martes, 17 de marzo de 2015

De por qué yo no rezo por enfermos

En virtud de la reciente enfermedad que uno de mis más queridos seres se encuentra batallando, alguien me dijo que debíamos rezar todos por su sanación, seguida de la salvedad de que, en última instancia, si esta persona se curaba o no dependería únicamente del plan que dios hubiera trazado para ella.

Yo inmediatamente decidí que no iba a rezar, no sólo por una cuestión de principios, sino precisamente porque me interesa el bienestar y la curación de la gente a quienes quiero.

A propósito de la pertinencia de interceder ante dios a través del rezo por la curación de un enfermo y ante la aseveración de que esta intercesión depende exclusivamente de un supuesto plan de dios previamente trazado, no pude dejar de escribir algunas líneas.


Tenemos ante nosotros meros mortales dos posibilidades: que el plan de dios se incline por la curación de quien convalece o que el plan de dios se incline por la opción contraria, la no curación.

Partamos primero de este último supuesto porque plantea las conclusiones más directas: Si el plan de dios señala que no habrá curación, ningún valor tendrá que recemos o no puesto que el camino ya ha sido trazado.

Valor del rezo con respecto a la curación si éste fuera el caso: ninguno.


Examinemos ahora el caso, algo más complejo, de que en el plan de dios esté marcado el sendero de la curación. He aquí que existen varias alternativas distintas que podemos evaluar.

La primera de ella es que el plan de dios señale que habrá curación independientemente de que se rece o no. Para efectos de desglose de la idea podemos imaginarnos a dios diciendo algo así como "que tierno como está familia se unió y rezaron juntos y todo... de todas formas ni hacía falta porque yo pensaba salvar al enfermo igual". O quizás, "mira que la familia ni quiso rezar ni nada, que bolas... bueno, no importa porque igual yo iba a curar al enfermo".

Valor del rezo con respecto a la curación si este fuera el caso: ninguno.


Supongamos en cambio que el acto de sanación física dependiese del acto de rezar o no. Acá es donde en verdad se pone interesante la cosa. Uno automáticamente se inclina por pensar que rezar = curación ¿Pero qué tal si dios contase con una lógica distinta a la nuestra? Después de todo sus caminos son inescrutables, o al menos eso nos han dicho siempre ¿Qué tal si pensase algo como "esta gente no comió bien, no hizo ejercicio y se la pasó estresada toda la vida y ahora cuando llegó la hora de la verdad, en lugar de asumir responsabilidades y su auto-curación me invocan a mí para que los cure... pues ahora no quiero"?

¿Podría uno afirmar sin temor a equivocarse (contradiciendo la premisa de la inescrutabilidad del plan divino) de que no es así la lógica bajo la cual opera dios?

Valor del rezo con respecto a la curación si este fuera el caso: negativo.


Terminemos asumiendo que dios no es así, que dios es amor y que el efecto del rezo no va a ser negativo sino positivo. La última de nuestras alternativas a evaluar es precisamente que el acto de sanación física depende de que sí recemos y lo hagamos con fe. Muy lindo todo: rezamos, nuestro ser querido se curó, dios está complacido y escuchó nuestras súplicas y todos felices.

Ahondemos en las implicaciones prácticas de que este último supuesto sea cierto. Por un lado tendríamos a un dios que no puede ser definido de otra forma sino de sádico, que conoce del sufrimiento de uno de sus siervos (provocado por una enfermedad que, si hemos de mantener la coherencia, corresponde a una parte de su mismo plan divino) y no lo atendió sino hasta que le rogaron y se humillaron ante él.

Tenemos además un dios que coloca en manos de terceros el bienestar de uno: No me curo por mis méritos y mis acciones sino por todos los rezos de los otros. Esa el la exacta misma lógica que utilizan algunas personas - estúpidas, no me cabe la menor duda - que dicen cosas como "dios lo castigó con la muerte de sus hijos porque era demasiado malo". O sea que unos pendejos que no tenían la culpa se mueren y el castigado era el otro...

Valor del rezo con respecto a la curación si este fuera el caso: positivo (si se le puede llamar positivo a tamaño exhabrupto).


Yo particularmente creo que, aún si hubiera un dios, éste seguramente no estaría pendiente de las nimiedades que aquejan a una de las millones de criaturas mortales que habitan en un trocito de roca perdido en un rincocito de una de las incontables galaxas que pululan el universo en algún momento de la eternidad.

Pero y entonces ¿Si no hace daño por qué no hacerlo igual si el rezo une en una causa común a todos aquellos que se sienten afectados y unidos en la preocupación?

Múltiples estudios (particularmente aquellos que han seguido protocolos experimentales serios) han concluido que rezar no tiene ningún efecto sobre directo sobre los enfermos.

El que se considera el primer estudio con protocolos científicos rigurosos llevado a cabo en un número significativo de pacientes fue dirigido por investigadores de la Duke University en 2005 y recibió el nombre de MANTRA. Por tres años se analizó el efecto tanto de la oración dirigida como el uso de terapias MIT en 748 pacientes cardiológicos. Los autores del estudio concluyeron que ni lo uno ni lo otro mejoraron el resultado clínico en cateterizaciones electivas o intervenciones coronarias percutáneas.

Un interesantísimo estudio de 2009 denominado STEP (Study of the Therapeutic Effects of Intercessory Prayer) llevado a cabo por el profesor de Harvard Herbert Benson  obtuvo resultados similares:

En primer lugar, se halló que rezar por la curación de otros no tenía ningún efecto en la recuperación de cirugías sin complicaciones, lo cual no es en sí sorprendente. Un segundo hallazgo por el contrario sí lo fue: que aquellos pacientes que sabían que estaban recibiendo los efectos de rezos por su curación les fue peor en su proceso de recuperación que aquellos otros quienes lo desconocían.

Rezar por ellos (y que ellos lo supieran) les hizo mal. ¿Por qué motivo? Podemos plantear un par de hipótesis: la primera de ellas que estos pacientes se preocuparon al pensar que así de mal estarían que tuvieron que llamar a un poco de gente para que rezara por ellos. El segundo motivo de preocupación pudo deberse al hecho de que sentían una presión adicional por curarse (manifestada en forma de estrés) en virtud de todo el esfuerzo que estaban llevando a cabo los orantes al proyectar los tales poderes sanadores de sus plegarias.

Es por esta razón por la que no rezo por enfermos. Prefiero por el contrario empaparme de su enfermedad y de los distintos tratamientos que exiten, tratando de brindar apoyo real - sea emocional, económico o en especie - que le ayude a superar el trance por el que atraviesan. 

PS. Aprovecho y les digo a mis conocidos, si alguno de ellos lee esto: por favor no recen por mí, y si lo hacen no me lo hagan saber. Gracias.