecciones por Mikhail Saakashvili, actual mandatario (desde 2003).
Quizás recuerde usted que el conflicto armado entre Rusia y Georgia comenzó luego del ataque que hiceran fuerzas Georgianas sobre tropas rusas apostadas en la provincia rebelde de Osetia del Sur justo el día de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing. La jugada le salió muy mal a Saakashvili y el conflicto tuvo consecuencias altamente desfavorables para Georgia en el plano económico, social y geopolítico, que de modélico aliado de las naciones occidentales pasó a ser algo así como el "peor es nada" del vecindario. El Think-Tank español FRIDE publicó un excelente y muy completo análisis en su sitio web titulado "Georgia y Rusia: Una guerra corta, consecuencias profundas".


Ukrania
Al año siguiente de la Revolución de las Rosas, fueron las elecciones presidenciales en Ukrania, celebradas en noviembre de 2004. Tras acusaciones de fraude electoral, la oposición protagonizó la llamada Revolución Naranja, que logró que se efectuaran nuevas elecciones en las que el líder opositor Viktor Yushchenko se impuso por su rival pro-gubernamental (y pro-ruso) Viktor Yanukovich.

La Revolución no duró mucho. La apertura hacia occidente le valió poco al país y las doctrinas de shock impuestas por los organismos multilaterales no sólo no ayudaron a que creciera la economía ukraniana sino que probaron ser altamente impopulares entre la población local (ver Crisis económica, elecciones y palabras vacías en Ucrania: la Revolución Naranja 2.0):
La producción industrial en 2009 descendió un 26,4% en comparación con 2008, que ya fue un muy mal año. El PIB se encontraba en el tercer trimestre de 2009 un 15% por debajo del mismo periodo de 2008. Ante una economía que se derrumba, el país pasa a ser dependiente de dinero internacional. Timoshenko declaró en el cambio de año que la bancarrota estatal estaba casi superada en 2009. Posiblemente, tan sólo fue posible con ayuda de créditos internacionales. Instituciones como el FMI o la UE vincularon los créditos a medidas de ahorro masivas, reformas del sector público del estado, así como al poco transparente sector del gas. Reclamaron de forma clara, por ejemplo, el aumento del precio del combustible a compradores privados, medida que, durante la campaña electoral, los candidatos no consideraron fácil de introducir. La consecuencia es que el FMI ha congelado la cuarta parte de un crédito de 16,4 mil millones de dólares durante un tiempo indefinido. Asimismo, la UE no ha querido pagar hasta ahora un préstamo de 600 millones. Y es que ya en la cumbre Ucrania-Unión Europea a principios de diciembre, la UE se distanció visiblemente y criticó duramente, algo poco habitual, la gestión ucraniana.El 14 de febrero pasado, Yanukovich, el mismo ganador fallido de hace cinco años y acusado de fraude electoral, fue declarado presidente electo por encima del anterior presidente Yanukovich y de su primera ministra Yulia Timoshenko.


En una próxima entrega estaré narrando un poco lo que pasó con la "Revolución de los Cedros" en el Líbano y la "Revolución de los Tulipanes" en Kirguistán. Quizás en una tercera parte exponga otros indicios que nos dan a entender que el modelo de golpe suave a lo Gene Sharp ya no funciona, no sólo por los otros movimientos más o menos pacíficos que fracasaron en Europa, Asia y América, incluso antes de llegar a concretarse sino también por el cambio de estrategia en aquellos casos donde sí funcionó el golpe (como en el caso de Honduras).

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