lunes, 5 de diciembre de 2011

(30 libros) 8. Uno para leer por fragmentos: Todos los fuegos el fuego - Julio Cortázar

Uno de esos días de pasearme frente a las estanterías de mi biblioteca local para tomar prestados el par de libros de la quincena, decidí por fin que era hora de adentrarme en la obra de Julio Cortázar.

La elección, aunque en esencia banal, en realidad no podía ser más trascendental: Escoger de entre la amplia bibliografía de un aclamado escritor una obra que fuese representativa de sus cualidades literarias, efectivamente tan buena que hiciera de mi un creyente y que labrase un surco donde pudiese escoger plantar nuevas y fructiferas lecturas.

Comencé a ojear los títulos uno a uno, su orden en el estante no me ofrecía mayores pistas: Bestiario, Queremos tanto a Glenda, Octaedro, Final del juego, Todos los fuegos el fuego... ¿Todos los fuegos el fuego?

No sabría explicarlo muy bien pero a veces me ocurre esa cosa de que una sola imagen, una nota musical, una sola frase tienen un poder, dan forma a una sensación de que lo expresado es correcto, balanceado, perfecto si cabe la expresión, pero solamente ellas y no otras. La frase "todos los fuegos el fuego" produjo precisamente ese efecto así que, sin tener mayores referencias sobre su contenido, tomé el libro de su sitio en el anaquel y di como terminada mi búsqueda en lo que concernía a Cortázar.

Comprobé luego por qué Todos los fuegos el fuego, publicado en 1966, es considerado uno de las mejores obras de cuentos del autor. Ahondando más en el espíritu de la obra  me enteré de que ésta marca un momento de transición en la producción de Cortázar, de la temática fantástica característica a otras donde se abordan elementos más intimos de la naturaleza humana.

Quien haya leído a Cortázar sabrá del esfuerzo mental que ello requiere, es fácil perderse en la belleza de un detalle aparentemente superfluo, en un simbolismo oscuro, y distraerse de la visión global proyectada. Dentro de esta obra particular, el autor se emplea a fondo en técnicas estilísticas que le permiten entreverar distintas historias y distintos planos narrativos en un mismo cuento, lo cual plantea un reto intelectual adicional para el lector. Además, éste es uno de esos libros en los que al final de cada historia queda una necesidad de palatear las palabras, permitir que decante el mensaje para poder interiorizarlo de forma apropiada. 

Creo que son motivos suficientes para hacer de Todos los fuegos el fuego un libro para leer por fragmentos. 

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