martes, 20 de septiembre de 2011

Prefiero pedirte que robarte... o de donde aprenden los parceros sus malas mañas

Caminado un domingo por la tarde junto a mi familia en una calle cercana al estadio de futbol Atanasio Girardot de la ciudad de Medellín, se nos acercaron un par de muchachos vestidos con camisetas color verde y blanco, los colores tradicionales del equipo local el Atlético Nacional.

Uno de ellos me pidió algo de dinero para completar el costo de la entrada del partido que estaba por empezar, rematando con la frase "prefiero perdirte que robarte".

Yo le respondí al chantaje con una sonrisa - "que va parcero, ahorita no hay". El encuentro no duró más que ese instante, aunque seguí conversando un buen rato con mi esposa sobre el fútbol, sus fanáticos y sus falsas dicotomías. Bromeando de forma muy seria le comenté lo que pudiera parecer obvio: que yo no prefería ninguna de las dos cosas, tener que regalar mi dinero o que me lo quitaran por la fuerza.

No puede evitar acordarme de esa anécdota después de que leí esta mañana las cínicas declaraciones del Presidente del Senado colombiano Juan Manuel Corzo al defender, en función de la majestad de ciertos cargos públicos, la restitución de un millonario subsido por consumo de gasolina - "Prefiero no robar al Estado y que me paguen la gasolina".

¿O sea que si no había subsidio de gasolina se iba a poner a robar? ¿o será que lo pensaba hacer de antemano sólo por si acaso? ¿quiénes son esos pendejos que le tienen que pagar la gasolina? ¿y por qué no pueden esos pendejos decir "prefiero no quedarme gratis con el apartamento y que me paguen las cuotas de la hipoteca", por ejemplo?

Más interesante aún son las declaraciones que antes había hecho el Senador Corzo defendiendo la restitución del subsidio:
"Es imposible sostener dos carros y tener gasolina para los dos" aseveró quejándose de que igual a él, había otros congresistas que además tenían dos casas y debían pagar arriendos.
Daría hasta risa sino fuera por lo vergonzoso que resulta la frase en boca de alguien cuyo salario, sin contar beneficios y prebendas adicionales, está por encima de los 16 millones mensuales.

He allí señores de donde aprenden los parceritos del Atlético Nacional sus malas mañas.



2 comentarios:

todoloquemepasa dijo...

excelente post! sobretodo la analogía q haces ocn lo de la shipotecas, particularmente buen comentario en una época de crisis, sobretodo en donde yo vivo (Españistán) q ha habido tanto revuelo con lo de las propiedades inmobiliarias!

antesdelunes dijo...

@todoloquemepasa: Gracias por pasar y comentar. En medio de esta crisis mundial mundial del sistema, las élites no han sabido asumir las responsabilidades que, junto a los privilegios, vienen con su posición de líderes. Por el contrario, se han aprovechado de estos privilegios para exprimir a la sociedad a puntos que cada vez se vuelven más intolerables.