jueves, 1 de diciembre de 2011

¿Es por proteger a los niños? Buscando un balance entre las normas del Estado y la crianza en el hogar

Hace unos cuantos años ya, cuando mi hermana y yo éramos unos niños, en mi casa había un bonito Chevrolet Granada automático propiedad de mi abuelo que se dejaba encendido un rato en las mañanas antes de sacarlo a la calle con la excusa de preservar mejor el motor.

En ese entonces la mayoría de los vehículos automáticos tenía la palanca de cambios, no entre el asiento del piloto y el copiloto como ahora, sino justo detrás del volante. Para hacer andar el carro se halaba la palanca primero hacia adelante y luego hacia arriba, para hacer que retrocediera, la palanca se halaba pero hacia abajo. 

En de tantas monótonas mañanas de calentar el motor y prepararnos todos para ir al colegio y al trabajo, según fuera el caso, escuchamos un estruendo en el patio. Por alguna razón de esas que nunca faltan ("la tarea se te quedó en la mesa y a mi la billetera en el cuarto") mi hermana, que en ese entonces contaba como con dos años, a quien mis papás dejaron sola en el asiento delantero, tiró de la palanca. El carro comenzó a andar en reversa, llevándose por delante el portón y estrellándolo contra un enorme árbol de mango al otro lado de la calle. Por fortuna nadie venía transitando a esa hora por allí y la cosa no pasó a mayores: mi hermana se lloró un rato de la pura impresión, mis papás y mis abuelos corrieron asustados y luego se rieron y yo llegué tarde a clases esa mañana. 

Supongo que el diseño de la palanca no era el idóneo e incidentes como éste llevaron a que se cambiara su posición, pero en realidad los únicos culpables del accidente fueron los que dejaron a mi hermana sola en el auto. Generalmente se es muy poco consciente de la consecuencia de los actos propios a esas tiernas edades así que ninguna culpa recayó sobre ella, como era de esperarse. 

El mundo es inherentemente peligroso para un niño pequeño: cosas que se rompen, objetos punzantes, bordes salientes, productos químicos venenosos, tomacorrientes cerca del piso, objetos pequeños que pueden ser tragados, carros encendidos sin nadie que los atienda... es por ese motivo que los adultos supervisores deben hacer lo que que tienen que hacer: supervisar adecuadamente los actos de los más pequeños. 

En muchas circunstancias los Estados y también organizaciones públicas y privadas legislan en torno a la protección de los niños, no sólo desde el punto de vista físico sino también emocional: Qué vacunas deben recibir de forma obligatoria, a cuántas horas de clases deben asistir al día, a qué locales comerciales pueden entrar o no y en qué horarios, qué substancias pueden consumir, cómo deben ser tratados y reprendidos, así como un largo etcétera.

Últimamente he estado cuestionándome en torno al tema de la crianza infantil y las leyes  ¿Hasta qué punto la preocupación por los niños es justificada y hasta dónde es simple paranoia? ¿Cuál es el balance justo entre la responsabilidad de la autoridad estatal y la responsabilidad paterna sobre la crianza de los niños? ¿En dónde y hasta qué punto es pertinente que el Estado meta sus narices sobre la forma en como los padres crían a sus hijos? Y ojo que estas preguntas me las hago como papá de una niña de cuatro años y a decir verdad no he logrado llegar a una respuesta adecuada.

Les pongo algunos ejemplos de lo que hablo:

I. En octubre de este año dos padres estadounidenses perdieron la custodia de sus tres hijos. El motivo: a uno de ellos le pusieron "Adolf Hitler" y al otro "Aryan Nation". Más allá del racismo de los padres que deja entreverse por los nombres escogidos, cuál es el criterio que permite definir los valores que se les permite inculcar a los niños ¿Por qué no se le quita la custodia, por ejemplo, a los hijos de los practicantes de tal o cual religión (en especial los más fundamentalistas) o los que promuevan tal o cual ideología política y económica o a los que no los llevan a vacunar o los que les dan de comer puras chucherías o los que los dejan todo el día con la mujer de servicio o lo que sea? ¿En última instancia cual forma de crianza es correcta y cuál es incorrecta? Es interesante que mientras en países como Colombia la Conferencia Episcopal rechaza la adopción de niños por parte de parejas homosexuales para "protegerlos", en otros como en Uruguay sí está permitido ¿O es que los uruguayos no les interesa proteger a sus niños?

II. British Airways adoptó hace unos años una política que impedía que los niños solos pudieran sentarse al lado de hombres adultos, ni siquiera cuando los padres del niño viajaran en el mismo vuelo en otra fila. A mediados del año 2010 tuvieron que cambiarla luego de que un pasajero los demandara por discriminación basada en el sexo y por  eliminar la presunción de inocencia al asumir a priori que todos los hombres son pederastas potenciales. La política de la aerolínea británica es parte de una tendencia en muchos países de señalar a los hombres en general como perpetradores de abusos sexuales a menores, como consecuencia de la exacerbación mediática del tema de la pedofilia y la internet. Un estudio canadiense de 2010 señaló que los profesores  hombres de primaria vivían en un estado de ansiedad permanente y que el 13% de ellos reportaron en algún momento haber sido acusados erróneamente de contactos inapropiados con estudiantes.

III. En 2010, el gobierno venezolano expidió una ley prohibiendo "la fabricación, importación, distribución, compra, venta, alquiler y uso de videojuegos bélicos y juguetes bélicos" para evitar la exposición de los niños a la violencia que ha permeado todos los niveles de la sociedad. Me parece bueno que el gobierno trate de disminuir los niveles de violencia en el país pero ¿Dónde se traza la línea de la prohibición? ¿En la tv, en la prensa, en internet? Nótense las palabras del diputado José Albornoz durante la discusión de la ley:
Ésta es una réplica del M16 (fusil de asalto) en cualquier calle. Eso da miedo. No hay control en este tipo de juguetes. En esos cybercafes en que los muchachos se meten están los elementos de las armas y la pornografía.

¿Qué tal si alguien dijera "Prohibamos el alcohol. En esos bares en que los muchachos se meten están los elementos de la borrachera y la lujuria"?

En una nota relacionada, Australia ha contado por muchos años con una ley similar de prohibición que recientemente fue flexibilizada para permitir la venta de ciertos títulos a mayores de edad, cosa que antes ni siquiera éstos podían hacer.

IV. En el Reino Unido, los cuatro proveedores principales de servicios de internet han adoptado un sistema de bloqueo de pornografía por defecto. Las personas que deseen ver o descargar porno en sus casas deben manifestarlo así y no al contrario. La medida se debió a las presiones ejercidas por la organización cristiana Mothers' Union también con el fin de "proteger a los niños".  En cualquier caso, si los más interesados en proteger a sus hijos son los mismos padres ¿Por qué no dejar que sean ellos mismos quienes soliciten el bloqueo? Por otro lado, si los padres autorizan el porno a través de la conexión a internet de sus hogares ¿Significa esto que sus hijos quedarán irremisiblemente desprotegidos ante las malignas garras del sexo en línea?

Me preocupa que el control estatal, que en muchos casos es necesario, se vuelva excesivo y se desvirtúe convirtiéndose en un mecanismo de censura y coacción de derechos legítimos.  

Y usted ¿Cuál cree que es el balance correcto?

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